“Estado laico, seres libres”

Este es el evento público más grande que realiza la comunidad para celebrar la tolerancia y la igualdad, por ello, miles de personas se reúnen anualmente para conmemorar los disturbios de Stonewall.

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El anterior 2 de julio en Bogotá se realizó, como es de costumbre, la marcha por el Día del Orgullo Gay, en la que miles de colombianos se hicieron participes, no sólo por la reivindicación de los derechos de la comunidad LGBTIQ, sino también por el reconocimiento de un “Estado laico” y la integración de la comunidad en eventos de carácter religioso, como lo será la visita del Papa Francisco el próximo mes de septiembre.

Este es el evento público más grande que realiza la comunidad para celebrar la tolerancia y la igualdad, por ello, miles de personas se reúnen anualmente para conmemorar los disturbios de Stonewall: una serie de protestas que desembocaron en las próximas luchas reivindicatorias por los derechos civiles de las personas homosexuales.

Son varias las manifestaciones de la comunidad LGBTIQ que se han transformado en tradición en la ciudad capitalina, desde las muchas actividades e integraciones en la Universidad Nacional, hasta el ciclo rosa en la Pontificia Universidad Javeriana, que ha sido muy polémico dentro de la conservadora comunidad católica.

Sin embargo, no hay ninguna que reúna tanta gente y sea tan festiva como la ya acostumbrada Marcha por el Orgullo Gay que se realiza el sábado siguiente al 28 de junio, día en el que se celebra internacionalmente.

Pero, ¿qué hubo de especial en esta ocasión?

El movimiento de este año estuvo marcado, no solo por el color, la música y la alegría de sus participantes como de costumbre; sino que esta vez se presentó la particularidad de que varios padres y madres marcharon en favor de la aceptación y el amor.

Muchos de ellos se movilizaron en un gesto de apoyo para con sus hijos y la comunidad en general. Esto se realizó por medio de pancartas y camisas en las que invitaban a los demás padres a aceptar y apoyar a sus hijos, todo en pro de un mensaje de cariño y de diversidad.

Aunque el ambiente de la marcha estuvo marcado por la celebración, las manifestaciones artísticas y una alegría desmedida, el recorrido estuvo muy definido por los aspectos políticos que importan a la comunidad, muchos que aún deben ser luchados y otros muchos celebrados como victorias. Tal es el caso de la caída del plebiscito de la senadora conservadora Vivian Morales, que rápidamente se hundió en la Comisión de la Cámara. Este plebiscito, según afirmaba la senadora, era reclamado por la comunidad para “convocar el rescate de los valores, siendo firmes por mamá y papá” y con ello salvar la institución de la familia.

¡NO MÁS INTOLERANCIA, POR UN NUEVO PAÍS!

A pesar de esto, no todo fue celebración, muchos de los asistentes recordaron la poca aceptación y los casos de homofobia extrema que amenazan a la comunidad. La persecución a los miembros LGBTIQ, la discriminación en razón de la preferencia sexual o en varios casos del género; además de los muchos homicidios de personas transgeneros en los últimos años, son algunos de los variados casos que movilizaron a la comunidad.

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Tomado de goo.gl/TY1D4f

Este último caso, se ha convertido en un problema de importancia internacional, ya que son muchas las instituciones que se han pronunciado frente a la dificultosa situación. Llama la atención principalmente, la intervención de la OMCT (Organización Mundial Contra la Tortura) en el año 2011, en la cual el Secretario Internacional de la organización se refiere a la situación como de carácter URGENTE y agregó:

En general la OMCT manifiesta de nuevo su serio rechazo frente a la existencia en Colombia, y en este caso particular en el Departamento del Valle del Cauca, de frecuentes casos de tratos crueles y violentos, y de asesinatos de mujeres trans quienes además en muchos casos son trabajadoras sexuales, y reitera que la repetición de tales actos muestra la existencia de un patrón de crímenes de carácter transfóbico (…)

De igual manera la CDIH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), en el año 2012, se pronunció frente a la situación y explicó que es obligación del Estado investigar todos estos casos y responder lo más pronto posible frente a estos. Asimismo, la Comisión insto al Gobierno a tomar acciones para evitar la repetición de estos casos de intolerancia e hizo un llamado para proteger los derechos de la comunidad LGBTIQ. Esto se debe a las preocupantes cifras que, aunque han disminuido en los últimos años, lo han hecho lentamente. Desde el 2010 se han reducido los homicidios gradualmente, año en el que se presentaron 172 casos, en adelante las cifras son alentadoras pero la lucha contra la intolerancia aún parece muy larga.

