Rusia 2018, del dato al éxtasis: un eco a la pasión

La pelota está ansiosa por rodar, las emociones, camufladas en rutinas y temas menos gratos como la política o la actualidad, están por explotar. La ansiedad, lentamente se va apoderando de los espectadores y sin medida alguna va con fuerza y desidia sobre los equipos, teniendo como potenciales víctimas a jugadores y entrenadores. La escena está puesta, la mesa servida, el coctel preparado. El magno evento del mundo fútbol está por arrancar, una vez más.

El mundial de fútbol Rusia 2018 está por dar a luz a los estados anímicos más solemnes del hombre que colmara de pasión a los millones de espectadores que alrededor del mundo detendrán sus quehaceres para visualizar con fanatismo, neutralidad, amor, rencor, odio, venganza o quizá altruismo a veintidós artistas que, juego tras juego, buscaran la gloria detrás de la mística copa del mundo.

El próximo 14 de junio, la cita será en el estadio Olímpico Luzhnikí en la imponente e histórica ciudad de Moscú. El evento inaugural, que contará con la participación de Ronaldo, Robbie Williams y Aida Garifullina, dará vida a la vigésimo primera edición del mundial de fútbol. El primer juego será entre los locales y Arabia Saudita, esta última selección volviendo al máximo evento tras 2 ediciones de ausencia y convirtiéndose en la primera selección asiática en disputar un juego inaugural.

Durante un mes, el mundo se paraliza. Hasta los lugares más recónditos llegará la señal de alegría que emanará la pelota desde El Kremlin Ruso. Sin diferenciar entre razas, culturas, géneros, clasificación socioeconómica, la magia de juego tocar;a a cada uno de los habitantes que estén detrás de la pantalla de algún dispositivo. Siendo este el primer mundial en realizarse en un país de la Europa oriental y la nación número 17 en organizarlo, contará con 64 partidos distribuidos en 11 ciudades y 12 estadios.

Rusia acogerá por primera vez un evento de talla mundial de fútbol masculino. Ya en 2006 había sido la anfitriona de la copa mundial femenina sub-20. Además de haber organizado eventos de la magnitud del mundial de atletismo de 2013, los juegos olímpicos de Moscú 1980, los juegos olímpicos de Sochi 2014 y los juegos paralímpicos de invierno de 2014.

Por primera vez se utilizará la tecnología de punta para asistencia a los árbitros: hará su debut el Video Assistant Referee (VAR). Rusia por undécima ocasión participará en una copa del mundo. Egipto tras 28 años regresa a la cita mundialista. Perú no participaba desde España 1982. Islandia y Panamá debutan en el campeonato mundial. Brasil es el máximo poseedor de copas, el pentacampeón, además es el único país que ha participado en todas las ediciones. Corea del Sur acumula 9 ediciones consecutivas asistiendo.

El trofeo mide 36.8 centímetros. Está hecho con 3 kilogramos de oro sólido de 18 quilates (75%) y tiene una base de 13 centímetros de diámetro. Pesa en total 13.6 libras. La sede de Ekaterimburgo es la única de las sedes que se ubica fuera de territorio europeo. El grupo H, en el que se encuentra Colombia junto a Japón, Polonia y Senegal, es el único grupo de los 8 que no tiene a un campeón mundial. La red ferroviaria de Rusia consta de 9259 kilómetros de longitud, es la más larga del planeta. 10 mil 800 millones de dólares fue el dinero que invirtió el gobierno ruso para la organización del evento. Por su parte, la FIFA aumentó en un 12%, respecto a Brasil 2014, el dinero que se repartirá entre las 32 selecciones participantes. El campeón del mundo recibirá 38 millones de dólares, el subcampeón 28 millones y el tercer puesto 24.

Esta ha sido una de las ediciones con más solicitudes de visitas, se estima lleguen a Rusia un poco mas de 3 millones de visitantes. Sólo el 31% de la población rusa habla otro idioma diferente al nativo. El mexicano Rafael Márquez igualará a su compatriota Antonio Carbajal y al alemán Lothar Matthäus como los únicos jugadores con cinco copas del mundo jugadas. La selección mas longeva es la de Panamá con 29.4 años y la mas imberbe, Nigeria con 24.9 años.

