Dunkerque

Dunkerque es retrato de una batalla real, fiel a suceso histórico, a las historias que Nolan escucho en su infancia, la historia de la batalla en que murió su abuelo. Entonces al ver la película uno piensa: fue así, carajo.

Una de las desventajas de tener una universidad pública desfinanciada es que obliga a los estudiantes a ver un montón de materias de investigación. Y,  sin quitarle la importancia de la investigación académica –independientemente del área del conocimiento en que se enfoque–, las clases para mí eran una triste forma de gastar mi tiempo. Así qué, decidido a sacarle algo de provecho a la clase, me busque un par de conocidos y me puse a hablar de cine.

Una de las conclusiones a las que solíamos llegar –las conversaciones eran algo repetitivas, creo que por mi culpa- era que “Christopher Nolan no tiene película mala”, “Es que no tiene” me repetía mi amigo FC moviendo la cabeza. No sé si me convenció, pero al recordar en mi memoria las películas de Nolan todas estaban bien puntuadas, y tal vez por esa verdad aceptada, al entrar a ver Dunkerque solo podía pensar que cada salida de Nolan podría ser la excepción a la regla.

Entonces, las luces se apagaron, terminó la publicidad y la película empezó. La primera escena lo dijo todo, esto es así: en frente el disparo invisible de las metralletas alemanas, en la espalda el mar, en el cielo los bombarderos nazis, en la playa, miles de hombres esperando la muerte. El tiempo pasa, la marea se va, los bombarderos vuelven, todos al suelo, las bombas tocan las puertas del infierno. Luego se van, todos se paran, los soldados vuelven a la fila, pero la muerte volverá, las nubes retumban. El mar los acompaña.

Eso es todo, sin un nazi exagerado, sin un héroe gringo, sin una mujer esperando que alguien sobreviva, sin carnicería, nada de eso, solo hombres agolpados entre una muerte en el frente o una muerte en el mar, obligados a vivir. No hace falta nada más, Dunkerque es retrato de una batalla real, fiel a suceso histórico, a las historias que Nolan escucho en su infancia, la historia de la batalla en que murió su abuelo. Entonces al ver la película uno piensa: fue así, carajo.

Me gustó el mar, siempre ahí, igual, monótono, impávido, a Neptuno no le importa la guerra. Las olas le devuelven sus muertos al hombre, el océano sepulta a quienes murieron en sus dominios, acompaña la espera de los derrotados, esconde al enemigo, trae a los viejos, recibe las bombas; fabrica su propia lluvia, pero no se inmuta, sigue igual, la guerra es cosa de los hombres, el gran azul descansa tranquilo, dormita, él ya estaba aquí y después de la guerra y la extinción, ahí seguirá.

Me gustaron los viejos, que extraña es la guerra cuando en vez consume a los hijos y deja a los padres, les permite cumplir su sueño. Creo no equivocarme al decir que muchos padres quisieran tomar la barca y cruzar el Estigio para traer a sus hijos del reino de Hades. Dunkerque lo hizo realidad, los viejos cruzaron el mar para traer a los hijos de la muerte, en pequeños barquitos y desarmados, viendo pasar buques de guerra repletos de soldados y armas, en retirada, huyendo del frente.

Me gustaron las historias y los tiempos. Al mejor estilo Nolan, todo se cruza, se incluye y se complementa, quien cayó por aquí, lo recogen por allá, si voló, lo vieron pasar, si explotó, lo escucharon, la película es un todo, pero todo en su momento, cuando sea necesario, no es un corte de cámara, es la panorámica del milagro de Dunkerque. Pero además, de completarse la historia, la batalla, nos da perspectivas, el agua furiosa de la nave naufragada, es sola el leve burbujear del mar desde el aire, y el rastro de muerte en la playa, es solo una columna de humo a lo lejos.

Me gusto el cierre, sobre la esperanza y la vergüenza, la llegada y la huida, nuevamente las perspectivas, la complejidad de la vida. Pero hay que decirlo, me parece que sobra el discurso final, no era necesario soñar con el nuevo mundo, con los salvadores, un detalle innecesario, melodramático, me parece un guiño a la Academia. Además, creó que hubiera sido mejor clamar por el ejército rojo, no por ideología, sino por el papel que tuvo en la guerra.

Luego el cierre, todo oscuro y los créditos. Salí del cine, la luz me pego en los ojos, lentamente me adapté a la luz y  a la idea “Nolan no tiene película mala”. La Clase me sirvió.

