15 eventos que no se puede perder de la FilBo 2017

Nuestras quince recomendaciones de los imperdibles de la FILBo 2017.

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La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), se ha consolidado en la última década como una de las más importantes del continente. Este año contará con Francia como país invitado de honor y traerá cientos de conferencias, presentaciones de libros, talleres y debates de diferentes temas. Acá están las recomendaciones de los 15 eventos que usted no se puede perder de la FILBo 2017.

1) Caminando en la construcción de una cultura para la paz

Con la participación de Jesús Santrich, Alejandra Borrero y Jorge Enrique Botero.

Fecha: Viernes 28 de abril.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:00 p.m.

2) Celebración de la filosofía

El filósofo alemán, Wolf Kittler, dictará una conferencia que girará en torno a las siguientes preguntas: ¿es la democracia la mejor forma de gobierno? ¿Es posible un estado mundial? ¿Es necesaria la guerra?

Fecha: Viernes 28 de abril.

Lugar: Carpa Arcadia. Hora: 5:00 p.m.

3) Pierre Lemaitre, el gran novelista francés.

Conversación con el gran novelista francés del humor, la rabia y la compasión. Galardonado con el Premio Goncourt, el mayor reconocimiento literario de su país, por la novela Nos vemos allá arriba. Modera: Juan David Correa.

Fecha: Sábado 29 de Abril.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 3:00 p.m.

4) Richard Ford y la tarea poética del escritor.

Al recibir el Premio Princesa Asturias de las Letras 2016, el escritor estadounidense, Richard Ford, dijo: “Lo que me infunde esperanza son los actos cuyo objetivo es expandir la tolerancia, la aceptación del otro y la empatía, más allá de lo convencional, de lo meramente práctico: los actos poéticos que son a un tiempo actos políticos”. El autor visita Colombia por primera vez. Modera: Valerie Miles.

Fecha: Sábado 29 de abril.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:30 p.m.

5) Boaventura de Sousa Santos: Democracia y transformación social.

El gran sociólogo portugués conversa sobre su más reciente libro con Alfredo Molano, Leopoldo Múnera y César Rodríguez.

Fecha: Domingo 30 de Abril y Lunes 1 de Mayo

Lugar: Sala FILBo B – Ecopetrol. Hora: 5:00 p.m.

6) Frida Kahlo y Benjamín Lacombe: Dos artistas en diálogo.

Las creaciones de Lacombe, preciosistas, de profuso color, melancólicas y repletas de detalles, le han permitido convertirse en uno de los mayores exponentes de una nueva generación de ilustradores. Después de la conferencia habrá una firma de libros.

Fecha: Domingo 30 de Abril.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 3:00 p.m.

7) Conversación entre Brigitte Baptiste y Éric Massé.

Dialogo sobre la biodiversidad en el cómic y la emancipación femenina.

Fecha: Lunes 1 de mayo.

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 4:00 p.m

8) Olivier Bourdeaut y la celebración de la excentricidad

La primera novela de Olivier Bourdeaut, Esperando a Mister Bojangles, ha sido una de las grandes sorpresas editoriales de los últimos años en Francia. Con más de 265 mil ejemplares vendidos, ha obtenido varios de los más importantes reconocimientos literarios, como el Gran Prix RTL-Lire. La novela narra una infancia marcada por la excentricidad de unos padres que hacen de la cotidianidad una fiesta perpetua. Modera: Giuseppe Caputo.

Fecha: Lunes 1 de Mayo

Lugar: Pabellón de Francia. Hora: 5:00 p.m.

9) Fito Páez: La música es un viaje

¡Imperdible! El celebradísimo músico argentino conversa de sus exploraciones artísticas, que incluye la publicación de la novela La puta diabla y de su Diario de viaje.

Fecha: Martes 2 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m.

10) Premio Nobel de Literatura Vs. Naipaul
La Academia sueca otorgó a Sir Vidiadhar Surajprasad Naipaul el Premio Nobel de Literatura en el 2001 por “haber unido una percepción narrativa y un escrutinio incorruptible en obras que nos obligan a ver la presencia de las historias suprimidas”. Primera vez que el escritor visita Colombia. Modera: Farrukh Dhondy.

Fecha: Miércoles 3 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m.

11) Historia y elogio de la contracultura con Diana Uribe.

El jipismo, la lucha por los derechos civiles, las batallas por los derechos de la mujer y de la población LGBTI, el movimiento ecologista. Diana Uribe nos recuerda que las utopías surgen en los días más oscuros.

Fecha: Sábado 6 de mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 12:00 p.m.

12) Fernando Vallejo y William Ospina: Las bolas de Cavendish o el triunfo de la impostura

En el nuevo libro de Vallejo se violan todas las leyes del Universo: desde la equivalencia de la masa y la energía (Ley de Einstein), hasta la Tercera Ley de Newton. Vallejo, el fundador de la nueva ciencia de la imposturología, nos exhorta a aumentar el caos que postula la Segunda Ley de la Termodinámica, la del desorden creciente que rige al mundo. Todavía no es el apocalipsis. Pero ya casi.

