En la búsqueda de un derecho humano importante.

Colombia todavía tiene mucho trabajo por hacer en la priorización de la educación primaria. Y ese punto es claro de evidenciar no sólo en las comunidades más aisladas de nuestro país. Nuestro gobierno y las autoridades locales le están fallando a nuestros niños.

Anuncios

Quiero contarles sobre un viaje que hice hace poco, el cual fue inspirador, pero también preocupante. Estuve en La Guajira Colombiana.

Nuestro guía y su cuadrilla de motocicletas nos internaron en las profundas montañas de la Sierra Nevada. Después de 2 horas de viaje cruzando ríos, valles y panoramas increíbles, vimos a través de la espesa bruma de la mañana, lo que habíamos ido a buscar, un olvidado pueblo indígena en donde vive la comunidad Kogui.

La Guajira es una de las regiones más bellas de nuestro país. Y es el hogar de decenas de pueblos tradicionales como este. En total, son más de 500.000 personas que pertenecen a las diferentes comunidades indígenas que habitan esa parte de nuestro territorio.

Mi visita fue para ver cómo esta comunidad orgullosa y fuerte, está recibiendo apoyo de las autoridades estatales y locales para educar a sus niños. Lo que encontré me molestó; encontré un pueblo inseguro de la situación legal de la tierra en que se encuentran sus hogares.

Conocí a maestros increíbles y trabajadores que viajan hasta 4 horas todos los días para traer esperanza a los niños que con mínimos recursos intentan educar. Oí con tristeza y frustración cómo desde hace más de 11 años, las remuneraciones de esos maestros sólo se pagan por contrato de prestación de servicios y no con todos los derechos y beneficios de un contrato de tiempo completo. Ni siquiera les reconocen el auxilio de ley por trabajar en una zona de difícil acceso – y viajan hasta 4 horas desde Santa Marta para llegar a cumplir su misión de educar a esos pequeños.

Adicionalmente, un solo maestro debe educar a más de 100 niños de todos los cursos de primaria. El espacio es reducido y los recursos y materiales casi inexistentes, el resultado es que los niños no tienen el comienzo en la vida que se merecen y que es responsabilidad del estado brindarles.

Yo creo que la Educación es un derecho humano fundamental para cada niño y cada joven colombiano. Sin un sólido comienzo en la escuela, estos niños tendrán serias dificultades para conseguir un buen trabajo o llegar a tener una carrera que les permita alimentar a sus familias y cumplir sus sueños. Por el contrario, muchas veces terminan en las grandes ciudades siendo explotados por mafias que trafican con ellos.

Colombia todavía tiene mucho trabajo por hacer en la priorización de la educación primaria. Y ese punto es claro de evidenciar no sólo en las comunidades más aisladas de nuestro país. Nuestro gobierno y las autoridades locales le están fallando a nuestros niños.

En nuestra campaña #vocesporlajusticiasocial queremos destacar la importancia de la educación primaria como el derecho humano que es y hacer visibles las necesidades de los niños marginados de nuestro país.

Por: Fernando Merchan, Abogado con MBA en Oxford Brookes University. Coordinador de la campaña Voces por la Justicia social.

Facebook: https://www.facebook.com/FernandoMerchanRamos/

Twitter : @FernandoMerchanR

Instagram: fernandomerchanramos

Blog : https://vocesporlajusticiasocial.wordpress.com/

Email: fernandomerchanjusticia@gmail.com

 

COLOMBIA COMO REALMENTE DEBERÍA SER

En lugar de devolver nuestro estado a la época de la Inquisición y el Oscurantismo, todos los colombianos deberíamos trabajar unidos en la construcción de un país más civilizado, más respetuoso de las libertades individuales y que de verdad ofrezca oportunidades a sus ciudadanos sin importar sus condiciones particulares.

Desde hace algún tiempo, se ha vuelto común en nuestro país, que algunas personas hablen de “Colombia como debe ser”, proponiendo un modelo de Estado retrógrado que limita y polariza. Bajo ese modelo, solo tendrían espacio esos que comparten la misma visión y filosofía de vida. Los demás, serían condenados al silencio, a la exclusión o al exilio.

