¿Hasta cuándo la homofobia para hacer política?

El pasado 19 de junio, en un programa televisivo chileno se vio un acto de homofobia realmente reprochable. “El interruptor” es un programa que estuvo más de diez años al aire, luego de un tiempo acabó, pero el canal Vía X que lo producía volvió a emitirlo en el 2016. El interruptor cuenta con dos presentadores, Carolina Urrejola y José Miguel Villouta. José Miguel es un reconocido periodista en el país y es abiertamente homosexual. Al programa fue invitado Javier Soto, un pastor, el cuál desde la primera pregunta quiso llevar la entrevista por su cuenta, tomando la palabra y haciendo una oración casi que forzada, diciendo que era necesario conociendo la condición del presentador. Villouta guardaba la compostura mientras oía la oración y el resto de ataques que provenían del pastor, pero la entrevista tuvo que ser detenida nuevamente cuando el personaje expresó que no podía continuar sin antes ponerse una alfombra, acto seguido sacó una bandera LGBTI, dijo “es el trapo de inmundicia que hay que colocar acá” y se lo puso bajo los pies. El presentador (realmente de manera decente) le dijo que por favor no hiciera eso, que además él era quien manejaba el programa y lo estaba irrespetando. El pastor ignoró su petición diciendo que no lo estaba irrespetando, que simplemente estaba haciendo lo que suele hacer en otras entrevistas y el programa fue detenido. La directora del programa le dijo que no podía continuar si hacía eso y simplemente la entrevista no continuó. El vídeo fue subido por el mismo canal a su cuenta en YouTube con el nombre de “Ataque homofóbico del Pastor Soto contra José Miguel Villouta”, reconociendo y condenando la actuación del pastor.

Como todos los actos de homofobia este sólo transmite impotencia y dolor. Impotencia de ver que todavía hay personas en el mundo que viven bajo las premisas de siglos pasados, generando odio, usando la palabra “divina”, pasando por encima de los demás y haciendo daño, pero defendiéndose de sus actos tras la cortina de que un “Dios” los envía. Pensé en lo crítico de la situación y sentí pena cuando recordé que en este país se ven “pastores” de la calaña del pastor Soto. Curiosamente pude comprobar que Oswaldo Ortíz, un pastor y youtuber, aplaudió lo que sucedió en Chile diciendo que el pastor Soto estaba haciendo lo correcto contra la agenda LGBTI. Simplemente lamentable. Lamentable porque ellos ahora dicen ser los perseguidos, creen que la comunidad LGBTI tiene toda una agenda para monopolizar el mundo, toman las campañas de visibilización de la comunidad como afrenta personal, juran que se les lava el cerebro a los menores para ser homosexuales o transexuales y otros miles de pensamientos que nacen de la desinformación. Nombrar a Oswaldo es un arma de doble filo, ya que al ser una figura pública se le hace propaganda, pero lo cierto es que él es uno de los que de mano de la senadora Viviane Morales y el pastor Miguel Arrázola han intentado vulnerar los derechos de la comunidad LGBTI en los últimos meses. El referendo propuesto por la senadora Viviane Morales que iba en contra no sólo de padres diversos, sino también en contra de madres y padres solteros es una clara muestra de ello, ya que en los vídeos de Oswaldo su principal argumento era que nada más abominable que dos hombres o dos mujeres criaran a un menor.

Hay dos hechos importantes en este acto que se vio en Chile y en lo que se vive hoy localmente, el primero es que la homofobia no es realmente algo nuevo en estas comunidades religiosas, pero es preocupante que hoy en día esas comunidades ganan cada vez más seguidores y “se van detrás” de personajes como el ex procurador Alejandro Ordóñez. El ya mencionando Oswaldo apoya al ex procurador en sus campañas, al igual que la diputada de Santander, Ángela Hernández. Estos tres personajes unidos por la fe y el odio se unieron para la marcha del pasado primero de abril “en contra de la corrupción”. Hicieron vídeos convocando a las personas, uno como el del procurador con la diputada o el procurador con Oswaldo, diciendo defender la familia, ir en contra de la corrupción del gobierno Santos, pregonando una alta moral, sin importar que el ex procurador Ordóñez haya sido destituido de su cargo por la Sala Plena del Concejo de Estado.

La Sala Plena tuvo razones para destituir a Ordoñez al encontrar “irregularidades” en cómo fue elegido: al ex procurador se le acusa de poner en cargos públicos, como los de magistrado en la Corte Suprema de Justicia, a parientes cercanos, yendo en contra del artículo 126 de la Constitución Política (Primer fragmento del artículo 126 de la Constitución: “Los servidores públicos no podrán en ejercicio de sus funciones, nombrar, postular, ni contratar con personas con las cuales tengan parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad, primero civil, o con quien estén ligados por matrimonio o unión permanente…”),  los cuáles una vez en su cargo votaban también por él para que siguiera siendo procurador.

