Es factible que en algunos años los franceses recuerden las elecciones presidenciales que se celebran este 23 de abril como uno de los acontecimientos más extraordinarios de su historia reciente. El público  francés, pesimista y desconfiado frente al sistema político, descartó este año en la carrera a la presidencia, en diferentes instancias,  a las principales figuras de los partidos tradicionales: el expresidente Nicolas Sarkozy (Los Republicanos) y Manuel Valls (Socialista), quien fue ministro de Interior del gobierno saliente. François Hollande, el actual presidente, es tan impopular que ni siquiera se postuló para la reelección, algo sin precedentes para un mandatario en ejercicio.