Publicada en 1956, Aullido se forja como uno de los textos incendiarios del momento. Su escritura y su sentir reflejan la inconformidad de quienes no vieron en el American way of life un modo de vida ni un ideal a seguir. Refleja una dura y frenética crítica ante la sociedad acomodada pero demacrada por el consumismo, que no piensa y no reflexiona sino que se limita a la materialización económica de los valores -ya no personales-, sino los ofertados por el mercado en donde el fin último no es más sino obedecer al sistema mediante el logro de una credencial o de un status reconocido.

Es en espacios como las librerías de Teusaquillo, donde la magia incomparable de sus pasillos y habitaciones, permite que el destino juegue a favor de un bibliófilo experto o lector principiante, quien en medio de su búsqueda se encuentre con una joya literaria, con ese olor tan característico de los libros antiguos que dan placer al olfato, con ese libro que se deja en un rincón de la biblioteca, esperando su oportunidad, o quizá con el libro que está por cambiarle su vida para siempre.

El posacuerdo que se nos mostraba como la época de prosperidad sin igual en la historia del país, hoy nos resulta que no es así por completo. No quiero decir con ello que en el conflicto nos iba mejor. Quiero decir que el país, y específicamente este Gobierno, no estaba preparado ni política, ni estatutaria, ni económica, ni estructuralmente para el fin de la confrontación con la guerrilla más antigua del continente.

Hoy la mujer pondera el rol de alguien que tiene en cuenta las problemáticas sociales y puede discernir con respecto a ellas y tomar acción (…) Más allá del mundo mediático que ha banalizado a la mujer, de la sociedad que la ha hecho creer inferior y el machismo que la ha cosificado, cada mujer debería discrepar ese pensamiento y sobre todo cuestionarse: ¿Cuál es mi papel como mujer en la sociedad?

Un Gobierno que no apunta en desarrollar y encaminar a su país, de ninguna manera, está pensando en el futuro de su pueblo y en la trasformación del mismo. Y aunque se repita cientos de veces “Todos por un nuevo país”, no termina de convencer del todo (…) parece que las políticas del país están más enfocadas en las campañas presidenciales, en las ya repetitivas discusiones con la oposición y hasta ahora en planear un escenario futuro, que a muy pocos puede beneficiar.