Redondeando la fiesta

Y llego el tiempo de fiesta, de balones y de apuestas, de sacar los trapitos al sol que adornan esta contienda, de ver rodar las orquestas, de proliferar las prendas, de olvidar consignas paracas o en su defecto mamertas, cada quien sueña su vuelta, o se atiene a alguna muenda, con un sólo cambio de frente se pasa de derecha a izquierda, o si se quiere viceversa, depende del que esté alerta, aquí se da pie a la interacción para ver quienes nos adiestran, entre alegrías de camisetas, de colores, de bicicletas, con enganches que quizás nos dejan entre sollozos y pataletas, con alguna vieja arenga, que cambia el nombre y la ofrenda, en este mundo uniforme donde suelen rodar gestas, donde la oportunidad de un sueño en un cuatrienio se manifiesta.

A muchos este Mundial los pondrá a beber como cosacos, dejarán la paja rusa aunque sean comunistas natos, madrugarán cada mañana sin la cara de Putín, en zar de un televisor muchos se van a convertir, oirán a Iván el terrible olvidando al que Uribe puso, y entre faenas y piernas lanzarán piropos de ruso, no van a bailar ballet, eso es para mariquitas, de Rusia sólo conviene lo que la cancha transmita. Veremos sudar petróleo, veremos gente con rabia, olvidando similitudes entre Colombia y Arabia, a Alí Baba y a su séquito, a ladrones que no son mancos, esos que con números arábigos nos mantienen en desfalco, esto es como una pirámide que a muchos dejará a atónitos, DMG sin dividendos entre himnos apoteósicos, donde un grito contenido sale como jeroglífico, expresando tantas cosas con su mensaje prolífico, algunos hasta olvidaremos a la faraona que nos ignoró, alegando que era muy Cleopatra para un Tutancabrón, cuando moribundos como charrúas renacimos con un gol, divisando en un Mújica a un honorable señor, el que definió a la FIFA como una manga de hijos de puta, y desde el país de Los Traidores aceptamos esta ruta, donde hay gente que nos odia y nos ofende por deporte, así como existe un cuero que puede engomar al orbe.

A algunos este Mundial los va a volver más Cristianos, será su época de Quaresma, de Santos, de lusitanos, otros como al gran Pessoa les tocará desdoblarse, para poder ver desde lejos algún porvenir distante, como en Ensayo sobre la ceguera habrá epidemia constante, con la que se azaran magos sino tienen mucho aguante, sobrarán protagonistas, los quijotes de la cancha, que creerán bailar flamenco al zapatear con confianza, muchos serán salvadores, adalides de esperanza, evangelios de una magia sin consignas castellanas, el balón ignora idiomas, lo tratan a las patadas, y con él fluye el aroma de las colonias pasadas. Sus cantos cruzan fronteras, estrechos han de saltar, y así es que como muchas voces se oirán en Gibraltar, cuando los leones del Atlas salgan de su Casablanca, bruñendo su estrella verde tras 20 añitos de pausa, añorando lo que Chile se interroga hacia Qatar, ¿será que en el 2022 nuestras estrellas irán? mientras en esta era los persas sin Darío jugarán, pues hoy día es un lusitano el que los ha de entrenar, van como Niños del cielo cambiando sus zapatillas, ya que Nike les negó el auspicio al no verlos de rodillas.

Este Mundial hará de muchos expertos en bellas artes, con días entre el ser y la nada, con dudas como Descartes, no habrá Sorbona que explique el porqué de esta locura, se hará el contrato social, con una mundana cura, como globos volaremos al hogar del Principito, hallando en un sueño enfermo algún deseo proscrito, de Napoleón viene el juego de aferrarse a alguna patria, ya sea en el Roland Garros, o en el abierto de Australia, aunque aquí no valen manos, nos toca olvidar el rugby, saltamos como canguros hasta que veamos la cúspide, en un Mundial de guerreros, Machu Picchu hinca sus hijos, para que hagan líneas de Nazca y celebren acertijos, se oye a la señorita Laura cantando con Wendy Sulca, 36 de agonía viendo mundiales sin culpa, cundaneses con Vargas Lleras, incas con Vargas Llosa, van a celebrar las dianas aunque no sepan de historia, veremos patitos feos volando en un sueño real, con átomos de victoria que ni Bohr podría descifrar, sin ser existencialista al punto de Kierkegaard, muchos arañaremos glorias que nunca hemos de comprar.

La copa del mundo se presta para muchas alegorías, como decir que este mundo fue y será una porquería, aunque haya seres muy Sui Generis que juegan a la rayuela, buscando salir del túnel mientras la pelota vuela, para algunos no existe fiesta pues ni son de aquí ni son de allá, no conocen la derrota ni su etérea dignidad, no temen a los volcanes ni a la lava de una isla, no los ilusiona el baile aunque sea en la primera cita, no andan pescando alegrías en escenarios cerrados, no les importa la dicha que tiene a un balón de esclavo. Cada quien vera cómo actúa ante una fría pantalla, la piedrita en el zapato, la roca Zuma que engaña, algunos se independizan para no ser molestados, para así en cuatro paredes hacer su golpe de estado, nadie espera dar la pata, mientras los hombres relatan, con sus trajes deportivos o coloridas corbatas, legado de los croatas, con la que hoy se visten ratas, prenda que yo no me pongo así me vengan a dar lata, prefiero una camisa a cuadros que de fútbol me disfraza, antes que tener la pinta de aquella rata que mata.

Continuará…

Imagen construida por el hacedor de este escrito, escombros reconfigurados de relatos hechos para mundiales pasados.

Cordial agradecimiento al portal Wikipedia, principal fuente de datos de esta redonda tragedia.

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