La supresión de la sexualidad es parte de la esencia de un gobierno autoritario

Der 1. Mai in Berlin. Anläßlich des 1. Mai fand in Berlin eine große Demonstration der kommunistischen Partei im Lustgarten statt, welche einen ruhigen Verlauf nahm. Kommunistische Jugend in Demonstrationszuge. 1. Mai 1925

“Propondremos como prioridad la prevención del embarazo adolescente con campañas de educación sexual y reproductiva, y el acompañamiento de la familia, para que ninguna niña deba renunciar a sus sueños y oportunidades”, se lee en www.ivanduque.com.

El presidente electo Iván Duque, elegido por más de 10 millones de votos el 17 de junio de 2018, tiene como punto importante de su agenda la prevención del embarazo adolescente. Esto está a tono con las preocupaciones mundiales sobre este tema, especialmente porque en Latinoamérica cuatro de cada cinco embarazos de madres adolescentes, entre los 15 y los 19 años de edad, no son planeados.

Estas cifras son un síntoma de la gran desigualdad de la región, según el informe del Estado de la Población Mundial ‘Mundos aparte: la salud y los derechos reproductivos en tiempos de desigualdad’, que el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) presentó en 2017. Según la Organización Mundial de la Salud el 95% de los embarazos en adolescentes ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar  (ICBF) reconoce, en su informe sobre el Observatorio de la niñez de 2015, que “el embarazo en adolescentes se considera un problema de salud pública a causa de los efectos nocivos en la salud y el bienestar de la madre y sus hijos, la mayoría relacionados con la exposición de las adolescentes a las muertes maternas y a los abortos inseguros”.

El 19 de abril en el debate presidencial de RCN, se preguntó por el embarazo adolescente a los candidatos. Iván Duque dio una respuesta parecida al enunciado de su campaña, pero agregó que “adicionalmente hay que ofrecerle a esas niñas desde edad temprana, oportunidades de empleo, oportunidades de emprendimiento, oportunidades de destreza eso también ayuda a generar una cultura de responsabilidad y prevención para que el tiempo ocioso no las afecte”. Afirmación que generó polémica, pero que además ignora la importancia de una educación sexual integral que permita a los jóvenes tomar decisiones fundamentales sobre su sexualidad y su salud.

Según el Ministerio de Educación, en Colombia “los adolescentes inician su actividad sexual prematuramente. Según los resultados de la más reciente investigación de la Universidad de los Andes, los hombres comienzan a los 13,5 años de edad y las mujeres a los 14,8 años, sin protección ni planeación”. Lo que implicaría una explotación infantil, para evitar que tengan contacto sexual, como lo propone Duque.

Este año, la Unesco actualizó el manual de Orientaciones técnicas internacionales sobre educación sexual, promoviendo la educación sexual integral y de calidad “para fomentar la salud y el bienestar, el respeto de los derechos humanos y la igualdad de género, y empoderar a niños y jóvenes para que lleven una vida sana, segura y productiva”.

No se sabe si a la educación sexual a la que se refiere Iván Duque estará enmarcada dentro de esta guía de la Unesco. Por lo menos en el enfoque de igualdad de género no, pues en su propuesta y sus declaraciones, evidencia que para él, el embarazo adolescente es sólo responsabilidad de las adolescentes y su familia, exonerando a los hombres de su rol como padres.  

Viviane Morales, que no había declinado a su candidatura, dijo en el mismo debate que evitarlo estaba en “rescatar los valores de la sociedad”. El 2 de mayo se sumó a la Colombia que sueña el candidato del Centro Democrático. La ex senadora, lideró campañas en contra de las cartillas propuestas en 2016 por la ex ministra de educación Gina Parody, donde se proponía incluir en las agendas educativas temas relacionados con la orientación sexual y la identidad de género.

