Colombia hoy enfrenta dos coyunturas económicas importantes: la primera gira en torno a la decisión de suplir los ingresos fiscales que se han dejado de percibir por parte de las exportaciones de petróleo; la segunda consta de conseguir la forma de recoger el monto necesario para abastecer el posconflicto. La parte operativa de la nueva tributación ha cumplido. Sin embargo, aún quedan dudas respecto a si la reforma cumplirá con el craso objetivo de satisfacer las necesidades que requiere la implementación de los acuerdos en un contexto de paz.

La coyuntura por la que pasa nuestra patria hermana Venezuela empeora cada vez más y, nosotros los colombianos, parecemos destinados a ser el revulsivo con el que esperan contar cerca de un millón doscientos de venezolanos que, hasta el momento y sin contar los repatriados, han emigrado en busca de oportunidades y un nuevo comienzo en tierras nacionales, la pregunta es… ¿Estamos para esas?