COLOMBIA COMO REALMENTE DEBERÍA SER

En lugar de devolver nuestro estado a la época de la Inquisición y el Oscurantismo, todos los colombianos deberíamos trabajar unidos en la construcción de un país más civilizado, más respetuoso de las libertades individuales y que de verdad ofrezca oportunidades a sus ciudadanos sin importar sus condiciones particulares.

Desde hace algún tiempo, se ha vuelto común en nuestro país, que algunas personas hablen de “Colombia como debe ser”, proponiendo un modelo de Estado retrógrado que limita y polariza. Bajo ese modelo, solo tendrían espacio esos que comparten la misma visión y filosofía de vida. Los demás, serían condenados al silencio, a la exclusión o al exilio.

Los miembros más visibles de esos sectores radicales proponen soluciones extremistas para, según ellos, acabar los “problemas” del país. Entre sus propuestas aparecen por ejemplo, la redacción de una nueva Constitución Política y la eliminación de la entidad que actúa como el guardián de la constitución que hoy tenemos, es decir, la Corte Constitucional colombiana.

Según esas personas, quienes además hacen parte de algunos de los partidos políticos tradicionales, no es viable que exista igualdad de derechos entre los colombianos porque en Colombia existen diferencias que no pueden ser aceptadas y la ley debe castigar y excluir a quienes no son “como deberían ser“. El gran pecado aquí es no pertenecer al modelo tradicional de familia que ellos defienden.

Estas personas y sus movimientos políticos, intentan introducir un nuevo Apartheid en Colombia. Apartheid es un sistema de segregación y discriminación respaldado por el Estado, que beneficia a unos ciudadanos sobre los otros. Ha sido usado en países como Alemania en 1930, Sudáfrica entre los años 1950 y 1990 y en Estados Unidos hasta la década de 1960.

Estos sistemas discriminatorios no respetan los derechos humanos fundamentales; por eso deben ser detenidos antes de que continúen polarizando nuestro país. Los medievales políticos que respaldan y están tratando de imponer este Apartheid, también proponen que Colombia vuelva a tener una religión oficial cuyos principios sean seguidos rigurosamente por todos los ciudadanos. Incluso, proponen la concentración de más poder en el jefe del órgano ejecutivo, es decir, en el Presidente de la República, para garantizar que sus ideas, sus tradiciones y su moral sean seguidas y obedecidas por todos. Si esto pasara, se desequilibraría completamente el principio de la división e independencia de poderes, desarrollado en los siglos 17 y 18, y que constituye la base del estado moderno que tenemos hoy.

En lugar de devolver nuestro estado a la época de la Inquisición y el Oscurantismo, todos los colombianos deberíamos trabajar unidos en la construcción de un país más civilizado, más respetuoso de las libertades individuales y que de verdad ofrezca oportunidades a sus ciudadanos sin importar sus condiciones particulares. Un país en el que todos quepamos y al que todos le aportemos.

Considero que las características de la Colombia que realmente deberíamos ser son las siguientes:

  1. COLOMBIA RESPETUOSA. Todos los ciudadanos sin importar sus condiciones particulares deben ser tratados con dignidad, igualdad y respeto. Ese respeto debe extenderse también a nuestro medio ambiente y a los animales que habitan nuestro país multicolor, multicultural y biodiverso.

2. COLOMBIA ORGULLOSA. Un país al que todos sus ciudadanos se sientan orgullosos de pertenecer y donde no haya cabida para frases o pensamientos como “la política es el arte de robar”, “el vivo vive del bobo”, “solo hay un modelo de familia aceptable”, “lo malo de la rosca es no estar en ella”, “el fin justifica los medios y por eso todo se vale”, “negro ni el mercedes”, “prefiero un hijo muerto que marica…” Estos no pueden seguir siendo los valores que le estamos inculcando a las nuevas generaciones y mucho menos los principios sobre los cuales está edificada nuestra sociedad.

3. COLOMBIA EMPLEADORA. El trabajo realmente dignifica al ser humano. Si trabajamos en condiciones dignas, que incluyan salarios y horarios de trabajo justos y si existiera un verdadero compromiso por parte del Estado y de la empresa privada para la generación de empleo, seguro será más fácil que todos los colombianos empecemos a trabajar POR Colombia y no PARA unos pocos.

