Los camiones de la OCDE

En una carta enviada el pasado 14 de febrero a la Ministra de Comercio colombiana, el Representante de Comercio de  EEUU le impone a Colombia tres requisitos para aprobar el ingreso del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –OCDE, objetivo en el que tanto se ha empeñado el presidente Santos.

La primera imposición es responder a las necesidades de su industria farmacéutica; la segunda, que reforcemos las medidas de propiedad intelectual y por último, que se desmonte el programa de chatarrización de vehículos pesados de carga que actualmente controla la oferta en el país y protege el trabajo de nuestros transportadores. Nos referiremos a la última: los productores gringos de camiones estiman seguir aumentando su producción anual de aquí al 2024, muy a pesar de encontrarse de frente con 3 dificultades que aquí identificamos y por lo que se explica su búsqueda desesperada de nuevos mercados en donde poner sus excedentes de producción.

La primera dificultad: desde 2015 hasta 2017 la venta de este tipo de vehículos en el interior de los Estados Unidos ha venido cayendo; cuando se agota el mercado interno, EEUU tiene la necesidad de tomarse los mercados externos cada vez con mayor profundidad. Veamos la segunda, en el mercado internacional la competencia se arrecia con países productores emergentes; entre 2015 y 2016 Asia aumentó su presencia en el mercado mundial de vehículos comerciales y pesados de 75.5% a 78.9%; mientras que Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá) bajó de 14.1% a 11.2%. De 3.8 millones de vehículos comerciales y pesados producidos en el mundo en el 2016, China fabricó 50.4%, seguido por Japón (13.3%) y la India (8.9%).

Así las cosas, EEUU debe disputarse con estos países los mercados de naciones no productoras. Sin embargo, allí también tienen dificultades; en lo que atañe a Colombia, desde 2012 se ha contraído el mercado de vehículos de carga debido a la disminución del crecimiento económico y al triunfo de los camioneros del programa de chatarrización que controla la sobre-oferta, protege la pequeña y mediana empresa de transporte de carga y también las condiciones laborales de los transportadores. Fue 2016 el año de mayor contracción con una disminución del 25% y 84% de camiones y tracto-camiones matriculados respectivamente. La mayor parte de estos vehículos (el 41%) es ensamblado en Colombia; en parte por Colmotores, propiedad del Gigante Estadounidense General Motors que produce la marca Chevrolet, pero que no es tanto una productora de camiones como de automóviles.

En cuanto a las importaciones, la mayor parte de ellas viene de México  (19%), no porque este país tenga grandes marcas, sino porque allí se establecen las principales fábricas de las empresas que más vehículos pesados de carga producen a nivel mundial (International, Kenworth, Frightliner, Volvo, entre otras), pero en 2016 su exportación de estas unidades cayó un 33% y para 2017 tenía el riesgo de caer otro 16%.  Al cierre del año 2017, las cinco marcas con mayor participación en el mercado colombiano fueron la estadounidense Chevrolet, que logró el 38,7%, las chinas Foton 13,7%, Hino 10,4%, JAC 8,7% y la japonesa Mitsubishi Fuso con el 5,2%. Estas cinco marcas presentaron una participación conjunta del 76,7% del mercado [1].

Si bien Chevrolet tiene la mayor participación, también es la que más ha decrecido (31%) en número de vehículos matriculados; también caen las marcas asiáticas aunque en menor proporción. Como vemos, las grandes marcas con sede en México tienen muy poca penetración en el país y de ahí parte su interés en la apertura descontrolada de nuestras puertas para la importación de sus camiones. La política exterior del país debe dejar de manejarse en función de solucionarle  los líos económicos a potencias extranjeras por medio de sus organizaciones intermediarias. 

Referencias:
[1] Ver Informes del Sector Automotor e Informes del Sector de Vehículos de Carga en Colombia, FENALCO y ANDI.

Camilo Alcalde

Estudiante de Ciencia Política. Coordinador del POLO en la UN y voluntario con Jorge Robledo. Miembro del Centro de Estudios Sindicales y Políticos -CEDESIP. Activista de la Organización Colombiana de Estudiantes -OCE. Miembro del Grupo de Trabajo Avanza UN y de la Mesa Interpartidista UNAL-Bogotá.

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