“Es cierto, quienes ahora hablamos no nos hemos visto en situación de escalar una valla o de esquivar balas de goma o golpes de policías. No obstante, rechazamos las jerarquizaciones de victimización y revictimización que suelen imponer, curiosamente, quienes no han sido migrantes o han olvidado que lo fueron alguna vez. Ser migrante no es una etiqueta, una identidad o un nuevo apellido”.

La coyuntura por la que pasa nuestra patria hermana Venezuela empeora cada vez más y, nosotros los colombianos, parecemos destinados a ser el revulsivo con el que esperan contar cerca de un millón doscientos de venezolanos que, hasta el momento y sin contar los repatriados, han emigrado en busca de oportunidades y un nuevo comienzo en tierras nacionales, la pregunta es… ¿Estamos para esas?