4. COLOMBIA TRANSPARENTE. El país es rico pero está mal administrado. En total, casi el 50% de los recursos públicos en Colombia son hurtados o mal invertidos. Los fondos que son de todos, deberían ser manejados como una urna de cristal, es decir, cualquier colombiano sin importar en donde se encuentre, a través de las plataformas tecnológicas que tenemos hoy, debería tener acceso fácil y en tiempo real, a la toda la información sobre cómo son invertidos los recursos públicos. El presupuesto, los gastos y las contrataciones (con sus soportes), de todas las entidades del Estado, deberían estar disponibles en Internet para que podamos hacer las sumas y las restas de manera pública y así poder supervisar qué es lo que se está haciendo con la plata de todos los colombianos.

Imaginemos por un momento qué pasaría si ese 50% de los recursos públicos que son nuestros, pero que se roban o son mal manejados, fueran invertidos de forma correcta y vigilada (por todos), por ejemplo en temas como educación, salud, seguridad, infraestructura, servicios públicos básicos, etc.

  1. COLOMBIA ENTENDIDA. Considero que algo que cada vez segrega y margina más a los ciudadanos vulnerables, es la complejidad del vocabulario que usan las entidades públicas. El acceso a la justicia debería ser más fácil y claro, simplificando los procedimientos estatales. Esto incluye la manera como se presenta la información sobre las finanzas públicas.

En mi opinión, cambiar a Colombia no es tan difícil como parece, pero uno de los problemas para lograrlo es que nos hemos acostumbrado a que nos manejen y gobiernen de cierta forma y nos han convencido de que el sistema político actual es el único que podemos tener.

¿Será que no es viable construir un país diferente en el que quepamos y aportemos todos? Yo creo que si. ¿Y usted?

¿Debemos detener este nuevo Apartheid para que no se institucionalice en nuestro país? Yo creo que si. ¿Y usted?

¿Vamos a patrocinar políticos y partidos que odian, discriminan y generan violencia contra sus vecinos, sus familiares y sus amigos? Yo no. ¿Y usted?

 

Por: Fernando Merchan abogado, con MBA en Oxford Brookes University.

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¡Todos los políticos son iguales!

Ha permeado la convicción más íntima y profunda de que la democracia se ha convertido en una disputa sin tregua por la distribución del poder y el reparto burocrático

En Colombia a menudo pronunciamos esta expresión y a pesar de que exterioriza de forma clara las percepciones, sentimientos e ideas que se tienen de la clase política en general, los dirigentes que la conforman no se estremecen. Pero ¿Cuál es la razón para que no les impresione una manifestación que podría desestabilizar el poder que detentan?, ¿Existe un reconocimiento de que son representantes o mandatarios de la nación?

Ríos de tinta han confluido para legitimar la presencia del Estado, influyentes teóricos han acompañado ideológicamente las diversas formas de organización político-jurídica de las sociedades humanas, las construcciones teóricas son tan brillantes y coherentes que son adaptadas e incluidas en el Derecho Positivo.

Vale la pena recordar por ejemplo a Jean Jacques Rousseau, el teórico de la soberanía popular, del contrato social, defensor de la concepción de democracia antigua, esto es, del poder legítimo radicado en el pueblo como actor libre y protagonista de su propio destino, y opositor de la concepción moderna de democracia, es decir, del poder legitimado por las mayorías, que se caracteriza por estar subordinado a la voluntad de los “representantes” y que convierte al pueblo en un simple espectador de las decisiones que se toman en su nombre.

A Benjamín Constant, quien diferenció el concepto de libertad antigua de la moderna, señalando que la libertad en los antiguos se encontraba determinada por el ejercicio directo de los derechos políticos, por la participación activa que tomaba cada ciudadano en la soberanía, por el reconocimiento individual del valor del sufragio como parte esencial de la importancia personal e influencia real en la administración del Estado, mientras a la libertad moderna la identifica con el goce pleno y absoluto de los derechos civiles e individuales y el ejercicio del sufragio restringido – democracia indirecta o gobierno representativo-.

Pero ¿qué sentido tiene recordar a Rousseau y Constant?, sin duda no tengo otro objetivo que difundir la idea de que a partir del momento que el pueblo dejó de deliberar y gobernar de forma directa y lo hace a través de sus representantes perdió su libertad política.

A los representantes se les otorga un voto de confianza para que promuevan el interés general; sin embargo, de manera constante ese voto de confianza se ve defraudado, nuestros representantes se comprometen con intereses particulares e inclusive individuales, el fenómeno de la corrupción se propaga en cada rincón de nuestro país y pese a la incalculable producción normativa para menguar este fenómeno, ninguna pena resulta suficiente ni siquiera para disminuir sus proporciones, circunstancia que da lugar a que los Colombianos asumamos una posición pesimista y de indiferencia frente a la política, que en manera alguna desestabilizaría el poder que detentan.

