Publicada en 1956, Aullido se forja como uno de los textos incendiarios del momento. Su escritura y su sentir reflejan la inconformidad de quienes no vieron en el American way of life un modo de vida ni un ideal a seguir. Refleja una dura y frenética crítica ante la sociedad acomodada pero demacrada por el consumismo, que no piensa y no reflexiona sino que se limita a la materialización económica de los valores -ya no personales-, sino los ofertados por el mercado en donde el fin último no es más sino obedecer al sistema mediante el logro de una credencial o de un status reconocido.

En la narrativa, Pablus también combatió al orden establecido con todo su desprecio. La pequeña hermana o El extraño caso de la bañera verde, novela ganadora del Primer Premio de Novela Nadaísta, un relato intrincado que esculca en los pensamientos y sentimientos del humano, que cuestiona todas las instituciones que consumen la existencia del hombre, un sismo en el sopor poético y la mojigatería literaria del país, que escandalizó a vacas sagradas como Valencia Goelkel.

El héroe cultural, enlazado con los mitos fundacionales, ilumina y de regreso encarna una moral, una estética y una cosmovisión con las cuales la comunidad se identifica. Es irrelevante que esas cualidades sean inherentes a la vida real del personaje. El mito se encarga de imponérselas, de modificar post mortem su biografía, de enriquecerla, limpiarla o dramatizarla a necesidad. La biografía muta a hagiografía, el hombre a santo.

Aquel que lee desde la pasión, que escribe desde lo que experimenta, encuentra en un cumulo de papel el significado de la realidad que atravesamos y cómo a través de letras, ya sean ficticias o no, sean prosaicas o no, inexorablemente se profundiza más sobre la existencia. La literatura no ofrece un decálogo sobre lo que está “bien socialmente”, invita al goce de los sentidos, a la expansión del conocimiento, pero lo más importante: a la empatía, a la sensibilización, a la agudización sensorial, a la concientización social.

Es en espacios como las librerías de Teusaquillo, donde la magia incomparable de sus pasillos y habitaciones, permite que el destino juegue a favor de un bibliófilo experto o lector principiante, quien en medio de su búsqueda se encuentre con una joya literaria, con ese olor tan característico de los libros antiguos que dan placer al olfato, con ese libro que se deja en un rincón de la biblioteca, esperando su oportunidad, o quizá con el libro que está por cambiarle su vida para siempre.