¿Cómo entender lo que está pasando en Corea del Norte?

El año de 2017 fue uno de los más turbulentos en la relación entre Corea del Norte y Estados Unidos: sólo en ese año Corea del Norte condujo la prueba de al menos 25 misiles intercontinentales y un ensayo de bomba nuclear. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump,  respondió a esta hostilidad creciente utilizando twitter como munición: apodó al líder norcoreano Kim Jong Un “Sick Puppy” y “Little Rocket Man” y amenazó con destruir totalmente su país.

Luego de meses marcados por un ascendente aumento de tensiones militares y diplomáticas con Estados Unidos, el líder norcoreano Kim Jong Un, en un movimiento audaz e inopinado, anunció en un discurso de los primeros días de enero de 2018 la intención de enviar una delegación norcoreana a los juegos olímpicos a celebrarse en la localidad de PyeongChang en Corea del Sur. La iniciativa fue bien acogida por el presidente surcoreano Moon Jae-In, un político reconocido por ser un ferviente impulsor del diálogo con el norte.

Este acercamiento inicial se sucedió de una serie de acontecimientos esperanzadores: los  deportistas de ambos países marcharon conjuntamente bajo una bandera en la ceremonia inaugural de los Juegos olímpicos de invierno, además, un equipo intercoreano de  Hockey femenino compitió en los juegos. Luego, el 27 de Abril, en una cumbre histórica, Moon Jae-In y Kim Jong Un se comprometieron a “firmar la paz” y trabajar por “una completa desnuclearización de la península coreana”. Kim Jong Un también suspendió su programa nuclear y de misiles balísticos, y ofreció entablar un diálogo directo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aceptó su oferta; la reunión entre estos líderes quedó programada para el 12 de junio en Singapur.

No obstante, a medida que se acerca este encuentro las tensiones han resurgido: el miércoles 16 de mayo Norcorea amenazó con cancelar esta reunión alegando que Estados Unidos “no está en disposición de entablar un diálogo, sino de hacer de imposiciones unilaterales”. Está molestia de los norcoreanos surge a raíz de la reanudación de los ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur y también de unas declaraciones de John Bolton, el asesor de seguridad del presidente Trump que recogeremos más adelante.

El abrupto cambio de los acontecimientos ha tomado a muchos por sorpresa, y ha alimentado esa idea a menudo fomentado desde los medios según la cual Kim Jong Un es un “loco” impredecible. Para entender lo que está pasando es indispensable dejar atrás está presunción simplista, y comprender cuál es la lógica bajo la que opera el régimen norcoreano.

Kim Jong Un ¿‘loco’ o superviviente?

Kim Jong Un se proclamó como líder supremo en medio del desconocimiento general; algunos reconocidos especialistas, como el asesor de cabecera del expresidente  George W.Bush para Corea, Victor Cha, pronosticaron que la economía hecha ruinas y la situación de aislamiento crónico que afrontaba Corea del Norte en el año 2011 serían una carga demasiado fuerte para el joven Kim Jong Un. No obstante, Kim sobrevivió. A diferencia de su padre, Kim Jong Il, que se inclinó mayormente a comprar la lealtad de las elites con estatus y coimas, Kim Jong Un consolidó su poder con brutalidad poniendo en marcha una de las purgas más violentas en décadas. En la transición de su padre también fueron eliminados varios militares y burócratas de alto rango, pero el joven Kim fue mucho más lejos liquidando cabezas importantes implacablemente, por ejemplo, una de las víctimas, su tío Jong Song Thaek, fue ejecutado con un lanzallamas, al igual que de varios de sus hijos y asesores.

Es tentativo pensar en Kim Jong Un como un lunático feroz e impredecible apuntando sus armas nucleares hacia Estados Unidos y sus aliados en el este de Asia; esta visión ha tenido amplia acogida en medios e incluso en  funcionarios de gobierno y diplomáticos de alto rango, como la embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas Nikki Haley, que  se refirió a él en estos términos en una declaración al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del 8 de marzo de 2017: “Esta no es una persona racional, quien no tiene acciones racionales, que no está pensando claramente”. Las acciones del líder norcoreano pueden ser violentas y parecer extrañas sin un contexto necesario, pero están muy lejos de ser irracionales, en realidad son una estrategia calculada para garantizar su supervivencia política, incluso el programa de armamento nuclear, como veremos más adelante.

¿El camino libio?

En el año 2003, el coronel libio Muammar Gadaffi aceptó voluntariamente renunciar a su naciente programa de armamento nuclear a cambio de entablar relaciones más amistosas con occidente y levantar las sanciones económicas a las que se estaba sometiendo a su país; 8 años después, Estados Unidos y sus aliados europeos intervienen militarmente Libia aduciendo que era necesario poner fin a la masacre de civiles en el contexto de “la primavera árabe”. La acción militar posibilitó que grupos de rebeldes antigubernamentales tomaran el control de Libia, y Gadaffi terminó muerto por una turba callejera. Los norcoreanos han expresado en varias ocasiones que él cavó su propia tumba al aceptar cambiar su naciente programa nuclear por un integración económica y política con occidente.

John Bolton sugirió una entrevista en Fox News que en el proceso de negociación con Corea del Norte que “Estados Unidos tenía muy presente el modelo desarme libio de 2003”. El origen del conflicto está en la ambigüedad de la palabra desnuclearización: Norcorea parece usarla para describir un proceso de largo plazo en el que ellos tendrían voz y voto, y que, eventualmente, conduciría a que todas las superpotencias nucleares se desarmaran. Estados Unidos, en cambio, lo ha interpretado solamente como desmantelar el programa nuclear y de misiles balísticos de Norcorea.

Toda política de negociación exitosa debe basarse en el entendimiento de los objetivos estratégicos de la contraparte, en caso contrario, el fracaso es el resultado previsible. Es poco creíble que Kim Jong Un acepte renunciar a su programa nuclear sin garantías tangibles de seguridad y estabilidad de su régimen en contraprestación.

 

Felipe Leal

Estudiante de economía Universidad Nacional de Colombia. Miembro fundador de la Revista CiudadBlanca. Liberal contradictorio.
Twitter@piensazavalita