Publicada en 1956, Aullido se forja como uno de los textos incendiarios del momento. Su escritura y su sentir reflejan la inconformidad de quienes no vieron en el American way of life un modo de vida ni un ideal a seguir. Refleja una dura y frenética crítica ante la sociedad acomodada pero demacrada por el consumismo, que no piensa y no reflexiona sino que se limita a la materialización económica de los valores -ya no personales-, sino los ofertados por el mercado en donde el fin último no es más sino obedecer al sistema mediante el logro de una credencial o de un status reconocido.

La creación de contenido es constante, lo que ha fomentado que la parrilla se refresque en cada tanto y así hemos aprendido a degustar “platillos televisivos” con ingredientes distintos de alta cocina que han refinado nuestro paladar permitiendo que cada vez sea más fácil asquearnos frente a producciones de baja calidad; refritos, “culebrones” malogrados y contenido estancado en el tiempo y las ideas que generalmente proviene de las productoras nacionales, como en el caso colombiano, que se han quedado cortas en presupuesto y talento humano frente a las gigantes productoras responsables de estas series multimillonarias.

Es en espacios como las librerías de Teusaquillo, donde la magia incomparable de sus pasillos y habitaciones, permite que el destino juegue a favor de un bibliófilo experto o lector principiante, quien en medio de su búsqueda se encuentre con una joya literaria, con ese olor tan característico de los libros antiguos que dan placer al olfato, con ese libro que se deja en un rincón de la biblioteca, esperando su oportunidad, o quizá con el libro que está por cambiarle su vida para siempre.

Un Gobierno que no apunta en desarrollar y encaminar a su país, de ninguna manera, está pensando en el futuro de su pueblo y en la trasformación del mismo. Y aunque se repita cientos de veces “Todos por un nuevo país”, no termina de convencer del todo (…) parece que las políticas del país están más enfocadas en las campañas presidenciales, en las ya repetitivas discusiones con la oposición y hasta ahora en planear un escenario futuro, que a muy pocos puede beneficiar.

Jawbone en el fondo se trata sobre la derrota, sobre un derrotado, como lo somos todos, la cinta no teme al decir que a veces el esfuerzo no sirve de nada, pero lo hace con elegancia, con primeros planos del protagonista, diálogos en un inglés muy bajo y confuso.