Las redes sociales son un espejo de narciso el cual configuramos para que nos ofrezca la información que queremos recibir, la que nos genere la mayor sensación de bienestar. Pero precisamente ese el problema, nos acostumbramos tanto a los ‘likes’ y las odas de admiración que cuando hay algo que nos saca de esa zona de confort la rechazamos de plano, sin lugar a discusiones.