La creación de contenido es constante, lo que ha fomentado que la parrilla se refresque en cada tanto y así hemos aprendido a degustar “platillos televisivos” con ingredientes distintos de alta cocina que han refinado nuestro paladar permitiendo que cada vez sea más fácil asquearnos frente a producciones de baja calidad; refritos, “culebrones” malogrados y contenido estancado en el tiempo y las ideas que generalmente proviene de las productoras nacionales, como en el caso colombiano, que se han quedado cortas en presupuesto y talento humano frente a las gigantes productoras responsables de estas series multimillonarias.

Se puede hablar de emancipación desde muchos ángulos, ¿cómo hablamos de emancipación a través de la lectura?, ¿a través de la vida académica?, ¿cómo fue la transición de lectora a premio nobel de literatura?, ¿cuál es el reto para la mujer contemporánea? y, ¿cómo perpetuar y sobre todo prolongar el papel de la mujer en la academia?

La victoria del show, de paso, cierra las puertas al análisis formado, al estudio, a la crítica. En algún fondo habrán booktubers o bookstagramers inteligentes y originales, no lo dudo. Pero quién los encuentra entre el océano de chismes, resúmenes, bestsellers y tazas de café sin cafeína.

No obstante, a pesar de contar con cifras y casos concretos que reflejan el impacto nocivo de la actividad minera sobre el medio ambiente aún no parece haber una respuesta institucional concreta frente a dicha situación (…) Así, mientras no se determinen los costos de oportunidad de las actividades mineras, con respecto a su impacto sobre los ecosistemas regionales, la emisión de títulos y licencias no dejará de ser un acto irresponsable con respecto a la autosostenibilidad de las comunidades y sus territorios en el largo plazo.