En efecto, la desconfianza generalizada de la población Colombiana en el gobierno representativo, si bien es cierto ha originado acciones de resistencia -actos de oposición o protesta- ha permeado la convicción más íntima y profunda de que la democracia se ha convertido en una disputa sin tregua por la distribución del poder y el reparto burocrático, generando actitudes de conformismo; inclusive, pareciera como si hubiéramos desarrollado la capacidad para soportar y aceptar las dolorosas vivencias de la violencia, la exclusión y la pobreza que enfrenta el país, como si nuestras conciencias se embelesaran y dejaran de añorar la libertad política, libertad que nos permite tomar partido de la vida misma, de las decisiones que nos afectan.

Por @luzdayancaballero Abogada Universidad Católica de Colombia; con Especialización en la Universidad Externado de Colombia.

1 de Mayo: Día Internacional de los Trabajadores

A pesar de verse distintas organizaciones sindicales, se escuchó una misma voz que exigía mejorar las condiciones laborales con salarios justos y dignos.

El pasado lunes 1 de mayo  se conmemoraron las lucha de los sectores obreros: El Día Internacional de los Trabajadores. En Bogotá, salieron a marchar trabajadores de diversas afinidades políticas, reclamando ser escuchados para reivindicar sus derechos laborales y mejorar las condiciones de trabajo. A pesar de la confluencia de distintas organizaciones sindicales, se escuchó una misma voz que exigía mejorar las condiciones laborales con salarios justos y dignos.

Dentro de la movilización se podían observar niños y adolescentes que acompañaban a sus padres o que se manifestaban por cuenta propia en este día que se conmemora a nivel mundial, el cual se nació en Estados Unidos, en 1886, en plena revolución industrial, donde miles de personas se concentraron en la plaza Haymarket exigiendo reducción laboral de 12 a 8 horas. La manifestación terminó de manera abrupta tras la intervención de la policía debido a un artefacto explosivo que cayó en la plaza. Ese acto dejó un número desconocido de heridos y muertos.

Fueron juzgados ocho “responsables” de este suceso, en dónde tres fueron llevados a prisión y cinco a pena de muerte. Se dice que este último juicio fue manipulado y llegó a ser calificado como Juicio Farsa. Estos cinco líderes sindicales se les llevo a ejecución en la horca y se les conoce como Los Mártires de Chicago. Es en memoria de este suceso que trabajadores se movilizan por la resistencia y el respeto de los derechos de cada uno de los trabajadores.

Por último, dejo esta precisa y sabia frase de Aristóteles:

“Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama”.

Por: Maria Angélica García Puerto @marieangelicablog

Imagen tomada de: goo.gl/MVrKxH

Música y libros: La Gúa Ensamble y la librería Lerner.

En el segundo piso de la librería Lerner, sobre la Carrera 11 con calle 93ª, es posible darse un descanso del corre-corre bogotano. Un domingo de cada quincena encuentre los conciertos de música de cámara interpretados por el Ensamble La Gúa.

“La música no requiere de traducción” Carrizosa.

Al Entrar a la sede norte de la librería Lerner saltan dos cosas a la vista: Estanterías de libros de colores e imágenes que invitan a quien entra a echar un vistazo (y antojarse de paso) y un amplio espacio que contiene cada vez más y más estantes a medida que se explora el lugar. Algunas salas de estar, en varios puntos de la librería, sugieren al visitante que éste es un lugar para pasar largos ratos, una cafetería en la pequeña terraza de luz natural, confirman las sospechas. La librería Lerner no se limita a la transacción comercial del libro, también busca intercambios culturales.

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Interior de la librería Lerner. Fotografía tomada de Arcadia.com

Alba Inés Arias, directora de la Librería hace más de una década y librera la mitad de su vida, afirma que Lerner busca consolidarse como un centro cultural abierto al público, por ello la gran mayoría de su oferta cultural es gratuita y está abierta al público. «Quien no viene es porque no quiere» dice entre risas. Conferencias, círculos de lecturas y conciertos son parte de esa oferta.

Uno de los eventos más populares en la librería son los espacios musicales ofrecidos por el ensamble La Gúa, quienes en un formato de música de cámara ofrecen dos secciones temáticas para los asistentes: La primera es la Académica, erudita y clásica que presenta a Beethoven, Mozart o Bach; y la segunda son músicas de Origen Tradicional con arreglos para formato de cámara, interpreta desde tangos hasta gypsy.

