Colombia de pan y dignidad

Iván Duque es el nuevo presidente con la votación más alta registrada en la historia de Colombia. ¿Cómo un desconocido hace cuatro años para el electorado logró convertirse en el líder de las encuestas y ganador indiscutible? La respuesta está en el Rey de la Política: Álvaro Uribe Vélez.

El hombre proveniente de la Antioquia rural de siglo XX se ha sobrepuesto a los Lleras, Pastrana, Santos y Samper para convertirse en el hombre más poderoso del siglo XXI. Su inteligencia, trabajo arduo y capital político han hecho de éste un ejemplo para millones de colombianos de la pujanza que se necesita para sacar al país del fango y la miseria de más de 200 años.

La nueva victoria de su partido evidencia su éxito, que, en su ya largo camino político, sigue cosechando poder sólo comparado con los emperadores y dictadores celebres y nefastos en la historia de la humanidad. Es así que este “prohombre” de la patria me había demostrado en un principio que los falsos positivos, los socios cuestionados, las calumnias y la plata pura y dura pueden hacer lo que sea.

Lo que sea es manejar los negocios y decisiones más importantes de un país de más 50 millones de personas sin necesidad de las burdas tomas militares del cono sur y las repúblicas bananeras; lo que sea es calumniar y perseguir a periodistas, opositores y defensores de derechos humanos; lo que sea es creer que el poder del dinero puede darme todo lo que quiera; lo que sea es imponer la peor ley de salud, previsional y de horas extras para los trabajadores en América. Todo esto sustentado en los “aparatos legales” que brinda el Estado y el ejército de defensores acérrimos que siguen alabando su “gran colombiano”.

No van a ser suficientes los miles de escándalos, chuzadas, investigaciones y denuncias públicas para detenerlo. Lo que este país necesita es una oposición inteligente y unida de colombianos que cada vez piensen en un proyecto de país distinto al de la desigualdad, el narcotráfico y la guerra que nos ha hecho padecer. Estas elecciones han dejado un ganador formal para agosto, pero también han dejado los cimientos para el principio de un nuevo futuro en el que millones de colombianos de Vaupés, Cauca, Valle, Nariño, Chocó, Sucre y Bogotá ya avanzaron en decir no más Uribe en el poder.

No es división entre quien apoya a Petro o quien es “tibio”, porque esos señalamientos y ataques groseros no hacen bien a un proyecto educativo, ambiental y social que un país necesita. Lo que nosotros, colombianos, debemos hacer es trabajar desde la cotidianidad de nuestros barrios y grupos para convocar más gente, hacer más amigos y preparar un proyecto intelectual y material para esa Colombia futurista que tenga el pan y la dignidad suficiente en la que podamos morir tranquilos.

Imagen recuperada de https://bit.ly/2qlmDDd

Sergio Alejandro Gómez Velásquez

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, me gusta mucho la literatura latinoamericana, los viajesy el ajedrez.

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