Por: Juan Pablo Parra.

Imagen tomada de: https://www.warnerbros.com/dunkirk

El arte y el olvido

Los monumentos realizados por artistas nacionales y extranjeros y expuestos en las agitadas calles de las grandes ciudades, terminan con frecuencia en el olvido.

La capital colombiana tiene en muchas de sus calles monumentos a cielo abierto que representan batallas, descubrimientos y conquistas históricas. La Revista Ciudad Blanca resaltará algunos muy representativos que no obstante han ido quedando en el olvido.

Los monumentos realizados por artistas nacionales y extranjeros y expuestos en las agitadas calles de las grandes ciudades, terminan con frecuencia en el olvido. Diariamente miles de transeúntes pasan por su lado, pero son pocos quienes tienen conocimiento de estas importantes y emblemáticas piezas de arte.

Debido a este desconocimiento, los monumentos pasan a ser “simples masas” de bronce, hierro, cemento o porcelana, según sea el caso. Además de la ignorancia, que hace que el sentido de estas se modifique, también están los daños causados por los vándalos.

Descubridores, conquistadores, héroes, mártires, escritores, poetas y filósofos tienen monumentos en su honor aunque ultrajados por el óxido, la suciedad, el robo, el maltrato y los grafitis.

Un ejemplo de esto es la plazoleta de los Mártires, que está adornada con un obelisco de diecisiete metros de altura, hecho en piedra de sillería, que ha tenido múltiples reformas desde su construcción el 4 de marzo de 1880. Aunque en sus muros están grabados los nombres de los próceres de la Independencia de América, actualmente su estado es lamentable.

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Plaza de Mártires

Los transeúntes la llaman La muñeca, pero el nombre original de la obra es Rita 5:30. La intención de este monumento creado por Enrique Grau Araujo es simbolizar la liberación femenina, razón por la cual sus detalles más llamativos son el sombrero y el corsé a medio ajustar. Desde su inauguración el 18 de diciembre de 2000, la obra ha tenido múltiples intervenciones para reparar los daños de personas que desconocen el valor del arte y la rayan y pegan publicidad.

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En la carrera 7.a con calle 100 está el Homenaje a Gandhi, concebido por la atrevida artista colombiana Feliza Bursztyn, quien usaba chatarra para sus trabajos. El estado de la obra no es el mejor: el abandono, el óxido y la maleza que rodean la pieza de casi cuatro toneladas y 31 metros de altura amenazan con echarla abajo.

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En su momento, Marta Traba, crítica de arte y escritora, se pronunció sobre la escultura afirmando que “amenaza a los conformistas y pobres de espíritu en Bogotá”. En el actual contexto, esta sería una de las razones por las cuales a las personas poco les importan estas muestras artísticas y conmemorativas.

En Medellín hay una obra del escultor Leobardo Pérez Jiménez inaugurada el 18 de julio de 2012 y que representa la memoria de la guerra vivida en las calles de la capital antioqueña. El árbol de la vida está compuesto por 27.398 armas blancas que se entregaron durante procesos de desarme; una sutil y noble forma de revivir objetos que en su filo llevan cientos de víctimas.

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Actualmente se está gestando el proyecto de construir tres monumentos en honor a una de las guerras más largas de la historia colombiana. Aunque no hay fecha acordada para la construcción con las armas que dejaron las FARC, el presidente Juan Manuel Santos se pronunció al respecto y afirmó que las armas serán fundidas por parte de la Naciones Unidas y un porcentaje del material servirá para construir las piezas de arte; Nueva York, Cuba y Colombia son los lugares elegidos para construirlos.

Recordar una guerra o cualquier hecho que haya afectado a alguna persona es una forma de reivindicar a los afectados, de recordarlos, de superar el dolor y de lograr que las nuevas y futuras generaciones entiendan lo que ha vivido su nación, esperando, desde luego, que no vuelvan a repetirse historias atroces.

Por: Catalina Hernández

Jawbone

Jawbone en el fondo se trata sobre la derrota, sobre un derrotado, como lo somos todos, la cinta no teme al decir que a veces el esfuerzo no sirve de nada, pero lo hace con elegancia, con primeros planos del protagonista, diálogos en un inglés muy bajo y confuso.