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La Gúa ensamble. De izquierda a derecha: Osiris Rodríguez, Julián Linares, Oscar Avendaño y Edwin García. Fotografía: Jaidyth Perdomo.

Pero, si es extraordinario encontrar un cuarteto de cuerdas tocando entre libros, y además gratis, es más sorprendente aún encontrar que las sillas no solo están ocupadas por eruditos musicales o estudiantes de música sino por familias enteras. Se ven y escuchan niños mientras suenan los violines y el violoncello, padres y madres llamándoles la atención hacia la música y miradas de ternura que sobrevuelan el lugar cuando los niños hablan o aplauden.

Edwin García, violoncellista y líder de La Gúa y Alba Inés, mentes detrás de los conciertos, explican que se busca eliminar el acartonamiento de la música académica y su protocolo social y concentrarse en la música y en la interacción con el público. «Algunas veces, en las salas de concierto, uno está más preocupado por no faltar a la etiqueta que por escuchar la música, eso lo queremos eliminar aquí, en la librería» puntualiza Alba Inés.

«Además— continúa Edwin— buscamos acercar la música a la gente. El repertorio es sencillo, son piezas conocidas para que el nuevo público no se pierda y pueda digerir lo que estamos tocando. Junto a la música —y esto es otro elemento que nos diferencia de un concierto tradicional— está el foro que abrimos entre piezas para que la gente pregunte con absoluta confianza sobre la música o los instrumentos, cualquier pregunta es valiosa y, además, aquí no juzgamos a nadie».

Los asistentes lo saben y hacen uso de ese nuevo derecho a preguntar. Se pregunta de todo, desde cuál es la diferencia entre un violín y una viola —Además del tamaño, las cuerdas de ambos instrumentos están afinadas en  escalas diferentes— hasta cómo se llama esa vara que sostiene en el piso al violoncello —pica o piquet—. «En alguna ocasión, a una pregunta sobre estilos musicales, uno de los asistentes fue quien respondió y fue muy grata su intervención», dice Edwin para reforzar la idea del carácter interactivo del espacio  y la relación entre el público y los músicos. (Vea una muestra del ensamble).

El espacio se abrió en octubre de 2016 tras el traslado de la sede de la librería. Alba Inés y Edwin se pensaron el espacio y lo llevaron a cabo. «Edwin fue muy persuasivo y yo también quería ponerle música a la librería. Todo salió como debía salir —comenta Alba Inés—. El espacio es apto para 80 personas, el promedio que hoy tenemos. Empezó con 20 en el primer concierto y ha albergado hasta 150».

Para quienes hacen parte del proyecto los objetivos son claros. Quieren acercar la música a la gente, quieren romper los formalismos, destruir el mito de que lo gratuito es malo y sacar a la gente del alboroto citadino para que escuche y observe la música.

Osiris Rodríguez, músico invitado para el pasado concierto de tango, asegura que asistir a un concierto es «preferir lo real, es bonito poder decirle a los amigos “acabo de ver un concierto”, porque la música también se ve». Julián Linares, quien toca la viola dice que «tocar en una librería tiene un encanto insuperable porque uno puede asociar la música con lo que ve en los libros. Uno está escuchando y de repente se le atraviesa un autor, un artista y la imaginación empieza a hacer lo suyo».

En la Librería Lerner la música se vive diferente. Más cercana, sin duda informal, pero la rigurosidad de los músicos no se pierde. Eso se siente al escucharlos a ellos y al ver a los asistentes. Concentración absoluta en la música, ojos que siguen cada movimiento de los músicos e, incluso, personas que miran fijamente un punto pero que estallan en aplausos cuando la música acaba.

Cada concierto dura apenas una hora. De 11:30 de la mañana a 12:30 del mediodía. Se busca tener un espacio ameno en la mañana, que la gente disfrute el concierto completo, deguste de un buen momento y siga su día con la motivación de querer más música una vez salió del recital. «La gente sale del concierto a almorzar y a hablar de lo que escucharon. No se van porque el concierto es corto y llegan a tiempo porque empezamos puntuales», termina Edwin.

Los Libros se toman Bogotá.

Tomado de http://www.librerialerner.com.co/
Tomado de http://www.librerialerner.com.co/

En el marco de la Feria del Libro de Bogotá, la Librería Lerner lidera “Los libros se toman Bogotá” que este año cumple su 13° edición. Con una programación completa que incluye música, un foro con John Katzenbach, celebraciones a la poesía y encuentros con ilustradores, entre otros.