Fecha: Sábado 6 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 2:00 p.m.

13) Geoff Dyer: El gran arte de la no ficción (o cómo demoler los géneros literarios)

Geoff Dyer es uno de los ensayistas vivos más importantes del mundo. Conocido principalmente por descreer de las barreras entre los géneros literarios y creer simplemente en los “buenos libros”, el autor británico ha llevado la literatura a nuevos lugares. Modera: Marianne Ponsford.

Fecha: Sábado 6 de mayo.

Lugar: Sala FILBO H – Ecopetrol. Hora: 5:00 p.m

14) Piero en la FILBo: una vida cantada

El autor de “Mi viejo” conversa, en entrevista cantada, sobre su trayectoria artística. Modera: Maureén Maya.

Fecha: Sábado 6 de Mayo.

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 4:00 p.m

15) Andrés Cepeda en la FILBo: Mil canciones que cantarte

Una conversación cantada con el artista colombiano.

Fecha: Domingo 7 de Mayo

Lugar: Auditorio José Asunción Silva. Hora: 6:30 p.m

*La información y descripción de los eventos fue tomada del portal oficial de la Feria del Libro de Bogotá

Imagen tomada del portal Publimetro

Por: Fabián Guzman Pardo. Twitter: @feguzmanp

Coriolano Leudo, una vida dedicada al arte.

La prosperidad y el éxito pueden estar llenos de amargura, mientras que el dolor y la tristeza están llenos de sensibilidad, de vida, eso es un poco de lo que fue Coriolano.

Pensando en la desgracia y el olvido, recordé a un artista de principios del siglo XX el cual había muerto en el olvido a pesar de haber sido uno de los principales artistas nacionales en el siglo pasado, Coriolano Leudo. Si bien pienso que más tarde que temprano nuestra vida no será importante para nadie, considero importante rescatar algo de aquel artista. La prosperidad y el éxito pueden estar llenos de amargura, mientras que el dolor y la tristeza están llenos de sensibilidad, de vida, eso es un poco de lo que fue Coriolano.

Su hijo, un militar, se marchó para Corea. Me asombró, que el hijo de un artista terminara echando bala. ¿Qué podían tener en común un miembro del batallón Colombia y un artista-caricaturista? Creo que tuvieron algo que los relaciona directamente, ambos murieron en el olvido. Por su parte Coriolano murió en mayo de mil novecientos cincuenta y siete. Esa semana el país vivió una de sus semanas más agitadas políticamente, era el final de un capítulo y el comienzo de otro, Rojas Pinilla había salido del poder, una junta militar tomó las riendas del país mientras en España se reunían Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez para establecer una forma de repartirse el poder, un acuerdo de élites. Coriolano murió en Villeta, y como suele ocurrir, Colombia estaba muy ocupada en política, como para ponerse a llorar sus muertos.

Con Manuel Leudo pasó lo mismo, cuando llegaron de la guerra, jóvenes aún, los recibieron como héroes, con los máximos honores. Sin embargo con el correr del tiempo, fueron siendo olvidados, nadie les escribía o les recordaba, no los nombraban ni el renglón de pasquín después de haber estado en la portada de todos los periódicos y revistas del país. Manuel murió acompañado de algunos de sus familiares, esto ocurrió en alguna ciudad de los Estados Unidos en el año dos mil dos (2002), aunque en la memoria de Colombia, había desaparecido, solo unas semanas después de desembarcar de Corea.

La vida de Coriolano fue intensa, por su belleza impresiona la primera portada de la naciente revista Cromos en el año 1916. Se distanciaba de la estética presente en diarios y revistas hasta ese momento. Muy joven, a los once años ingresó a la Escuela de Bellas Artes, hoy adscrita a la Facultad de artes de la Universidad Nacional. Leudo se concentró en el dibujo, y en especial por el paisajismo que le inculcaron Enrique Recio y Gil, Roberto Páramo y Acevedo Bernal. Esto le hizo valer en el año de 1903, a sus treinta y siete años el primer premio de dibujo en “paisaje a lápiz”.

Coriolano, Rabinet y Moncrayon se dedicaron a realizar caricatura política en aquel momento. Los tres eran el mismo personaje, los tres dibujados por la misma mano de Coriolano se enriquecen el uno del otro. El clima ideológico impuesto por los conservadores predominaba después de la guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá, hechos que no no estimulaban la participación política. Sin embargo Leudo, Rabinet y Moncrayon se las ingeniaban para darle un tinte político más ameno a la sociedad colombiana.