En él año 2011 se reportaron 119 casos y en el 2012 se presentaron 98. En los años 2013 y 2014 fueron asesinadas 164 personas pertenecientes a la comunidad según reveló la ONG Colombia diversa, que desde ya hace varios años viene abanderando la divulgación, la defensa y el desarrollo de las personas LGBTIQ. La cifra disminuye de una manera que da esperanza, aún más en los últimos años. (Más Información en http://colombiadiversa.org/acerca-de-colombia-diversa/)

Sin embargo, es preocupante todavía la cantidad de homicidios trans que se presentan anualmente, por esto, marchas como la del pasado 2 de julio, son el escenario para que estos casos sean divulgados y aquellos temas que no se discuten diariamente sean expuestos a la sociedad.

De todas formas, la jornada transcurrió tranquila y pacíficamente, los participantes simplemente solicitaron que estas personas fueran recordadas y exigieron que ante este tipo de violencia, haya más apoyo por parte del Gobierno para que no sigan sucediendo, ya que este tipo de actos de intolerancia, no deberían volverse a presentar en un país que está en medio de un proceso de transición a la paz, en el que el primer paso a tomar, debe ser transformar la sociedad colombiana.

El amor, el principal protagonista de la marcha

El principal mensaje de la movilización era que la aceptación es parte de una sociedad moderna. Además de recordar que la misma comunidad apoyaba y se nutría de cualquier manifestación de amor.

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Tomado de goo.gl/CRhhts

Por ello, cientos de parejas marcharon para que sus derechos sean realmente reconocidos y se les tratase como verdaderos ciudadanos. En sentido a ello se divulgó y desarrolló el eslogan de la marcha Estado laico y de cuerpos libres”. Con el fin de separar la opinión publica de asuntos religiosos y encaminar a la sociedad colombiana por la ruta de la aceptación y la tolerancia.

Por último, se recordó a todo el país que el amor puede venir en cualquier forma y color, y cada quien puede decidir amar sin ningún límite.

¡QUE VIVA EL AMOR!

Por: Santiago Rodriguez. Cachaco puro y amante de Colombia, estudiante caleto de la Universidad Nacional, comprometido con el cambio social y la transformación del país. Interesado particularmente en temas de política, realidad social, el fútbol y Colombia. La opinión, la comunicación y la educación son las herramientas mas importantes que se tienen para trasformar el mundo.

Imagen tomada de: goo.gl/EfnDjY

COLOMBIA COMO REALMENTE DEBERÍA SER

En lugar de devolver nuestro estado a la época de la Inquisición y el Oscurantismo, todos los colombianos deberíamos trabajar unidos en la construcción de un país más civilizado, más respetuoso de las libertades individuales y que de verdad ofrezca oportunidades a sus ciudadanos sin importar sus condiciones particulares.

Desde hace algún tiempo, se ha vuelto común en nuestro país, que algunas personas hablen de “Colombia como debe ser”, proponiendo un modelo de Estado retrógrado que limita y polariza. Bajo ese modelo, solo tendrían espacio esos que comparten la misma visión y filosofía de vida. Los demás, serían condenados al silencio, a la exclusión o al exilio.

Los miembros más visibles de esos sectores radicales proponen soluciones extremistas para, según ellos, acabar los “problemas” del país. Entre sus propuestas aparecen por ejemplo, la redacción de una nueva Constitución Política y la eliminación de la entidad que actúa como el guardián de la constitución que hoy tenemos, es decir, la Corte Constitucional colombiana.

Según esas personas, quienes además hacen parte de algunos de los partidos políticos tradicionales, no es viable que exista igualdad de derechos entre los colombianos porque en Colombia existen diferencias que no pueden ser aceptadas y la ley debe castigar y excluir a quienes no son “como deberían ser“. El gran pecado aquí es no pertenecer al modelo tradicional de familia que ellos defienden.

Estas personas y sus movimientos políticos, intentan introducir un nuevo Apartheid en Colombia. Apartheid es un sistema de segregación y discriminación respaldado por el Estado, que beneficia a unos ciudadanos sobre los otros. Ha sido usado en países como Alemania en 1930, Sudáfrica entre los años 1950 y 1990 y en Estados Unidos hasta la década de 1960.