Este viernes, en la cede norte de la librería Lerner se llevará acabo la Noche Blanca que empezará a las 7:00 pm y terminará a media noche. El encuentro será un homenaje a Francia y su cultura y su evento principal será “Marcel Proust y la Música” con Brigitte Chateauneuf Neisa y será acompañado musicalmente por el ensamble La Gúa.

PROGRAMACIÓN DE LA NOCHE BLANCA: UN HOMENAJE A FRANCIA Y SU CULTURAL.

-Evento central: Marcel Proust y la música con Brigitte Chateauneuf Neisa

-Acompañamiento de música de cámara de “La Gúa Ensamble”Performance de la leyenda francesa La dama blanca y los poemas de Pierre de Ronsard

-Interpretación escénica: Lud Franco y musical de Stanislas Germain (Laúd)

Sketch con algunos personajes de la cultura francesa (Edith Piaf, Simone de Beauvoir, el pintor

Un recorrido por la exposición de grandes maestros: Fernando Botero, Ana Mercedes Hoyos, Ignacio Gómez Jaramillo, Luis Caballero, entre otros.

-Presentación de la banda “Zazous” interpretando ritmos franceses

Muestra gastronómica y bebidas espirituosas

Para conocer la programación completa de “Los libros se toman Bogotá” haga click aquí.

Si quiere conocer toda la programación cultural de la Librería Lerner haga click aquí.

Por: Leonardo Muñoz Guerrero

@leomunnoz

15 eventos que no se puede perder de la FilBo 2017

Nuestras quince recomendaciones de los imperdibles de la FILBo 2017.

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), se ha consolidado en la última década como una de las más importantes del continente. Este año contará con Francia como país invitado de honor y traerá cientos de conferencias, presentaciones de libros, talleres y debates de diferentes temas. Acá están las recomendaciones de los 15 eventos que usted no se puede perder de la FILBo 2017.

1) Caminando en la construcción de una cultura para la paz

Con la participación de Jesús Santrich, Alejandra Borrero y Jorge Enrique Botero.

Fecha: Viernes 28 de abril.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:00 p.m.

2) Celebración de la filosofía

El filósofo alemán, Wolf Kittler, dictará una conferencia que girará en torno a las siguientes preguntas: ¿es la democracia la mejor forma de gobierno? ¿Es posible un estado mundial? ¿Es necesaria la guerra?

Fecha: Viernes 28 de abril.

Lugar: Carpa Arcadia. Hora: 5:00 p.m.

3) Pierre Lemaitre, el gran novelista francés.

Conversación con el gran novelista francés del humor, la rabia y la compasión. Galardonado con el Premio Goncourt, el mayor reconocimiento literario de su país, por la novela Nos vemos allá arriba. Modera: Juan David Correa.

Fecha: Sábado 29 de Abril.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 3:00 p.m.

4) Richard Ford y la tarea poética del escritor.

Al recibir el Premio Princesa Asturias de las Letras 2016, el escritor estadounidense, Richard Ford, dijo: “Lo que me infunde esperanza son los actos cuyo objetivo es expandir la tolerancia, la aceptación del otro y la empatía, más allá de lo convencional, de lo meramente práctico: los actos poéticos que son a un tiempo actos políticos”. El autor visita Colombia por primera vez. Modera: Valerie Miles.

Fecha: Sábado 29 de abril.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:30 p.m.

5) Boaventura de Sousa Santos: Democracia y transformación social.

El gran sociólogo portugués conversa sobre su más reciente libro con Alfredo Molano, Leopoldo Múnera y César Rodríguez.

Fecha: Domingo 30 de Abril y Lunes 1 de Mayo

Lugar: Sala FILBo B – Ecopetrol. Hora: 5:00 p.m.

6) Frida Kahlo y Benjamín Lacombe: Dos artistas en diálogo.

Las creaciones de Lacombe, preciosistas, de profuso color, melancólicas y repletas de detalles, le han permitido convertirse en uno de los mayores exponentes de una nueva generación de ilustradores. Después de la conferencia habrá una firma de libros.

Fecha: Domingo 30 de Abril.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 3:00 p.m.

7) Conversación entre Brigitte Baptiste y Éric Massé.

Dialogo sobre la biodiversidad en el cómic y la emancipación femenina.

Fecha: Lunes 1 de mayo.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 4:00 p.m

8) Olivier Bourdeaut y la celebración de la excentricidad

La primera novela de Olivier Bourdeaut, Esperando a Mister Bojangles, ha sido una de las grandes sorpresas editoriales de los últimos años en Francia. Con más de 265 mil ejemplares vendidos, ha obtenido varios de los más importantes reconocimientos literarios, como el Gran Prix RTL-Lire. La novela narra una infancia marcada por la excentricidad de unos padres que hacen de la cotidianidad una fiesta perpetua. Modera: Giuseppe Caputo.

