En los últimos días, mucho se ha hablado sobre la compra de firmas de la que están haciendo uso algunos candidatos a la presidencia; que en Bucaramanga a los que recolectaban firmas por Ordóñez no les pagaron, que la Registraduría trabaja para un tal Vargas Lleras recogiéndole firmas (…) Sin embargo, dentro del ambiente tropical de esta amada República Bananera todo parece normal, incluso podría decirse jocoso.

La Constitución de 1991, que se suponía perfecta porque esta vez todos aportaron en su creación, resultó un simple ideal, pues a pesar de que consagra un reconocimiento enorme a los derechos fundamentales, sociales, políticos, y culturales, la mayor protección constitucional a la diversidad pluriétnica y multicultural, también contiene un modelo económico neoliberal, capitalista  y devastador.