Jawbone es otra película sobre un boxeador que intenta ganarse la vida. Pero esta se siente diferente, más pausada, menos condescendiente con el protagonista, triste. La virtud de esta película, a pesar de su guion repetitivo, está en su enfoque: se aleja de los puños y se centra en la mandíbula del boxeador. Una mandíbula que puede ser tan dura que haga doler las manos a los contrincantes y obligue al luchador a sentir una paliza o una mandíbula frágil que lo manda a la lona.

El protagonista Jimmy McCabe (Jhonny Harris) es de los que resisten los golpes y sigue luchando, tirando puños hasta que se da cuenta que solo puede perder. Un protagonista que se pasa la película mendigando favores para comer, suplicando por ayuda contra su alcoholismo, mirando el piso cuando habla con otros por vergüenza y mirando a la cámara para mostrarnos la tristeza de sus ojos de perro. Un sujeto que en su pobreza y dignidad me recuerda más al Chavo del Ocho que a Rocky Balboa, siempre intentando agarrar esa torta que dejan y durmiendo en un barril, sobreviviendo gracias a un par de amigos que aún le quedan.

Pero aun así, Jimmy resiste y boxea, entrena, corre, salta lazo, practica con sus puños, casi siempre solo y a punto de desmoronarse. Cada escena de la película parece una derrota, al correr no parece alcanzar su sueño, sino huir de todo, al golpear al viento parece más recibir una paliza y caer arrodillado. Jawbone es otra película sobre un boxeador que lucha por sus sueños, pero está muy lejos del sueño americano de Rocky, es mucha más miserable y realista. La pelea no es por el campeonato, sino por él para saber qué si puede, que aún tiene valor, más que una apología al hombre que se supera, se trata de una conmemoración a la derrota.

Jawbone en el fondo se trata sobre la derrota, sobre un derrotado, como lo somos todos, la cinta no teme al decir que a veces el esfuerzo no sirve de nada, pero lo hace con elegancia, con primeros planos del protagonista, diálogos en un inglés muy bajo y confuso, mostrando un Londres obrero. La película tiene el sabor de Un Buen Bistec, como el que nos sirve Jack London en su hermoso cuento sobre un boxeador maduro que pierde una pelea por física hambre.

La cinta juega con los silencios, los espacios solitarios, los gritos mudos. Parece que solo escuchamos los golpes de la pelea final, que parece filmada con la cámara pegada a los pugilistas, que no se preocupa por precisar los golpes, sino que transmite la confusión e incertidumbre de la pelea. Los golpes sobre la mandíbula de Jimmy retumban toda la escena y el espectador comienza a  desear escuchar la campana para que le den un descanso, pero el tiempo se distorsiona mientras el protagonista hace de pera de boxeo contra las cuerdas. Y la gente le grita, pero solo se escucha una bulla confusa, y los golpes que van y vienen.

Jimmy McCabe se parece a El Cantante de Héctor Lavoe, pero este hace música con su quijada, la gente le grita que siga, que ya han pagado por esa pelea y el boxeador lucha sin que se le pregunte por qué sufre o por qué llora, por qué bebé, por qué no para, por qué se resiste. Y al final parece que solo queda correr, entrenar, huir, seguir luchando, porque no se puede parar aún si la vida te está matando.

 

Recomendado: Por alguna razón que no entiendo, y por lo cual no lo incluí en la columna, Jawbone me recordó una de las películas favoritas de Gabo, Ladrón de Bicicletas. Sobre el filme Gabo dijo:  “Es la película más humana que jamás se haya realizado…”, super recomendada.

Por: Juan Pablo Parra.

Imagen tomada de: http://www.imdb.com/title/tt3582020/

 

 

El genio de Northampton

Con el anuncio de la entrega a Bob Dylan del Premio Nobel de Literatura 2016 inició un debate (…) Bien podría la Academia Sueca entregarle a Alan Moore el Premio Nobel de Literatura.

Con el anuncio de la entrega a Bob Dylan del Premio Nobel de Literatura 2016 inició un debate entre literatos, escritores, músicos, intelectuales, periodistas y desocupados sobre los límites de la literatura. En este marco, el portal de The New York Times en Español publicó una columna de Jorge Carrión titulada: Bob Dylan, ¿el primer nobel del futuro? En dicha columna, el escritor argentino acota la expresión ”juntapalabras”, para referirse a quienes usando el lenguaje crean contenidos literarios: escritores, poetas, dramaturgos, guionistas de cine y televisión, periodistas, compositores, ensayistas y hasta escritores de novelas gráficas o historietas.

