Lo más difícil del Proceso de Paz no será su firma, como algunos llegarían a pensar, sino su implementación y los cambios sociales que de él se deriven. Para que Colombia pueda dejar atrás este largo invierno y encontrar tras el muro las flores de primavera será fundamental que remplacemos la discusión por el debate, la intolerancia por el respeto a la diferencia. Es necesario que aprendamos a vivir sin matarnos.