Librando con lluvias.

 

Llueven láminas mundialistas con los rostros que andan en busca de una hazaña, llueven datos de intención de voto que avivan cada campaña, llueven condenas y destituciones para magistrados malos y hombres de poca vista, llueven cantos en los trancones que suenan sin darnos pista, llueven publicaciones amenazantes que enmudecen los dibujos, llueven críticas a mandatarios que no mejoran el flujo, en suma sobran chubascos en medio de este palo de agua, de una tormenta negada en darle paso a la calma, en la que los aluviones dejan a muchos en la cuneta, en la que chupamos frío sin que tengamos paleta.

Por estos días los ablutofóbicos se vieron exhortados a no salir, pero ya estaban advertidos pues en abril lluvias mil, se vieron múltiples lloviznas que empaparon hasta la risa, que encharcaron las premisas y dieron cauce a un mundo hostil, a marchas contra el atril de aquel político vil, el que dice que no hay recursos para educar a un gamín, historia triste y sin fin que debemos repetir, bajo las lluvias sin previo aviso que caen directico al piso, derecho como un abogado o en diagonal como el alfil, en medio de los alegatos, de educativos desfalcos, de aquellos elefantes blancos a los que robaron todo el marfil, de todo lo que llueve aquí, en nuestro hermoso cuchitril, donde la lluvia es un reto que no solo libra abril.

El clima parece augurar que toca seguir echándole mano al paraguas, recordando que por cuestión de cábala no se debe abrir dentro de casa, es una suerte de lluvias la que podría ser desatada, un aguacero copioso que viene con granizada, que tiene su propio hado, no siempre se siente aguado, cargar el impermeable no exime de verse afectado, no te saca ganancioso pues siempre acabas permeado, no exonera de aquellas torvas que te hacen ver demorado, por charcos, por desconcierto, por el celaje y el viento, por todo con lo que llega Ilona que bien conoce de este tormento, se van vadeando senderos para no seguir la corriente, se va vaciando la clepsidra que busca un tiempo prudente, cada quien se toma un lapso para sentirse tranquilo, para tomarse un impulso bajo estas lluvias de kilo.

Lluvia con nieve, llueve sobre mojado, gotas de lluvia… hasta en la música hay vestigios de esta sociedad en la que diluvia, donde se habla sobre el acoso de manera bisbiseante pero se oyen gritos de goles con tonos apabullantes, donde hay muchos gamines que transitamos sin precaución esperando que otros defiendan la agonizante educación, donde truena y relampaguea aunque el cielo no se vea gris y el temporal nos obliga a adoptar algún matiz, a cambiar nuestro cariz, tan resfriado y tan febril, a olvidar la triste pauta de que si por allá llueve por acá no escampa, y así no caer en las zanjas de algún caudal raudo y ruin.

Llueve a cántaros y a baldados, le llueve a la rectora y al estudiantado, la lluvia anega al desprevenido que sin dólares se ve lavado, mientras San Pedro es relevado, por un niño aclimatado, por no informar al IDEAM y dejarlo siempre mal parado, al parecer ya tenemos pruebas de que en el cielo hay golpes de Estado, de que llueve de punta a punta y más de uno se ha resbalado, las goteras lo han inundado, la amenaza lo ha desvelado, ante fenómenos sueltos es mejor no andar descuidado, es deber hacerse a una capa para disminuir la euforia, para no acabar inmerso bajo una lluvia de sobras.

Con las carnitas y los huesitos -casi completamente calados- cierro este relato efímero que yo viendo lluvias he armado,  pido disculpas a los lectores por solo evocar tempestades, por no hablar del arcoiris que algunas lluvias también traen, quizás hoy solo veo en grises de tanto que me ha llovido, y me acostumbré a escribir como un verdadero negativo, en el barro, en  el lodo, entre voces efusivas, bajo un cielo encapotado que de la luna me priva, del que lloverán regalos en este mes de las madres, a las cuales solo espero lluevan cosas agradables, por eso a la mía saludo para poder darle gracias, por sus lluvias de cariño, manantiales de confianza, ella al verme sin oficio laboriosa me decía: “hazme un favor hijo mío, ve a ver si llueve en la esquina”.

Por: @edhermomen

Imagen tomada y editada por el hacedor de este escrito, para dar cuenta a su progenitora -y a la comunidad en general- del clima acaecido en muchas esquinas.

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