Así, entre argumentos y ejemplos, Carrión lanza una frase al aire en la que me quiero detener: “Alan Moore ganará el Premio Nobel de Literatura en 2018 (nadie más ha escrito tantas obras maestras del cómic (…)”. La frase me impactó por dos razones: La primera, porque yo había estado madurando esa idea en mi cabeza, pero nunca la había logrado de una forma tan simple y directa; la segunda, porque estoy completamente convencido de que Alan Moore es el mejor escritor de novelas gráficas de la historia, y uno de los mejores escritores vivos. Bien podría la Academia Sueca entregarle a Alan Moore el Premio Nobel de Literatura.

Déjeme hablarle un poco de Alan Moore. Nació en Northampton en 1953, cuando la pequeña ciudad inglesa rebosaba de visos de la revolución industrial: torres altas y negras que escupen humo, castillos de acero puro, charcos negros, pobreza y casas viejas. En medio de todo eso creció Moore, leyendo historietas para escapar a los límites de su mundo pobre y lógico. Tras ser echado de la escuela por su actitud, Alan trabajó limpiado pieles de oveja y pisos hasta que logró entrar a un pequeño periódico a escribir caricaturas.

Como por casualidad comenzó su carrera. Tras algunos trabajos de calidad en su natal Inglaterra, Moore es contratado en Estados Unidos y desde entonces no ha dejado de escribir clásicos del medio: V for Vendetta, Watchmen, From Hell, La saga de Swamp Thing, The Killing Joke, For the Man Who Has Everything, entre muchos otros. En conjunto, su multitemática obra rebosa de originalidad y colores, de oscuridad y de poesía, de crítica social y de ternura. Creando mundo lejos de la pobreza y las leyes físicas, pero además, con personajes superhumanos repletos de degradante y sincera humanidad.

Un hombre enmascarado que le grita a la libertad que es una mentirosa, la verdad del sueño americano, la locura y soledad del azul; lo necesario del verde, la pobreza del ser más poderoso de todos, un día de locura y un destino común, encontrar la vida en una disección, la mezcla de los terrores imaginarios y los grandes estigmas sociales de la segunda mitad del siglo XX, eso es la obra de Alan Moore, puro arte.

No podría ser de otra manera, porque Alan Moore es un artista. Dedicado a usar sus palabras para decirnos lo que necesitamos y no lo que queremos, intenta convencer a la sociedad de la necesidad del cambio y el amor. Moore es un mago -literalmente- a eso se dedica, a conjurar palabras contra el autoritarismo, el racismo, el machismo, el materialismo, los fanatismos religiosos, y en cambio favorecer, el amor, el sexo, el medio ambiente, la identidad propia, la libertad de pensamiento y acción, la individualidad, la imaginación, la creatividad y la anarquía.

Ese es Alan Moore, el hombre con el pelo y la barba larga, los ojos verdes y la manos repletas de anillos, que vive aislado para no tener nada que ver con las pésimas adaptaciones de su obra –hechas solo para ganar dinero- y de las grades industrial del comic, un emérita y refunfuñón que se dedica a cambiar el mundo desde Northampon.

El año pasado, Moore anuncio que se retirara del comic, tal vez Providence, su novela gráfica inspirada en la escritor de terror H.P. Lovecraft sea su último trabajo, es triste, pero completamente acorde con las críticas del autor al medio que él llevó a otro nivel: falta de originalidad (la misma historia una y otra vez) y la producción con fines económicos. Ahora, que se acerca el fin de su carrera la Academia Sueca podría darle un Nobel, sin embargo no lo necesita, porque él ya es uno de los grandes.

Podría decir mil cosas más sobre Alan Moore, lo cierto, es que tal vez las simples palabras de Carrión sean más dicientes que mis intentos inadecuados de ponderar su vida y obra, así que quiero terminar la columna citando de nuevo a Carrión: si no ha leído la obra de Moore, “Hágase el favor: léalas. Esas lecturas no le harán ganar dinero, pero son apuestas seguras”. Léalo y decida usted mismo.

Por: Juan Pablo Parra.

