“Es cierto, quienes ahora hablamos no nos hemos visto en situación de escalar una valla o de esquivar balas de goma o golpes de policías. No obstante, rechazamos las jerarquizaciones de victimización y revictimización que suelen imponer, curiosamente, quienes no han sido migrantes o han olvidado que lo fueron alguna vez. Ser migrante no es una etiqueta, una identidad o un nuevo apellido”.