En la narrativa, Pablus también combatió al orden establecido con todo su desprecio. La pequeña hermana o El extraño caso de la bañera verde, novela ganadora del Primer Premio de Novela Nadaísta, un relato intrincado que esculca en los pensamientos y sentimientos del humano, que cuestiona todas las instituciones que consumen la existencia del hombre, un sismo en el sopor poético y la mojigatería literaria del país, que escandalizó a vacas sagradas como Valencia Goelkel.

Su hija nunca podrá cuidarse sola, ni siquiera podrá decir “gracias mamá” (…) La pregunta pertinente será ¿es esto una vida digna? Lo dudo con seguridad, no sólo para quien padece la condición clínica, desde luego para aquel cuidador que debe soportar todo y hacer frente con las pocas herramientas próximas, para lograr sobrevivir en ese océano de vicisitudes.

Con base en imaginarios como este un presidente vesánico quiere crear muros y prohibir el ingreso a su país de personas que profesen la religión de Mahoma y, por otro lado, los dueños del mundo coordinan estrategias de erradicación indiscriminada de sospechosos en los países donde afirman, “reina el terrorismo”.

Es la venta del paradigma de la corrección política en el cual aquellos que se oponen al terrorismo son, sin duda, los poseedores de la razón, pero ¿quién señala al terrorista? Para comenzar, los gobiernos que luchan contra el terrorismo imponen a su contradictor este rótulo, y la prensa se encarga de describir el prototipo y de encender la mecha de la indignación.

Entender a la ciencia sin fanáticos, ni siquiera devotos, todos aterrizados en la búsqueda de aproximarnos a la naturaleza para respetarla y convencidos, sin temor alguno, de que nuestra única certeza es pescar a diario en el río revuelto de la incertidumbre, porque el hombre está condenado a la ignorancia, sólo vino al mundo a crear ficciones.