Los miembros más visibles de esos sectores radicales proponen soluciones extremistas para, según ellos, acabar los “problemas” del país. Entre sus propuestas aparecen por ejemplo, la redacción de una nueva Constitución Política y la eliminación de la entidad que actúa como el guardián de la constitución que hoy tenemos, es decir, la Corte Constitucional colombiana.

Según esas personas, quienes además hacen parte de algunos de los partidos políticos tradicionales, no es viable que exista igualdad de derechos entre los colombianos porque en Colombia existen diferencias que no pueden ser aceptadas y la ley debe castigar y excluir a quienes no son “como deberían ser“. El gran pecado aquí es no pertenecer al modelo tradicional de familia que ellos defienden.

Estas personas y sus movimientos políticos, intentan introducir un nuevo Apartheid en Colombia. Apartheid es un sistema de segregación y discriminación respaldado por el Estado, que beneficia a unos ciudadanos sobre los otros. Ha sido usado en países como Alemania en 1930, Sudáfrica entre los años 1950 y 1990 y en Estados Unidos hasta la década de 1960.

Estos sistemas discriminatorios no respetan los derechos humanos fundamentales; por eso deben ser detenidos antes de que continúen polarizando nuestro país. Los medievales políticos que respaldan y están tratando de imponer este Apartheid, también proponen que Colombia vuelva a tener una religión oficial cuyos principios sean seguidos rigurosamente por todos los ciudadanos. Incluso, proponen la concentración de más poder en el jefe del órgano ejecutivo, es decir, en el Presidente de la República, para garantizar que sus ideas, sus tradiciones y su moral sean seguidas y obedecidas por todos. Si esto pasara, se desequilibraría completamente el principio de la división e independencia de poderes, desarrollado en los siglos 17 y 18, y que constituye la base del estado moderno que tenemos hoy.

En lugar de devolver nuestro estado a la época de la Inquisición y el Oscurantismo, todos los colombianos deberíamos trabajar unidos en la construcción de un país más civilizado, más respetuoso de las libertades individuales y que de verdad ofrezca oportunidades a sus ciudadanos sin importar sus condiciones particulares. Un país en el que todos quepamos y al que todos le aportemos.

Considero que las características de la Colombia que realmente deberíamos ser son las siguientes:

  1. COLOMBIA RESPETUOSA. Todos los ciudadanos sin importar sus condiciones particulares deben ser tratados con dignidad, igualdad y respeto. Ese respeto debe extenderse también a nuestro medio ambiente y a los animales que habitan nuestro país multicolor, multicultural y biodiverso.

2. COLOMBIA ORGULLOSA. Un país al que todos sus ciudadanos se sientan orgullosos de pertenecer y donde no haya cabida para frases o pensamientos como “la política es el arte de robar”, “el vivo vive del bobo”, “solo hay un modelo de familia aceptable”, “lo malo de la rosca es no estar en ella”, “el fin justifica los medios y por eso todo se vale”, “negro ni el mercedes”, “prefiero un hijo muerto que marica…” Estos no pueden seguir siendo los valores que le estamos inculcando a las nuevas generaciones y mucho menos los principios sobre los cuales está edificada nuestra sociedad.

3. COLOMBIA EMPLEADORA. El trabajo realmente dignifica al ser humano. Si trabajamos en condiciones dignas, que incluyan salarios y horarios de trabajo justos y si existiera un verdadero compromiso por parte del Estado y de la empresa privada para la generación de empleo, seguro será más fácil que todos los colombianos empecemos a trabajar POR Colombia y no PARA unos pocos.

4. COLOMBIA TRANSPARENTE. El país es rico pero está mal administrado. En total, casi el 50% de los recursos públicos en Colombia son hurtados o mal invertidos. Los fondos que son de todos, deberían ser manejados como una urna de cristal, es decir, cualquier colombiano sin importar en donde se encuentre, a través de las plataformas tecnológicas que tenemos hoy, debería tener acceso fácil y en tiempo real, a la toda la información sobre cómo son invertidos los recursos públicos. El presupuesto, los gastos y las contrataciones (con sus soportes), de todas las entidades del Estado, deberían estar disponibles en Internet para que podamos hacer las sumas y las restas de manera pública y así poder supervisar qué es lo que se está haciendo con la plata de todos los colombianos.

