A diferencia de 1946, la división del liberalismo es aún más fragmentada, los partidos de izquierda (más bien tímida) como el Polo Democrático, el Alianza Verde (que sería más una especie de centro) y el progresismo de Gustavo Petro, luchan contra sus egos en busca de una candidatura única (…) Si bien los historiadores no podemos jugar a la futurología, sí puedo decir que, una vez elegido Ospina, la personalidad conciliadora se le termina en 1947 y la represión al liberalismo y a quienes habían tenido alguna prebenda en los gobiernos liberales terminan en ese terrible baño de sangre que significó la Violencia y el conflicto armado de la segunda mitad del siglo XX…