Se puede hablar de emancipación desde muchos ángulos, ¿cómo hablamos de emancipación a través de la lectura?, ¿a través de la vida académica?, ¿cómo fue la transición de lectora a premio nobel de literatura?, ¿cuál es el reto para la mujer contemporánea? y, ¿cómo perpetuar y sobre todo prolongar el papel de la mujer en la academia?

Aquel que lee desde la pasión, que escribe desde lo que experimenta, encuentra en un cumulo de papel el significado de la realidad que atravesamos y cómo a través de letras, ya sean ficticias o no, sean prosaicas o no, inexorablemente se profundiza más sobre la existencia. La literatura no ofrece un decálogo sobre lo que está «bien socialmente», invita al goce de los sentidos, a la expansión del conocimiento, pero lo más importante: a la empatía, a la sensibilización, a la agudización sensorial, a la concientización social.