Sin duda, éste es el evento magno. Su exigencia es tal que el fanático no percibe lo extraño que es un mundial sino hasta el día que termina por alentar a un jugador al que durante meses reprueba como rival. Después de todo, nadie concibe con seguridad por qué es especial la Copa del Mundo. Se conoce que altera, que engancha, que engaña y emociona, que acaricia el nervio más íntimo, como dijera Cortázar, que ocurre en verano, pero, a partir de ahí, poco más.

Los mundiales son incomprensibles y fantásticos a la vez. En esa contradicción se columpia tranquila su magia, que brilla igual que un pequeño pateando la pelota en el potrero del barrio con el short de Messi y la casaca de James. Es momento en que no hay un manifiesto en el que una sola persona justifique por qué el mundial es mejor que la Copa Libertadores o la Champions League, si es que verdaderamente lo es. Hay quienes lo conciben como un llamado patriótico y se sientan frente a la pantalla con la esperanza idiota de descubrir que su país resulta el mejor de todos. Es un sentimiento al unísono: si el balón ingresa, también lo hace el PIB, el estado social de derecho, la iglesia o incluso la clase política. Pero no hay que engañarse, el fútbol es la patria y, en efecto, no hay nada más de lo que un seguidor sea nacionalista que de su equipo de fútbol, claro está, con la existencia de contados casos (aunque estos últimos también se engañen).

Quizá, el atractivo de una Copa Mundial radique en su inmarcesible capacidad de empujar al espectador hacia una dimensión desconocida, paralela y naturalmente incomparable con la que habita en la rutina de las ligas nacionales y torneos continentales. Si realmente esta teoría se formalizara, se estaría aceptando que el encanto de este evento es que permite relacionar al público con lo que sucede en el césped de una forma diferente a la que está acostumbrado, proponiendo nuevos estímulos, breves pero salvajes, como por ejemplo el de convertir al enemigo, por unos días, en uno de los suyos.

En el fondo, este tipo de espectáculos sirven para abrir un paréntesis en medio de la historia de la vida del fan, habilitando un sistema de ventilación que le ayuda a reponerse de la espiral de alegrías y desgracias que se acumulan a lo largo de toda una imprevista temporada. En palabras de Juan Villoro: como el médico de Molière, el fútbol ofrece remedios imaginarios.

Hacer cosas que no se sabe por qué atraen, pero que está claro que son necesarias de realizar, es una manera de simplificar la existencia y validar el inmenso clamor por la pelota. Cuestionar por qué se han elegido a éstas, y no a otras, quizás sólo sea una estúpida pérdida de tiempo. Es el ritual y no hay trabas. El fiel entusiasta, extasiado, se levanta, anda descalzo, se sirve dos cafés seguidos, prende la televisión, se corta las uñas, compra el periódico, abre una revista en el baño, habla con el vecino que es hincha del rival de patio, fuma, hace el amor. Y si alguien, cualquier familiar o amigo con unas actitudes mucho más coherentes y sólidas, sale al paso preguntándole si no le saldría mejor otro estilo de vida, siempre le podrá contestar satisfecho que él al menos sabe quién es el segundo portero de Islandia.

Es la fiesta, el momento único que sólo se vive cada cuatro años y revive las emociones genuinas del hombre. Son las alas para volar de la razón que terminan por suscitar que, de todos los sinsentidos, la copa mundial es la que más sentido tiene.

Bienvenidos a Rusia 2018. Добро пожаловать в Россию 2018.

Imagen tomada de https://bit.ly/2JucG1I

Norbey Danilo

Estudiante de Ingeniería. Individuo, diletante, inconformista, magnánimo. El maestro Panzeri lo tenía claro – La palabra no ha sido inventada para no decir lo que pasa y lo que pensamos. Para callar y ocultar se inventó antes el silencio. Yo no participo de la comodidad del periodismo sin opinión –
Academia, magazines y mucho deporte.

Latest posts by Norbey Danilo (see all)

¿Quieres leer un poco más?