La desigualdad de género y la disparidad en el disfrute de la salud y los derechos sexuales y reproductivos son dos aspectos fundamentales que no reciben suficiente atención, de acuerdo con el Unfpa. Esto va en contravía de las declaraciones de Duque, que propone mantener a las adolescentes ocupadas, para que en su tiempo de ocio no puedan disfrutar de su sexualidad.

“A menos que comencemos a hacer frente a las desigualdades estructurales y multidimensionales en el seno de las sociedades, nunca alcanzaremos el nivel más alto de salud sexual y reproductiva para todos”, según el informe del Unfpa. El problema no está en el tiempo libre sino en cómo los y las adolescentes se acercan a su sexualidad: desde el miedo, lo prohibido y el pecado. “A partir de la conquista española y hasta la expedición de la resolución 03353 de julio de 1993 por parte del Ministerio de Educación Nacional, la educación sexual de los colombianos corrió por cuenta de la Iglesia Católica, cátedra originada en el episcopado, dictada desde los púlpitos y repetida obligatoriamente en todos los establecimientos educativos del país”, según Pedro Guerrero en Pasado, Presente y Futuro de la Educación Sexual en Colombia.

La educación sexual a la que apunta Iván Duque estará atravesada por una moral católica, como toda su campaña y sus defensores: el partido Mira que surgió de La Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional; su propio partido, el Centro Democrático liderado por Álvaro Uribe Vélez y su codirector de campaña Alejandro Ordóñez, católico acérrimo, enorgullecido de “desmontar la ideología de género” de las cartillas del Ministerio de Educación, donde tal vez estará durante la presidencia de Duque.

Controlar la conducta sexual no parecía tan importante fuera de las clases acaudaladas hasta la Revolución Industrial, cuando se desplegó una nueva era con una visión negativa del sexo. A finales del siglo XVIII se difundió la idea de la masturbación nociva y pecaminosa, pues la más inocente válvula de escape era peligrosa para la sociedad. Cualquier deseo de sexo, incluso a solas, se convirtió en un sucio secreto. Somos criaturas sexuadas y sexuales, y cuanto más represiva sexualmente se vuelve una sociedad, más escandalosos se harán sus pensamientos sexuales encubiertos y sus conductas, como lo comprueba el porno Victoriano.

Esteban Caballero, director latinoamericano del Unfpa, explicó que la región hizo importantes avances en la década pasada, pero en los últimos años está experimentando un “franco retroceso” en materia de educación sexual. Esto se explica por el auge del conservadurismo ideológico y de ciertas creencias religiosas. Caballero sostiene que “nunca ha habido mucha educación sexual en la región, pero ahora, la poca que hay, genera más controversia y polarización que antes. Las iglesias y el pensamiento que tienen varias de ellas influye mucho en la opinión pública y en la visión que tiene la población sobre la educación sexual. Estos sectores presionan para frenar iniciativas, confundidos con la ideología de género, y son los que en su mayoría acompañarán a Iván Duque en su gabinete presidencial.

La educación sexual no enfocada en las libertades sexuales y el reconocimiento de los derechos humanos, no sólo estanca, si no que es un instrumento de coerción. En sus clases a la juventud comunista de Alemania, el psicólogo Wilhelm Reich teorizó que la supresión de la sexualidad era parte de la esencia de un gobierno autoritario. Sin la imposición de una moralidad antisexual, la gente estaría libre de vergüenza y confiaría en su propio sentido de lo que está bien y está mal. Sería improbable que fuesen a la guerra contra su voluntad, o dirigiesen los campos de concentración, explican Easton y Dossie en su libro Ética Promiscua, y concluyen que “quizás si nos criasen sin vergüenza ni culpa respecto a nuestros deseos, podría ser que fuéramos personas más libres de muchas más maneras que la simplemente sexual”.

Foto tomada de https://bit.ly/2IkotKu

Laura Herrera Ortega

Ingeniera biológica, periodista en formación. Amante de la música, la lectura, aprender cosas nuevas y una buena conversación.

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