Para el mes de agosto ya todos sabremos quién fue el campeón y ya no habrá forma de alterar el resultado, los momentos de efervescencia y calor patrio habrán cesado, cada ciudadano hará su balance y podrá determinar si las fechas de mayor importancia solamente estuvieron en junio y en julio, o si le cupo una que otra cita para marzo y para mayo, cuando le hizo digestión todo lo que vio en las vallas, cuando estuvo muy lejano de la transmisión de las pantallas.

A diferencia de 1946, la división del liberalismo es aún más fragmentada, los partidos de izquierda (más bien tímida) como el Polo Democrático, el Alianza Verde (que sería más una especie de centro) y el progresismo de Gustavo Petro, luchan contra sus egos en busca de una candidatura única (…) Si bien los historiadores no podemos jugar a la futurología, sí puedo decir que, una vez elegido Ospina, la personalidad conciliadora se le termina en 1947 y la represión al liberalismo y a quienes habían tenido alguna prebenda en los gobiernos liberales terminan en ese terrible baño de sangre que significó la Violencia y el conflicto armado de la segunda mitad del siglo XX…

Todos estos candidatos se están duplicando – y a este paso triplicando- los 14 candidatos por firmas de las elecciones del 2014, con lo cual puede que se oxigene este negro panorama de partidocracia colombiana, pero hay que tener en cuenta que muchos de ellos están tropezando con requisitos normativos y embrollos que exigen una labor tan titánica y seria como ésta.

En los últimos días, mucho se ha hablado sobre la compra de firmas de la que están haciendo uso algunos candidatos a la presidencia; que en Bucaramanga a los que recolectaban firmas por Ordóñez no les pagaron, que la Registraduría trabaja para un tal Vargas Lleras recogiéndole firmas (…) Sin embargo, dentro del ambiente tropical de esta amada República Bananera todo parece normal, incluso podría decirse jocoso.