El posacuerdo que se nos mostraba como la época de prosperidad sin igual en la historia del país, hoy nos resulta que no es así por completo. No quiero decir con ello que en el conflicto nos iba mejor. Quiero decir que el país, y específicamente este Gobierno, no estaba preparado ni política, ni estatutaria, ni económica, ni estructuralmente para el fin de la confrontación con la guerrilla más antigua del continente.

Hoy, después de haber pasado por los escritos en pocos caracteres, los filtros fotográficos, los videos de opinión con clasificaciones en cuenta regresiva de la más diversa índole donde se pueden mezclar los 10 peores actores de comedia turca con los 7 asesinos en serie más prolíficos de la historia, damos paso a algo tan intrínseco a la condición humana como la curiosidad: la banalidad.