Imagen tomada de: http://dreamers.com/autores/3_ALAN_MOORE.html

FILBO 2017: V.S. Naipaul y “Un camino en el mundo”

Desarraigo y orfandad generan hombres sin historia, hombres sin pasado. Esos mismos hombres que sin una visión clara del mundo están condenados a una eterna sumisión, con apenas algunos destellos de ira pasional que se apagan rápidamente.

Un camino en el mundo, libro escrito por el trinitario V.S. Naipaul, ganador del Nobel de literatura en 2001, nos lleva por un viaje a tres continentes diferentes a través de tiempos diferentes. Es un viaje a través del colonialismo español y británico en América y el desarrollo de una África negra poscolonial. Es un viaje que nos lleva a la intrincada red del desarrollo colonial a través de las razas que componen su espectro, los negros esclavos y los negros libres, europeos, americanos criollos, indígenas americanos e indios en uno y otro continente. Un camino en el mundo es un viaje de comprensión racial y social.

En una narración con múltiples toques históricos, en donde la historia es la verdadera protagonista. Naipaul conecta el camino de un hindú nacido en Trinidad que se forma como escritor en el periodo de descolonización, con la historia de Trinidad y su conquista británica de manos españolas. La independencia de Suramérica a través de uno de sus primeros próceres, Francisco Miranda, y el ascenso de los movimientos de orgullo racial en América y África, mostrando los primeros resultados de los gobiernos independientes en este último continente.

A través del contexto de colonización-descolonización, Naipaul intenta mostrarnos de qué manera se configura ese territorio para sus nuevos y antiguos señores. Vemos cómo se trivializan esos territorios a partir de elementos fútiles y desarticulados por parte de ojos europeos, pero a su vez vemos como se rompe esa superficialidad y se desborda una sociedad turbulenta con fuertes problemas sociales y raciales.

En este libro Naipaul hace un viaje extraordinario, que sin duda mantendrá al lector atrapado en sus páginas y le darán una nueva manera de observar el mundo que lo rodea, especialmente a quienes crecimos y vivimos en ese mundo que se refleja a través de las páginas de Un camino en el mundo.

 

Sobre el autor:

Tomado de http://jloucksblog.blogspot.com.co
Tomado de http://jloucksblog.blogspot.com.co

Naipaul es un escritor de origen indio nacido en la isla caribeña de Trinidad y Tobago en 1932 (actualmente tiene 84 años). Sus abuelos se trasladaron desde India a Trinidad en 1880 como trabajadores para las plantaciones de azúcar de la isla, al igual que muchos otros, llevados allí por la corona británica.

El padre de Naipaul, periodista para el Trinidad Guardian, sería una figura trascendental para su carrera como escritor, pues a través de él nacería y crecería el sueño de Naipaul de convertirse en escritor. Su educación superior fue en Londres, donde se licenció en arte en la Universidad de Oxford gracias a una beca que ganara a los 18 años.

Su primera novela fue ‘El curandero místico’ (1957) y desde entonces su obra literaria está alrededor de las 30 novelas de ficción y no ficción. Entre sus obras se destacan: Una casa para Mr. Biswas; Un recodo en el río y El enigma de la llegada. Naipual ha ganado premios notables, como el premio Booker, uno de los más importantes entre la literatura del habla inglesa y el premio Nobel de Literatura, otorgado en 2001.

FILBO 2017

Naipaul ofrecerá una charla a sus seguidores en Bogotá el próximo miércoles 3 de mayo en el marco de la Feria del Libro. La charla será moderada por el también escritor y activista indio Farrukh Dhondy. El lugar del encuentro será el auditorio José Asunción Silva de Corferias desde las 6:30 pm.

Por: Leonardo Muñoz Guerrero

Twitter: @leomunnoz

Música y libros: La Gúa Ensamble y la librería Lerner.

En el segundo piso de la librería Lerner, sobre la Carrera 11 con calle 93ª, es posible darse un descanso del corre-corre bogotano. Un domingo de cada quincena encuentre los conciertos de música de cámara interpretados por el Ensamble La Gúa.

“La música no requiere de traducción” Carrizosa.

Al Entrar a la sede norte de la librería Lerner saltan dos cosas a la vista: Estanterías de libros de colores e imágenes que invitan a quien entra a echar un vistazo (y antojarse de paso) y un amplio espacio que contiene cada vez más y más estantes a medida que se explora el lugar. Algunas salas de estar, en varios puntos de la librería, sugieren al visitante que éste es un lugar para pasar largos ratos, una cafetería en la pequeña terraza de luz natural, confirman las sospechas. La librería Lerner no se limita a la transacción comercial del libro, también busca intercambios culturales.