Coriolano tuvo una vida entregada al arte y en especial al desarrollo de este en el país. Principalmente desde la Escuela de Bellas Artes, aunque esta no tenga mayor gratitud con él, e incluso algunos de sus estudiantes ni siquiera sepan de su existencia. Pero Coriolano también tiene una huella marcada en la formación y creación del Museo Nacional; en la creación del primer salón nacional de artistas y por supuesto en el impulso a Cromos y El Gráfico, dos revistas ilustradas de la época.

Hoy 60 años después de su muerte podemos deleitarnos de su obra, a pesar de que este artista parece condenado al olvido, su obra estará presente en la historia del arte colombiano.

Por: Fabián Guzmán Pardo @feguzmanp

Imagen tomada de: goo.gl/cr0az7

35 años sin Feliza Bursztyn, la “terrorista” que transformó el arte.

Disfrutó al subvertir lo establecido, al desconfiar de la belleza convencional, al convertir lo desordenado, lo feo y lo desechable en el más hermoso reflejo de nosotros mismos y de nuestra sociedad.

Entre cientos de trozos de metal, motores, cucharas oxidadas, envases y residuos de soldadura vivió Feliza en el barrio El Recuerdo, en la ciudad de Bogotá. Una mujer que con su detonante risa, su encanto, pero sobre todo con su genialidad irrumpía en el mundo del arte; su escultura no era estática, ella  tenía la capacidad de darle vida propia y así como la vida misma, en apariencia no tenía un orden, estaba hecha de retazos y  desperdicios de cobre y de chatarra, pero que como un todo rendían un homenaje a la mujer, a la libertad, a la capacidad de creer en la vida en donde las sombras de la muerte más profundas se hacen.

Cada escultura de Feliza tiene un código, un mensaje por descifrar, tan reales fueron estas, que muchos en su época criticaron y rechazaron su obra, la sociedad con un rostro muy al estilo de Frankestein se asustó al ver su reflejo en las esculturas de aquella irreverente artista quien no conocía el límite; la imaginación fue la única frontera que creó entre el espectador y la escultura. Disfrutó al subvertir lo establecido, al desconfiar de la belleza convencional, al convertir lo desordenado, lo feo y lo desechable en el más hermoso reflejo de nosotros mismos y de nuestra sociedad.

El mundo lo cambian quienes tienen la locura como ámbito de vida. Sin embargo no fue fácil ser mujer y ser artista en la época de Feliza, su personalidad y su actitud fueron incómodas para una sociedad acostumbrada a normas fijas e incuestionables en los roles sociales establecidos mentalmente. Era una defensora clarísima del papel de la mujer en la sociedad.

En la Ciudad Universitaria de Bogotá encontramos una de sus más imponentes obras: La escultura en homenaje a Alfonso López Pumarejo, maqueta que por muchos años estuvo guardada en la casa Pablo Leyva, pues en los 60s la escultura generó una polarización, un escándalo que hizo “exiliar” esta obra por varias décadas. La escultura que realizó Feliza Bursztyn en los años sesenta del siglo pasado y que vio la luz solo hasta finales de la primera década del siglo XXI, es un gran monumento de acero, tubos de diferentes alturas y diámetros, que como un árbol emerge de la tierra, dejando así entrever su color oxidado, en donde el viento y el sol le han hecho la pintura y que de la misma manera como nace de la tierra parece apuntar hacia el cielo, en un bella simetría formada por la armonía de la diferencia de los tubos.

Por culpa de la soldadura de sus esculturas Feliza empezó a sufrir de los pulmones, por lo cual a veces le costaba respirar. Esa mujer anarquista del arte y de la cultura, amante confesa de su vida en Bogotá y en Colombia, que empezaba a padecer de esa enfermedad, terminaría en el exilio. Antanas Mockus dijo hace un tiempo, que un artista es un terrorista que respeta la vida, en el caso de Feliza no solamente respetaba la vida, sino que amaba la vida, una vida llena de risas, pues para ella, aunque las cosas eran serias, había que reírse de ellas, ser un poco loco. Por esto en el gobierno de Turbay Ayala con su estatuto de seguridad, empezó una persecución a intelectuales, artistas y cualquier voz crítica que tuviera el país.

De repente un día a las cinco de la mañana, ingresan diez y ocho militares vestidos de civil a registrar su casa, pues era acusada de que en su taller de chatarra fabricaba armamentos bélicos, fue amordazada, e interrogada. Feliza, se exilia en México en donde vive por algunos meses con Gabriel García Márquez y su esposa, después viaja a París en donde estará hasta el día de su muerte. Cuentan Pablo Leyva y García Márquez, que Feliza no era la misma, su grata sonrisa y su alegría de la vida se habían esfumado al partir de Colombia. Feliza no murió de pulmonía o de cáncer, murió de tristeza afirmó contundente García Márquez. Y lo único que encontraron en su casa los militares fue un montón de chatarra con el que Feliza aspiraba a cambiar el mundo. Sin duda un acto de terrorismo para la época.

Por: Fabián Guzmán Pardo. Twitter: @feguzmanp

Imagen tomada de: goo.gl/UjVg5j