Lo que necesitamos con urgencia son partos humanizados. Como la OMS plantea, se requiere “más tiempo y menos presión”. Las madres tienen el derecho de decidir cómo quieren traer su bebé al mundo, deben sentirse seguras y acompañadas. No debemos olvidar que el parto es un acto natural, no es una enfermedad ni algo ajeno al ser humano, así que se debe tomar con la misma naturalidad.

La Constitución de 1991, que se suponía perfecta porque esta vez todos aportaron en su creación, resultó un simple ideal, pues a pesar de que consagra un reconocimiento enorme a los derechos fundamentales, sociales, políticos, y culturales, la mayor protección constitucional a la diversidad pluriétnica y multicultural, también contiene un modelo económico neoliberal, capitalista  y devastador.