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Interior de la librería Lerner. Fotografía tomada de Arcadia.com

Alba Inés Arias, directora de la Librería hace más de una década y librera la mitad de su vida, afirma que Lerner busca consolidarse como un centro cultural abierto al público, por ello la gran mayoría de su oferta cultural es gratuita y está abierta al público. «Quien no viene es porque no quiere» dice entre risas. Conferencias, círculos de lecturas y conciertos son parte de esa oferta.

Uno de los eventos más populares en la librería son los espacios musicales ofrecidos por el ensamble La Gúa, quienes en un formato de música de cámara ofrecen dos secciones temáticas para los asistentes: La primera es la Académica, erudita y clásica que presenta a Beethoven, Mozart o Bach; y la segunda son músicas de Origen Tradicional con arreglos para formato de cámara, interpreta desde tangos hasta gypsy.

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La Gúa ensamble. De izquierda a derecha: Osiris Rodríguez, Julián Linares, Oscar Avendaño y Edwin García. Fotografía: Jaidyth Perdomo.

Pero, si es extraordinario encontrar un cuarteto de cuerdas tocando entre libros, y además gratis, es más sorprendente aún encontrar que las sillas no solo están ocupadas por eruditos musicales o estudiantes de música sino por familias enteras. Se ven y escuchan niños mientras suenan los violines y el violoncello, padres y madres llamándoles la atención hacia la música y miradas de ternura que sobrevuelan el lugar cuando los niños hablan o aplauden.

Edwin García, violoncellista y líder de La Gúa y Alba Inés, mentes detrás de los conciertos, explican que se busca eliminar el acartonamiento de la música académica y su protocolo social y concentrarse en la música y en la interacción con el público. «Algunas veces, en las salas de concierto, uno está más preocupado por no faltar a la etiqueta que por escuchar la música, eso lo queremos eliminar aquí, en la librería» puntualiza Alba Inés.

«Además— continúa Edwin— buscamos acercar la música a la gente. El repertorio es sencillo, son piezas conocidas para que el nuevo público no se pierda y pueda digerir lo que estamos tocando. Junto a la música —y esto es otro elemento que nos diferencia de un concierto tradicional— está el foro que abrimos entre piezas para que la gente pregunte con absoluta confianza sobre la música o los instrumentos, cualquier pregunta es valiosa y, además, aquí no juzgamos a nadie».

Los asistentes lo saben y hacen uso de ese nuevo derecho a preguntar. Se pregunta de todo, desde cuál es la diferencia entre un violín y una viola —Además del tamaño, las cuerdas de ambos instrumentos están afinadas en  escalas diferentes— hasta cómo se llama esa vara que sostiene en el piso al violoncello —pica o piquet—. «En alguna ocasión, a una pregunta sobre estilos musicales, uno de los asistentes fue quien respondió y fue muy grata su intervención», dice Edwin para reforzar la idea del carácter interactivo del espacio  y la relación entre el público y los músicos. (Vea una muestra del ensamble).

El espacio se abrió en octubre de 2016 tras el traslado de la sede de la librería. Alba Inés y Edwin se pensaron el espacio y lo llevaron a cabo. «Edwin fue muy persuasivo y yo también quería ponerle música a la librería. Todo salió como debía salir —comenta Alba Inés—. El espacio es apto para 80 personas, el promedio que hoy tenemos. Empezó con 20 en el primer concierto y ha albergado hasta 150».

Para quienes hacen parte del proyecto los objetivos son claros. Quieren acercar la música a la gente, quieren romper los formalismos, destruir el mito de que lo gratuito es malo y sacar a la gente del alboroto citadino para que escuche y observe la música.

Osiris Rodríguez, músico invitado para el pasado concierto de tango, asegura que asistir a un concierto es «preferir lo real, es bonito poder decirle a los amigos “acabo de ver un concierto”, porque la música también se ve». Julián Linares, quien toca la viola dice que «tocar en una librería tiene un encanto insuperable porque uno puede asociar la música con lo que ve en los libros. Uno está escuchando y de repente se le atraviesa un autor, un artista y la imaginación empieza a hacer lo suyo».