Imaginemos por un momento qué pasaría si ese 50% de los recursos públicos que son nuestros, pero que se roban o son mal manejados, fueran invertidos de forma correcta y vigilada (por todos), por ejemplo en temas como educación, salud, seguridad, infraestructura, servicios públicos básicos, etc.

  1. COLOMBIA ENTENDIDA. Considero que algo que cada vez segrega y margina más a los ciudadanos vulnerables, es la complejidad del vocabulario que usan las entidades públicas. El acceso a la justicia debería ser más fácil y claro, simplificando los procedimientos estatales. Esto incluye la manera como se presenta la información sobre las finanzas públicas.

En mi opinión, cambiar a Colombia no es tan difícil como parece, pero uno de los problemas para lograrlo es que nos hemos acostumbrado a que nos manejen y gobiernen de cierta forma y nos han convencido de que el sistema político actual es el único que podemos tener.

¿Será que no es viable construir un país diferente en el que quepamos y aportemos todos? Yo creo que si. ¿Y usted?

¿Debemos detener este nuevo Apartheid para que no se institucionalice en nuestro país? Yo creo que si. ¿Y usted?

¿Vamos a patrocinar políticos y partidos que odian, discriminan y generan violencia contra sus vecinos, sus familiares y sus amigos? Yo no. ¿Y usted?

 

Por: Fernando Merchan abogado, con MBA en Oxford Brookes University.

Facebook: https://www.facebook.com/FernandoMerchanRamos/

Twitter : @FernandoMerchanR

Instagram: fernandomerchanramos

Blog : https://vocesporlajusticiasocial.wordpress.com/

Email: fernandomerchanjusticia@gmail.com

Procura no mirarme más…

“En Colombia quien tiene una visión crítica es calificado como un terrorista.”

“El poder no corrompe. El miedo corrompe, tal vez el miedo a perder el poder.” John Steinbeck

El pasado 7 de septiembre el Consejo de Estado destituyó a Alejandro Ordoñez de su cargo debido a los problemas de clientelismo que se presentaron en su reelección, o “fallas en la votación”, para usar el eufemismo de algunos periódicos. La obligación de la Procuraduría General de la Nación consiste en defender la institucionalidad, o como algunos cruzados sostienen, en combatir la corrupción. Sin embargo, son pocos los procuradores que logran pasar a la historia como algo más que un nombre en los cargos públicos, pero Ordoñez se caracterizó por ser un hombre de polémicas incluso antes de asumir el mandato, ya que había liderado una quema de libros que, para él, podrían perturbar las mentes juveniles. Es curioso como aquí se puede decidir por los demás mientras se sostenga como estandarte la verdad en pro de la juventud, entendiendo por juventud, como erróneamente lo suelen hacer, como “el futuro de la nación” al cual hay que preservar del mal. Es claro que ésta “verdad” no es más que una opinión que, aunque respetable, no debería llevarse a los extremos. Craso error que cometió el ex-procurador durante su mandato que comenzó en 2009.

Si nos concentramos en las cifras de los destituidos (más de 1.500 alcaldes y 82 gobernadores, para los 1.123 municipios y 32 departamentos que hay en el país), se podría estar inclinado a pensar que fue efectivo en su lucha contra la corrupción, pero esto no para allí puesto que durante su cargo se pronunció frente a diversos temas y siempre desde su extremismo conservador. Lo cual conlleva a preguntarse qué tan cristalinas fueron las destituciones efectuadas, tomando en cuenta que siempre arguyó una postura fundamentalista.

Ordoñez siente que el mundo celestial le confirió ser su representante y, en esta medida, siente que puede imponerse frente a las minorías que, según él, abusan de su condición para victimizarse y obtener el poder (cualquier parecido con EEUU es pura coincidencia). El problema es que por embarcarse en la cruzada política, que parece haber tenido miras a la presidencia desde un principio, Ordoñez se dedicó a trocar favores burocráticos de los cuales terminó siendo víctima.