En pocas palabras, elegía a sus familiares para ocupar puestos públicos y ellos lo devolvían el favor para seguir en el poder, lo cual es corrupción y un delito. Los fieles de estos grupos religiosos siguen a estas figuras como las ovejas que se consideran, sin interesar que sean corruptos o criminales, porque todo lo malo que hacen resulta para ellos como “ataques del maligno” o de los LGBTI en su defecto. En este tiempo de posverdad ellos buscan siempre tener la “verdad absoluta”, así como hacerles creer a miles de personas que los LGBTI no tenemos vida ni nada más que hacer que querer que todos sean como nosotros aunque eso sea imposible, que los LGBTI tenemos una dictadura:  “(…) el rompecabezas del Lobby de la dictadura Gay en Colombia” dice Oswaldo en uno de sus vídeos (muy gracioso pensar en una dictadura que no tenga poder y esté a favor de los que pasan por encima de ellos), que se quiere acabar con la familia simplemente al mostrar que hay más de un tipo familia que la tradicional conformada por un hombre y una mujer, como con el referendo de Viviane Morales. Lo segundo importante es el mensaje que envían estos personajes y a quienes le llegan, porque es inevitable al ver estos episodios pensar en las millones de personas que están en el clóset, que tienen miedo de aceptarse como son, que están solos y que hoy más que nunca necesitan voces de apoyo. Me devuelvo a tiempos en los que ese niño asustado y solo era yo, que gracias a personas que me mostraron que yo no era anormal ni una abominación pude seguir adelante a diferencia de muchos jóvenes que tuvieron o están en riesgo de tener un final trágico.

Es triste que la gente no lea, no busque, no mire más allá y no se den cuenta que realmente el odio que promueven hacia los que nos identificamos como parte de la comunidad LGBTI es un mecanismo para ganar adeptos, ya que odiando algo en común se consiguen más votos. Deben entender que su fin es el poder político y el bienestar personal, que no les interesa ni la familia que dicen defender ni los niños que no son adoptados, que no son enviados por el altísimo y que sus fines no son los que predican. Si algo de esto fuera cierto uno quisiera creer que su campaña sería con algún político que tenga una historia menos turbia, pero como vemos, no es así. De esta manera es cómo nos encontramos ante la vieja manipulación de las masas con los nuevos medios digitales, se puede ver como Oswaldo o la diputada Hernández cuentan con más de cien mil seguidores en sus páginas cada uno. Algo se debe hacer para que estos grupos no sigan avanzando, que la gente se dé cuenta de que sus creencias están siendo utilizadas por personas de ética cuestionable oculta tras una biblia.

Si las cosas siguen como van terminaremos con Ordóñez en la presidencia, demostrando que la patria boba no ha muerto, que son más todos aquellos que votaron por el “No” en el plebiscito aludiendo a que había ideología de género tras los acuerdos, que son más todos aquellos que asistieron a la marcha el primero de abril diciendo ir contra la corrupción, pero marchando tras un corrupto. Somos los jóvenes ahora los que nos vemos con más fuerza para atacar el problema, de no dejar que gane un conservatismo dañino que impone su creencia en un país laico. Los LGBTI no tenemos ni una dictadura ni una agenda para adueñarnos del mundo, no estamos en contra de la religión ni queremos acabar con ella, buscamos sólo la visibilización para la reivindicación de nuestros derechos, queremos demostrar que somos simplemente seres humanos con los mismos derechos y deberes que cualquiera.

Por: Miguel Ángel Cuesta Palacios. Estudiante de ingeniería de sistemas de la Universidad Nacional de Colombia. Apasionado por la literatura. Crítico de medio tiempo, quejumbroso y homosexual de tiempo completo.

Imagen tomada de goo.gl/zzsaQJ

Procura no mirarme más…

“En Colombia quien tiene una visión crítica es calificado como un terrorista.”

“El poder no corrompe. El miedo corrompe, tal vez el miedo a perder el poder.” John Steinbeck

El pasado 7 de septiembre el Consejo de Estado destituyó a Alejandro Ordoñez de su cargo debido a los problemas de clientelismo que se presentaron en su reelección, o “fallas en la votación”, para usar el eufemismo de algunos periódicos. La obligación de la Procuraduría General de la Nación consiste en defender la institucionalidad, o como algunos cruzados sostienen, en combatir la corrupción. Sin embargo, son pocos los procuradores que logran pasar a la historia como algo más que un nombre en los cargos públicos, pero Ordoñez se caracterizó por ser un hombre de polémicas incluso antes de asumir el mandato, ya que había liderado una quema de libros que, para él, podrían perturbar las mentes juveniles. Es curioso como aquí se puede decidir por los demás mientras se sostenga como estandarte la verdad en pro de la juventud, entendiendo por juventud, como erróneamente lo suelen hacer, como “el futuro de la nación” al cual hay que preservar del mal. Es claro que ésta “verdad” no es más que una opinión que, aunque respetable, no debería llevarse a los extremos. Craso error que cometió el ex-procurador durante su mandato que comenzó en 2009.