En la Librería Lerner la música se vive diferente. Más cercana, sin duda informal, pero la rigurosidad de los músicos no se pierde. Eso se siente al escucharlos a ellos y al ver a los asistentes. Concentración absoluta en la música, ojos que siguen cada movimiento de los músicos e, incluso, personas que miran fijamente un punto pero que estallan en aplausos cuando la música acaba.

Cada concierto dura apenas una hora. De 11:30 de la mañana a 12:30 del mediodía. Se busca tener un espacio ameno en la mañana, que la gente disfrute el concierto completo, deguste de un buen momento y siga su día con la motivación de querer más música una vez salió del recital. «La gente sale del concierto a almorzar y a hablar de lo que escucharon. No se van porque el concierto es corto y llegan a tiempo porque empezamos puntuales», termina Edwin.

Los Libros se toman Bogotá.

Tomado de http://www.librerialerner.com.co/
Tomado de http://www.librerialerner.com.co/

En el marco de la Feria del Libro de Bogotá, la Librería Lerner lidera “Los libros se toman Bogotá” que este año cumple su 13° edición. Con una programación completa que incluye música, un foro con John Katzenbach, celebraciones a la poesía y encuentros con ilustradores, entre otros.

Este viernes, en la cede norte de la librería Lerner se llevará acabo la Noche Blanca que empezará a las 7:00 pm y terminará a media noche. El encuentro será un homenaje a Francia y su cultura y su evento principal será “Marcel Proust y la Música” con Brigitte Chateauneuf Neisa y será acompañado musicalmente por el ensamble La Gúa.

PROGRAMACIÓN DE LA NOCHE BLANCA: UN HOMENAJE A FRANCIA Y SU CULTURAL.

-Evento central: Marcel Proust y la música con Brigitte Chateauneuf Neisa

-Acompañamiento de música de cámara de “La Gúa Ensamble”Performance de la leyenda francesa La dama blanca y los poemas de Pierre de Ronsard

-Interpretación escénica: Lud Franco y musical de Stanislas Germain (Laúd)

Sketch con algunos personajes de la cultura francesa (Edith Piaf, Simone de Beauvoir, el pintor

Un recorrido por la exposición de grandes maestros: Fernando Botero, Ana Mercedes Hoyos, Ignacio Gómez Jaramillo, Luis Caballero, entre otros.

-Presentación de la banda “Zazous” interpretando ritmos franceses

Muestra gastronómica y bebidas espirituosas

Para conocer la programación completa de “Los libros se toman Bogotá” haga click aquí.

Si quiere conocer toda la programación cultural de la Librería Lerner haga click aquí.

Por: Leonardo Muñoz Guerrero

@leomunnoz

15 eventos que no se puede perder de la FilBo 2017

Nuestras quince recomendaciones de los imperdibles de la FILBo 2017.

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), se ha consolidado en la última década como una de las más importantes del continente. Este año contará con Francia como país invitado de honor y traerá cientos de conferencias, presentaciones de libros, talleres y debates de diferentes temas. Acá están las recomendaciones de los 15 eventos que usted no se puede perder de la FILBo 2017.

1) Caminando en la construcción de una cultura para la paz

Con la participación de Jesús Santrich, Alejandra Borrero y Jorge Enrique Botero.

Fecha: Viernes 28 de abril.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:00 p.m.

2) Celebración de la filosofía

El filósofo alemán, Wolf Kittler, dictará una conferencia que girará en torno a las siguientes preguntas: ¿es la democracia la mejor forma de gobierno? ¿Es posible un estado mundial? ¿Es necesaria la guerra?

Fecha: Viernes 28 de abril.

Lugar: Carpa Arcadia. Hora: 5:00 p.m.

3) Pierre Lemaitre, el gran novelista francés.

Conversación con el gran novelista francés del humor, la rabia y la compasión. Galardonado con el Premio Goncourt, el mayor reconocimiento literario de su país, por la novela Nos vemos allá arriba. Modera: Juan David Correa.

Fecha: Sábado 29 de Abril.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 3:00 p.m.

4) Richard Ford y la tarea poética del escritor.

Al recibir el Premio Princesa Asturias de las Letras 2016, el escritor estadounidense, Richard Ford, dijo: “Lo que me infunde esperanza son los actos cuyo objetivo es expandir la tolerancia, la aceptación del otro y la empatía, más allá de lo convencional, de lo meramente práctico: los actos poéticos que son a un tiempo actos políticos”. El autor visita Colombia por primera vez. Modera: Valerie Miles.

