Todos estos candidatos se están duplicando – y a este paso triplicando- los 14 candidatos por firmas de las elecciones del 2014, con lo cual puede que se oxigene este negro panorama de partidocracia colombiana, pero hay que tener en cuenta que muchos de ellos están tropezando con requisitos normativos y embrollos que exigen una labor tan titánica y seria como ésta.