Fecha: Lunes 1 de Mayo

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 5:00 p.m.

9) Fito Páez: La música es un viaje

¡Imperdible! El celebradísimo músico argentino conversa de sus exploraciones artísticas, que incluye la publicación de la novela La puta diabla y de su Diario de viaje.

Fecha: Martes 2 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m.

10) Premio Nobel de Literatura Vs. Naipaul
La Academia sueca otorgó a Sir Vidiadhar Surajprasad Naipaul el Premio Nobel de Literatura en el 2001 por “haber unido una percepción narrativa y un escrutinio incorruptible en obras que nos obligan a ver la presencia de las historias suprimidas”. Primera vez que el escritor visita Colombia. Modera: Farrukh Dhondy.

Fecha: Miércoles 3 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m.

11) Historia y elogio de la contracultura con Diana Uribe.

El jipismo, la lucha por los derechos civiles, las batallas por los derechos de la mujer y de la población LGBTI, el movimiento ecologista. Diana Uribe nos recuerda que las utopías surgen en los días más oscuros.

Fecha: Sábado 6 de mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 12:00 p.m.

12) Fernando Vallejo y William Ospina: Las bolas de Cavendish o el triunfo de la impostura

En el nuevo libro de Vallejo se violan todas las leyes del Universo: desde la equivalencia de la masa y la energía (Ley de Einstein), hasta la Tercera Ley de Newton. Vallejo, el fundador de la nueva ciencia de la imposturología, nos exhorta a aumentar el caos que postula la Segunda Ley de la Termodinámica, la del desorden creciente que rige al mundo. Todavía no es el apocalipsis. Pero ya casi.

Fecha: Sábado 6 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 2:00 p.m.

13) Geoff Dyer: El gran arte de la no ficción (o cómo demoler los géneros literarios)

Geoff Dyer es uno de los ensayistas vivos más importantes del mundo. Conocido principalmente por descreer de las barreras entre los géneros literarios y creer simplemente en los “buenos libros”, el autor británico ha llevado la literatura a nuevos lugares. Modera: Marianne Ponsford.

Fecha: Sábado 6 de mayo.

Lugar: Sala FILBO H – Ecopetrol. Hora: 5:00 p.m

14) Piero en la FILBo: una vida cantada

El autor de “Mi viejo” conversa, en entrevista cantada, sobre su trayectoria artística. Modera: Maureén Maya.

Fecha: Sábado 6 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:00 p.m

15) Andrés Cepeda en la FILBo: Mil canciones que cantarte

Una conversación cantada con el artista colombiano.

Fecha: Domingo 7 de Mayo

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m

*La información y descripción de los eventos fue tomada del portal oficial de la Feria del Libro de Bogotá

Imagen tomada del portal Publimetro

Por: Fabián Guzman Pardo. Twitter: @feguzmanp

Gay Talese es gaitanista

Al enterase de la muerte de Gaitán, Efraín corrió entre una multitud a resguardarse en su casa. Más que recordar la tarde del 9 de abril, Efraín recuerda los muertos en las calles y en los diarios del día después.

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Foto tomada a uno de los retratos de Gaitán expuestos en la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán

El cielo amenazaba con  lluvia, como en aquella tarde de incendios. Un viejo con sombrero y traje aprieta los labios y lee despacio la ”Oración por los Humildes” de Jorge Eliécer Gaitán. Se llama Efraín Camargo y es un gaitanista lúcido y vívido. Viéndolo de perfil, con toda su elegancia y antigüedad, es imposible no recordar a Gay Talese; padre del nuevo periodismo. Detrás de Efraín, atravesando un sembrado de rosas, está la tumba de “El Líder”: Un círculo de piedra labrada con un rosal marchito en el medio. Sobre la piedra está escrito un nombre y dos fechas: Jorge Eliécer  Gaitán, 1903-∞.

— Don Efraín, ¿usted cree que algo de Gaitán permanece?

—No. Nada —dice haciendo una pausa y negando con la cabeza— ¿Pero qué? Nada.

— ¿Si hoy pudiera decirle algo a Gaitán qué le diría?

Efraín Camargo, se balancea en una de sus piernas y mira sobre mi hombro para ver la tumba de Gaitán.

—Yo le diría que él sí fue un pueblo —su voz se entrecorta. Saca de su bolsillo trasero un montón de servilletas y seca las lágrimas. Luego continúa —. Si uno llora es por rabia, por todo lo que pasó después.