Fecha: Sábado 29 de abril.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:30 p.m.

5) Boaventura de Sousa Santos: Democracia y transformación social.

El gran sociólogo portugués conversa sobre su más reciente libro con Alfredo Molano, Leopoldo Múnera y César Rodríguez.

Fecha: Domingo 30 de Abril y Lunes 1 de Mayo

Lugar: Sala FILBo B – Ecopetrol. Hora: 5:00 p.m.

6) Frida Kahlo y Benjamín Lacombe: Dos artistas en diálogo.

Las creaciones de Lacombe, preciosistas, de profuso color, melancólicas y repletas de detalles, le han permitido convertirse en uno de los mayores exponentes de una nueva generación de ilustradores. Después de la conferencia habrá una firma de libros.

Fecha: Domingo 30 de Abril.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 3:00 p.m.

7) Conversación entre Brigitte Baptiste y Éric Massé.

Dialogo sobre la biodiversidad en el cómic y la emancipación femenina.

Fecha: Lunes 1 de mayo.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 4:00 p.m

8) Olivier Bourdeaut y la celebración de la excentricidad

La primera novela de Olivier Bourdeaut, Esperando a Mister Bojangles, ha sido una de las grandes sorpresas editoriales de los últimos años en Francia. Con más de 265 mil ejemplares vendidos, ha obtenido varios de los más importantes reconocimientos literarios, como el Gran Prix RTL-Lire. La novela narra una infancia marcada por la excentricidad de unos padres que hacen de la cotidianidad una fiesta perpetua. Modera: Giuseppe Caputo.

Fecha: Lunes 1 de Mayo

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 5:00 p.m.

9) Fito Páez: La música es un viaje

¡Imperdible! El celebradísimo músico argentino conversa de sus exploraciones artísticas, que incluye la publicación de la novela La puta diabla y de su Diario de viaje.

Fecha: Martes 2 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m.

10) Premio Nobel de Literatura Vs. Naipaul
La Academia sueca otorgó a Sir Vidiadhar Surajprasad Naipaul el Premio Nobel de Literatura en el 2001 por “haber unido una percepción narrativa y un escrutinio incorruptible en obras que nos obligan a ver la presencia de las historias suprimidas”. Primera vez que el escritor visita Colombia. Modera: Farrukh Dhondy.

Fecha: Miércoles 3 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m.

11) Historia y elogio de la contracultura con Diana Uribe.

El jipismo, la lucha por los derechos civiles, las batallas por los derechos de la mujer y de la población LGBTI, el movimiento ecologista. Diana Uribe nos recuerda que las utopías surgen en los días más oscuros.

Fecha: Sábado 6 de mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 12:00 p.m.

12) Fernando Vallejo y William Ospina: Las bolas de Cavendish o el triunfo de la impostura

En el nuevo libro de Vallejo se violan todas las leyes del Universo: desde la equivalencia de la masa y la energía (Ley de Einstein), hasta la Tercera Ley de Newton. Vallejo, el fundador de la nueva ciencia de la imposturología, nos exhorta a aumentar el caos que postula la Segunda Ley de la Termodinámica, la del desorden creciente que rige al mundo. Todavía no es el apocalipsis. Pero ya casi.

Fecha: Sábado 6 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 2:00 p.m.

13) Geoff Dyer: El gran arte de la no ficción (o cómo demoler los géneros literarios)

Geoff Dyer es uno de los ensayistas vivos más importantes del mundo. Conocido principalmente por descreer de las barreras entre los géneros literarios y creer simplemente en los “buenos libros”, el autor británico ha llevado la literatura a nuevos lugares. Modera: Marianne Ponsford.

Fecha: Sábado 6 de mayo.

Lugar: Sala FILBO H – Ecopetrol. Hora: 5:00 p.m

14) Piero en la FILBo: una vida cantada

El autor de “Mi viejo” conversa, en entrevista cantada, sobre su trayectoria artística. Modera: Maureén Maya.

Fecha: Sábado 6 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:00 p.m

15) Andrés Cepeda en la FILBo: Mil canciones que cantarte

Una conversación cantada con el artista colombiano.

Fecha: Domingo 7 de Mayo

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m

*La información y descripción de los eventos fue tomada del portal oficial de la Feria del Libro de Bogotá

Imagen tomada del portal Publimetro

Por: Fabián Guzman Pardo. Twitter: @feguzmanp