scribo sobre fútbol por placer. Mientras el deporte más popular del mundo les sigue resultando a muchos un tema superficial o políticamente oscuro, sigo creyendo en la escuela de vida que hay tras este juego. Lo que me interesa es aquello que legitima su naturaleza inicial: una pelota (hecha de cualquier material), una cancha (sobre cualquier superficie), un puñado de jugadores (da igual si son improvisados), un árbitro (la figura del mal necesario), y las pasiones que puede suscitar.

De hecho, fue en la gramilla del estadio de la Universidad Nacional en la cual el fútbol empezó y se consolidó en Colombia al punto de ser el espectáculo de masas que es hoy en día. Para el primer torneo de la primera división en 1948, en el que el Club Independiente Santa Fe fue el flamante campeón, se registró la participación de 10 equipos entre los que se encontraba además de Santa Fe, Junior de Barranquilla, Deportivo Caldas de Manizales, Millonarios de Bogotá, América de Cali, Municipal de Medellín, Cali, Once Deportivo de Manizales y el Universidad que en esta participación inicialmente representó a la ciudad de Pereira, pero después regresó a Bogotá.