El héroe cultural, enlazado con los mitos fundacionales, ilumina y de regreso encarna una moral, una estética y una cosmovisión con las cuales la comunidad se identifica. Es irrelevante que esas cualidades sean inherentes a la vida real del personaje. El mito se encarga de imponérselas, de modificar post mortem su biografía, de enriquecerla, limpiarla o dramatizarla a necesidad. La biografía muta a hagiografía, el hombre a santo.

La victoria del show, de paso, cierra las puertas al análisis formado, al estudio, a la crítica. En algún fondo habrán booktubers o bookstagramers inteligentes y originales, no lo dudo. Pero quién los encuentra entre el océano de chismes, resúmenes, bestsellers y tazas de café sin cafeína.

La escena está en el piso de una tienda dividida por departamentos y es extranjera. Tiene varias sedes en el país. Los estantes que rodean al Mercadito de las flores están repletos de variados productos para el hogar, que tienen en común una visualidad que evoca justo lo que no son: productos artesanales o de otra época.