Quisiera empezar este artículo con el final, es decir, cuando apagan las luces y la gente se levanta poco a poco. Alguien detrás de mi esposa y de este humilde servidor dijo lapidariamente: “Películas locas y esta”. Y sí, la película es una completa locura, pero no por ello no relata, no por ello no tiene sentido, todo lo contrario; tiene muchos. Si uno captura las metáforas de manera eficiente, se verá que la película tiene varios mensajes contundentes, pero al mismo tiempo confusos en clave de pesadilla, porque esa es la estructura de la última película de Darren Aronofsky, una completa pesadilla.

¿Cuánto tiempo se le ahorra a los pacientes que esperan en urgencias si no le preguntaran por la historia clínica cada vez una persona distinta?, ¿cuánto tiempo menos sería el dolor y el desespero de las personas que llegan a urgencias si el sistema que utilizan los médicos no se demorara tanto solo guardando datos? Las EPS deben recordar que tratan personas, el problema está en que al igual que la educación, la salud se ha vuelto un negocio