Estos sistemas discriminatorios no respetan los derechos humanos fundamentales; por eso deben ser detenidos antes de que continúen polarizando nuestro país. Los medievales políticos que respaldan y están tratando de imponer este Apartheid, también proponen que Colombia vuelva a tener una religión oficial cuyos principios sean seguidos rigurosamente por todos los ciudadanos. Incluso, proponen la concentración de más poder en el jefe del órgano ejecutivo, es decir, en el Presidente de la República, para garantizar que sus ideas, sus tradiciones y su moral sean seguidas y obedecidas por todos. Si esto pasara, se desequilibraría completamente el principio de la división e independencia de poderes, desarrollado en los siglos 17 y 18, y que constituye la base del estado moderno que tenemos hoy.

En lugar de devolver nuestro estado a la época de la Inquisición y el Oscurantismo, todos los colombianos deberíamos trabajar unidos en la construcción de un país más civilizado, más respetuoso de las libertades individuales y que de verdad ofrezca oportunidades a sus ciudadanos sin importar sus condiciones particulares. Un país en el que todos quepamos y al que todos le aportemos.

Considero que las características de la Colombia que realmente deberíamos ser son las siguientes:

  1. COLOMBIA RESPETUOSA. Todos los ciudadanos sin importar sus condiciones particulares deben ser tratados con dignidad, igualdad y respeto. Ese respeto debe extenderse también a nuestro medio ambiente y a los animales que habitan nuestro país multicolor, multicultural y biodiverso.

2. COLOMBIA ORGULLOSA. Un país al que todos sus ciudadanos se sientan orgullosos de pertenecer y donde no haya cabida para frases o pensamientos como “la política es el arte de robar”, “el vivo vive del bobo”, “solo hay un modelo de familia aceptable”, “lo malo de la rosca es no estar en ella”, “el fin justifica los medios y por eso todo se vale”, “negro ni el mercedes”, “prefiero un hijo muerto que marica…” Estos no pueden seguir siendo los valores que le estamos inculcando a las nuevas generaciones y mucho menos los principios sobre los cuales está edificada nuestra sociedad.

3. COLOMBIA EMPLEADORA. El trabajo realmente dignifica al ser humano. Si trabajamos en condiciones dignas, que incluyan salarios y horarios de trabajo justos y si existiera un verdadero compromiso por parte del Estado y de la empresa privada para la generación de empleo, seguro será más fácil que todos los colombianos empecemos a trabajar POR Colombia y no PARA unos pocos.

4. COLOMBIA TRANSPARENTE. El país es rico pero está mal administrado. En total, casi el 50% de los recursos públicos en Colombia son hurtados o mal invertidos. Los fondos que son de todos, deberían ser manejados como una urna de cristal, es decir, cualquier colombiano sin importar en donde se encuentre, a través de las plataformas tecnológicas que tenemos hoy, debería tener acceso fácil y en tiempo real, a la toda la información sobre cómo son invertidos los recursos públicos. El presupuesto, los gastos y las contrataciones (con sus soportes), de todas las entidades del Estado, deberían estar disponibles en Internet para que podamos hacer las sumas y las restas de manera pública y así poder supervisar qué es lo que se está haciendo con la plata de todos los colombianos.

Imaginemos por un momento qué pasaría si ese 50% de los recursos públicos que son nuestros, pero que se roban o son mal manejados, fueran invertidos de forma correcta y vigilada (por todos), por ejemplo en temas como educación, salud, seguridad, infraestructura, servicios públicos básicos, etc.

  1. COLOMBIA ENTENDIDA. Considero que algo que cada vez segrega y margina más a los ciudadanos vulnerables, es la complejidad del vocabulario que usan las entidades públicas. El acceso a la justicia debería ser más fácil y claro, simplificando los procedimientos estatales. Esto incluye la manera como se presenta la información sobre las finanzas públicas.

En mi opinión, cambiar a Colombia no es tan difícil como parece, pero uno de los problemas para lograrlo es que nos hemos acostumbrado a que nos manejen y gobiernen de cierta forma y nos han convencido de que el sistema político actual es el único que podemos tener.

¿Será que no es viable construir un país diferente en el que quepamos y aportemos todos? Yo creo que si. ¿Y usted?

¿Debemos detener este nuevo Apartheid para que no se institucionalice en nuestro país? Yo creo que si. ¿Y usted?

¿Vamos a patrocinar políticos y partidos que odian, discriminan y generan violencia contra sus vecinos, sus familiares y sus amigos? Yo no. ¿Y usted?

 

Por: Fernando Merchan abogado, con MBA en Oxford Brookes University.

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