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A la izquierda Efraín Camargo, a la derecha Gay Talese

Efraín Camargo esconde las canas bajo un sombrero negro. Su cara es seca, sus orejas enormes y su nariz prominente. Mide 1.70 –lo sé por su cédula- y su cuerpo duro sostiene un traje oscuro y una corbata con un nudo enorme. En su mano izquierda esconde el papel con el que se seca las lágrimas. La mano derecha, con dos o tres dedos y un muñón, nunca sale de su pantalón.

— ¿Nació en el treinta? —le pregunto sorprendido.

Efraín me mira, sus ojos son azules pero se ven marchitos por las manchas negras de la ceguera, se mete la mano entre el corazón y el abrigo y saca su billetera. Me muestra su Cédula. Efectivamente nació en 1930. Luego me estira un papel rojo, es su carnet del Partido Liberal.

—Yo he sido gaitanista desde el 42 hasta hoy. Yo estudie en los colegios públicos de Gaitán. Y nos daban todo, los papás solo tenían que dejarlo a uno en el colegio, y ya. Todo gracias a Gaitán.

— Entonces, ¿ estuvo en La Marcha del Silencio?

Efraín se me acerca, poniendo su oreja junto a mí para escuchar, luego se  pone recto abre los ojos y continúa:

— ¡Claro!¡ claro que sí! En la marcha del silencio y en todos los viernes culturales en el Teatro Municipal. Yo no perdí oportunidad para verlo.

— ¿Qué pasó el nueve de abril?

Hace sesenta y seis años, el joven Efraín Camargo de 18 años, trabajaba como comerciante en una plaza de mercado al sur de la ciudad. Al enterase de la muerte de Gaitán, Efraín corrió entre una multitud a resguardarse en su casa. Más que recordar la tarde del 9 de abril, Efraín recuerda los muertos en las calles y en los diarios del día después. En ese punto del relato, Efraín se interrumpe para sacar servilletas y limpiarse las lágrimas disimuladamente. Luego me mira y me pide perdón.

Mientras Efraín responde a mis preguntas la tumba es rodeada por un pequeño grupo donde predominan los viejos y un gato que se pasea por el lugar, saludando a los visitantes. El reflejo del gato aparece y desaparece en los charcos que se hacen por las goteras que dominan todo el edificio anexo a la casa en que vivió Gaitán.

Junto a la Tumba de Gaitán es fácil saber por qué no sobrevivió su legado. Enterrado en medio de un edificio de ladrillo rojo, que ocupa la mayor parte del predio de la Casa Museo Gaitán, el sepulcro de Jorge Eliécer está protegido y aislado por una coraza de ladrillo con musgo, cintas de amarillas que dicen peligro y vallas que esconden los montones de basura que allí se guardan. La tumba del Negro Gaitán es una edificación donde no puedes llegar a lo alto y no se puede fotografiar la parte superior por vergüenza del panorama de desastre.

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En realidad toda la Casa Museo Gaitán deja mucho que desear. La casa propiamente dicha, el punto central y mejor conservado, es un recorrido por la vida cotidiana e íntima de Gaitán –incluido el baño-, en donde las paredes y los guías nos salpican levemente con su faceta pública sin revelar las justas proporciones de su legado.[1] Junto a la casa, un vagón del ferrocarril convertido en sala de cine y los rieles incrustados en el piso, son la excusa para hablar de los incendios del Día del Odio. El resto del predio, del lado de la carrera 16, es un parqueadero.

Sin embargo, es la tumba el centro de atracción. ¡Cómo no!, si todo el mito de Gaitán gira entorno del 9 de abril y la turba en llamas. Sobre ese día, que parece ser el único que cuenta en la vida de Jorge Eliecer. Alrededor de su muerte, gira todo lo que sabemos de El líder, como si su vida y obra simplemente no valiera nada, y su mayor logro –su mayor fracaso- fuera morir baleado en pleno centro de Bogotá. Gaitán es el hombre que murió en la víspera.

Pero la desaparición del Gaitán Nacional, evidente cuando extremas derecha e izquierda lo reclaman en sus filas, no es fortuita. En Colombia nos hemos esforzado por olvidar a Gaitán. Comenzando con su entierro en la sala de su casa,  un sitio estrecho y privado a donde no podría acudir el Pueblo al que Gaitán dirigía, luego los ataques de los conservadores a los gaitanistas, y ahora este olvido solemne y anual al que lo sometemos en un edificio que amenaza con caer y borrar todo rastro de Gaitán por siempre.