Si nos concentramos en las cifras de los destituidos (más de 1.500 alcaldes y 82 gobernadores, para los 1.123 municipios y 32 departamentos que hay en el país), se podría estar inclinado a pensar que fue efectivo en su lucha contra la corrupción, pero esto no para allí puesto que durante su cargo se pronunció frente a diversos temas y siempre desde su extremismo conservador. Lo cual conlleva a preguntarse qué tan cristalinas fueron las destituciones efectuadas, tomando en cuenta que siempre arguyó una postura fundamentalista.

Ordoñez siente que el mundo celestial le confirió ser su representante y, en esta medida, siente que puede imponerse frente a las minorías que, según él, abusan de su condición para victimizarse y obtener el poder (cualquier parecido con EEUU es pura coincidencia). El problema es que por embarcarse en la cruzada política, que parece haber tenido miras a la presidencia desde un principio, Ordoñez se dedicó a trocar favores burocráticos de los cuales terminó siendo víctima.

Insisto en que el problema no es su afinidad político-religiosa, sino el hecho de que aprovechara su cargo público para impedir que se ejercieran derechos tan fundamentales como los humanos. Como en la reciente problemática de las supuestas cartillas cuando, más allá del debate moral que aquí no atañe, lo que dio a entender es que cuando se habla de inclusión y respeto de las diferencias, lo califica como una promoción de la dictadura de las minorías. Entonces ésta univocidad moral, que es base de todo fundamentalismo, entiende el respeto como la abolición de la diferencia, lo cual es herir al otro, negarlo entre la multitud. Asimismo, Ordoñez comenzó a ser la voz de la oposición frente a las iniciativas gubernamentales, su trato burdo hacia los demás comenzó a ser característico, siendo una perla cuando afirmó que el gobierno quería meterles a los colombianos la norma de la paz con “vaselina” o calificando a las FARC de homosexuales (como si esto pudiese ser considerado como un insulto).

Ordoñez también se vio involucrado en casos como el de Miguel Ángel Beltrán, en el cual participó cuando el 3 de septiembre de 2013 lo destituyó de su cargo de profesor al basarse en las mismas mágicas evidencias del computador de Raúl Reyes, calificándolo como “Jaime Cienfuegos”. Acusación por la que había sido secuestrado en México en 2009 en una imitación moderna del Plan Cóndor. Ordoñez no se contentó con esto, puesto que el 24 de julio de 2014 confirmó ésta destitución y le prohibió ejercer un cargo público por trece años. Es triste resaltar que la gestión administrativa de la Universidad Nacional de Colombia no le brindó apoyo sino que creyó plenamente en la aseveración de la Procuraduría al tratarlo como un terrorista. En Colombia quien tiene una visión crítica es calificado como un terrorista, ésta es la evidencia del temor latente que siente el poder dominante frente a la amenaza de un cambio. Para alegría del estudiantado, quien siempre mostró su apoyo (incluso llegaron a ponerle su nombre a un salón), la Corte Suprema de Justicia ordenó recientemente la inmediata libertad del profesor de sociología.

Sin embargo, Ordoñez no fue destituido por nada de lo anterior sino por la corruptela en su reelección. La demanda final consistió en que el Procurador sostuvo en los cargos de libre nombramiento a familiares de magistrados de la Corte Suprema (violando así el artículo 126 de la Constitución) y, aprovechando esta situación, bregó por ser postulado como único en la terna para mantener el cargo. Como es típico en el uribismo, e incluso en otros sectores de la política, en vez de asumir el dictamen, aprovechó para declararse “perseguido político” y hacerse pasar por víctima de los acuerdos de la Habana. Pero se le recuerda que la demanda se estableció en enero de 2013 cuando la negociación apenas estaba en boga.

Ya hay candidatos sobre la mesa para ocupar el cargo libre, el Consejo de Estado propuso a Fernando Carrillo (ministro de Justicia del gobierno de César Gaviria que tuvo también relación con Santos en su primer mandato en el Ministerio del Interior) y por la Corte Suprema de Justicia está Jorge Fernando Perdomo (por el cual Gaviria insistió en que se le incluyera en la terna fiscal). Aún falta que el Presidente Santos juegue su pieza, sabiendo que lo que ahora necesita es un aliado del proceso de paz, pero se ve arrinconado porque el Partido Conservador no tiene tajada en esta repartición de poderes, por esto resuena el nombre de Eduardo Pizano. Sin embargo, el senador Armando Benedetti asegura que la elección no se verá trocada por ésta razón.

Aún queda por cuestionarse acerca de la campaña política de Ordoñez con miras a la presidencia, quien puede ser una carta a la que le apueste el senador Álvaro Uribe si no se decide por el senador Iván Duque o por Carlos Holmes Trujillo, o si el Partido Conservador no se arriesga con Martha Lucía Ramírez, pero por lo pronto su alternativa es una candidatura por firmas, por lo que es probable que llegue a primera vuelta. No obstante una mayoría lo repele y no todos los que lo apoyan lo hacen con fervor, así que su posibilidad aún se mantiene en el inframundo, esperemos que el Can Cerbero resista cualquier artimaña extremista.

Por: @migueltavera

Imagen tomada de: http://goo.gl/f8eIQ0