Insisto en que el problema no es su afinidad político-religiosa, sino el hecho de que aprovechara su cargo público para impedir que se ejercieran derechos tan fundamentales como los humanos. Como en la reciente problemática de las supuestas cartillas cuando, más allá del debate moral que aquí no atañe, lo que dio a entender es que cuando se habla de inclusión y respeto de las diferencias, lo califica como una promoción de la dictadura de las minorías. Entonces ésta univocidad moral, que es base de todo fundamentalismo, entiende el respeto como la abolición de la diferencia, lo cual es herir al otro, negarlo entre la multitud. Asimismo, Ordoñez comenzó a ser la voz de la oposición frente a las iniciativas gubernamentales, su trato burdo hacia los demás comenzó a ser característico, siendo una perla cuando afirmó que el gobierno quería meterles a los colombianos la norma de la paz con “vaselina” o calificando a las FARC de homosexuales (como si esto pudiese ser considerado como un insulto).

Ordoñez también se vio involucrado en casos como el de Miguel Ángel Beltrán, en el cual participó cuando el 3 de septiembre de 2013 lo destituyó de su cargo de profesor al basarse en las mismas mágicas evidencias del computador de Raúl Reyes, calificándolo como “Jaime Cienfuegos”. Acusación por la que había sido secuestrado en México en 2009 en una imitación moderna del Plan Cóndor. Ordoñez no se contentó con esto, puesto que el 24 de julio de 2014 confirmó ésta destitución y le prohibió ejercer un cargo público por trece años. Es triste resaltar que la gestión administrativa de la Universidad Nacional de Colombia no le brindó apoyo sino que creyó plenamente en la aseveración de la Procuraduría al tratarlo como un terrorista. En Colombia quien tiene una visión crítica es calificado como un terrorista, ésta es la evidencia del temor latente que siente el poder dominante frente a la amenaza de un cambio. Para alegría del estudiantado, quien siempre mostró su apoyo (incluso llegaron a ponerle su nombre a un salón), la Corte Suprema de Justicia ordenó recientemente la inmediata libertad del profesor de sociología.

Sin embargo, Ordoñez no fue destituido por nada de lo anterior sino por la corruptela en su reelección. La demanda final consistió en que el Procurador sostuvo en los cargos de libre nombramiento a familiares de magistrados de la Corte Suprema (violando así el artículo 126 de la Constitución) y, aprovechando esta situación, bregó por ser postulado como único en la terna para mantener el cargo. Como es típico en el uribismo, e incluso en otros sectores de la política, en vez de asumir el dictamen, aprovechó para declararse “perseguido político” y hacerse pasar por víctima de los acuerdos de la Habana. Pero se le recuerda que la demanda se estableció en enero de 2013 cuando la negociación apenas estaba en boga.

Ya hay candidatos sobre la mesa para ocupar el cargo libre, el Consejo de Estado propuso a Fernando Carrillo (ministro de Justicia del gobierno de César Gaviria que tuvo también relación con Santos en su primer mandato en el Ministerio del Interior) y por la Corte Suprema de Justicia está Jorge Fernando Perdomo (por el cual Gaviria insistió en que se le incluyera en la terna fiscal). Aún falta que el Presidente Santos juegue su pieza, sabiendo que lo que ahora necesita es un aliado del proceso de paz, pero se ve arrinconado porque el Partido Conservador no tiene tajada en esta repartición de poderes, por esto resuena el nombre de Eduardo Pizano. Sin embargo, el senador Armando Benedetti asegura que la elección no se verá trocada por ésta razón.

Aún queda por cuestionarse acerca de la campaña política de Ordoñez con miras a la presidencia, quien puede ser una carta a la que le apueste el senador Álvaro Uribe si no se decide por el senador Iván Duque o por Carlos Holmes Trujillo, o si el Partido Conservador no se arriesga con Martha Lucía Ramírez, pero por lo pronto su alternativa es una candidatura por firmas, por lo que es probable que llegue a primera vuelta. No obstante una mayoría lo repele y no todos los que lo apoyan lo hacen con fervor, así que su posibilidad aún se mantiene en el inframundo, esperemos que el Can Cerbero resista cualquier artimaña extremista.

Por: @migueltavera

Imagen tomada de: http://goo.gl/f8eIQ0