—Yo tenía mi carnet de gaitanista antes que el de liberal. ¿Ya se lo mostré? —Efraín hace un ademán para sacar del bolsillo interior de su saco la billetera.

— Sí señor, ya me la mostró.  ¿Qué le pasó al carnet de gaitanista?

—Me lo hicieron comer. Me arrodillaron en la carrera doce sur con calle sexta y me dijeron  —Efraín se acerca a mí y con su mano izquierda me apunta con un arma invisible—, se lo come o se muere.

Termina la demostración, Efraín vuelve a esconder su mano izquierda en el bolsillo de su traje.  Un grupo de jóvenes –y otros no tan jóvenes- nos han rodeado y escuchan las historias del viejo que llora cuando recuerda su vida marcada por un hombre que era un pueblo.

Cuando termina la entrevista, algunos se arriesgan a pedirle a Efraín una foto. El viejo posa solemne escondiendo sus  manos atras. Se despide tomándome con sus manos los brazos, “Después de llorar, !qué dicha!” me dice antes de darle una última mirada a la tumba y caminar hacia la casa. Termina otro nueve de abril y la lluvia comienza a pintar figuras en las aceras grises. Nada apagará el fuego que camina bajo sombrero.

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Recomendado: en la sala de Museo Casa Gaitán se  exhibe un corto animado  sobre los orígenes de la Violencia en Colombia, dejo el link para los que lo quieran ver: https://vimeo.com/154010137.

[1] Una muestra de la importancia de la muerte en la construcción de la memoria de Gaitán está en que anteriormente  en la Casa Museo se exhibían el traje con que murió Gaitán y el arma con que le dispararon.  Gloría Gaitán, hija de Jorge Eliecer, habla al respecto en un artículo “Memoria y memoricidio” que escribió para la Revista del Archivo de Bogotá: de Memoria. Pueden encontrar el texto en el siguiente link: https://issuu.com/archivodebogota/docs/revista_de_memoria_no.6

Texto y fotografia por: Juan Pablo Parra @parra95

Imagen de Gay Talese tomada de: http://drugstoremag.es/2015/05/mirando-el-ring-gay-talese/.

Vuelve el Eje Ambiental

Después de la intervención que se ordenó hacer el 27 de agosto de 2016 para reparar las losas de TransMilenio que pasaban por el Eje Ambiental. Hoy, 22 de abril de 2017, se ponen en circulación biarticulados por estas rutas y, especialmente, la apertura de la estación del Museo del Oro.

Después de la intervención que se ordenó hacer el 27 de agosto de 2016 para reparar las losas de TransMilenio que pasaban por el Eje Ambiental. Hoy, 22 de abril de 2017, se ponen en circulación biarticulados por estas rutas y, especialmente, la apertura de la estación del Museo del Oro. Disminuyendo así las extensas y hastiantes filas que se formaban en la estación Universidades y Las Aguas.

Fueron 24.280 m2 de área que fueron intervenidos teniendo como principal meta la regeneración de la intersección de la carrera 4 con calle 13, que se encontraba en deplorables condiciones. De igual manera la calzada vehicular, la captación del río San Francisco y los abrevaderos por donde fluye el agua, también fueron lugares que hicieron parte de esta reparación. Aunque aún el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) no ha subido a su página comunicados de prensa acerca de esta reapertura.

Las rutas se organizarán de la siguiente manera:

IMAGEN TRANSMI

La obra comenzó con fondos de $5.334 millones, según el IDU, pero se le sumaron $2.760 millones para arreglos adicionales del reemplazo de losas, la nivelación y el canal San Francisco. También afirma que ha sido la mayor inversión de los últimos 14 años por estas vías. Sin embargo, la obra aun está al 95% y se planea entregar en su totalidad el 4 de mayo del presente año.

También es importante resaltar que el pasado 17 de abril de 2017 comenzó la “segunda fase de peatonalización de la Carrera Séptima que comprende los tramos entre la Av. Jiménez y la calle 26, y entre la Plaza de Bolívar y la Casa de Nariño”, que se planea entregar para inicios del año 2019 debido a la suspensión que se hizo en mayo del presente año con motivo de la precariedad de los estudios.

Todos los datos se encuentran en la dirección: https://www.idu.gov.co/boletines en la carpeta “Año2016” del mes “08-2016” del comunicado “Inicia cierre total del Eje Ambiental para reparación de calzada vehicular”.

Por: Miguel Ángel Tavera Cárdenas @migueltavera

Imagen tomada de: http://mapio.net/o/828686/