“Es cierto, quienes ahora hablamos no nos hemos visto en situación de escalar una valla o de esquivar balas de goma o golpes de policías. No obstante, rechazamos las jerarquizaciones de victimización y revictimización que suelen imponer, curiosamente, quienes no han sido migrantes o han olvidado que lo fueron alguna vez. Ser migrante no es una etiqueta, una identidad o un nuevo apellido”.

Hablé con la maestra Edelmira Massa sobre la situación del folclor en nuestro país, la danza como arte y la fuerza que tenemos como pueblo para conservar nuestras raíces (…) Descalzos, llevan con su cuerpo las notas que los acompañan y con movimientos de brazos, cabeza y, por supuesto, cadera, logrando una coreografía magistral, una coreografía ancestral.

El héroe cultural, enlazado con los mitos fundacionales, ilumina y de regreso encarna una moral, una estética y una cosmovisión con las cuales la comunidad se identifica. Es irrelevante que esas cualidades sean inherentes a la vida real del personaje. El mito se encarga de imponérselas, de modificar post mortem su biografía, de enriquecerla, limpiarla o dramatizarla a necesidad. La biografía muta a hagiografía, el hombre a santo.

La victoria del show, de paso, cierra las puertas al análisis formado, al estudio, a la crítica. En algún fondo habrán booktubers o bookstagramers inteligentes y originales, no lo dudo. Pero quién los encuentra entre el océano de chismes, resúmenes, bestsellers y tazas de café sin cafeína.

Libido es un bar, salón de eventos, escuela, cine club, discoteca, club nocturno, en fin, un espacio en el que tiene lugar una masiva convergencia cultural y que se reconoce, sobretodo, por la propuesta musical Underground que ofrece y la inevitable respuesta del público: baile inextinguible que continúa más allá de las luces reveladoras del amanecer, esas que exponen sin cuidado los inquietantes ojos que reposan sobre el nombre del bar.

A través del tiempo nuestro alfabeto se ha modificado constantemente en respuesta a las necesidades de cada época, añadiendo o quitando letras y palabras que, por necesidad de la comunicación, se crean y eliminan, debido a la evolución constante del lenguaje (…) La h es una letra muy compleja y existe porque ha ido reuniendo a lo largo de la historia una serie de valores que demuestran que no es una letra inútil, aunque pueda parecerlo, ya que, aunque no suene, permite una comunicación y escritura clara.