¡Más Policía y menos ladrones!

ROBO CELULAR CELULAR ROBO BOGOTA 24 FEBRERO 2011 FOTO DANIEL REINA ROMERO REVISTA SEMANA

En Bogotá habitan más de 8 millones de personas, las cuales en su gran mayoría perciben, temen o sufren las condiciones de inseguridad. Si bien los robos y riñas han existido siempre, el panorama de los últimos tres años ha sido devastador para la capital, donde la seguridad y la convivencia pacífica se han convertido en una misión imposible para la alcaldía y para la policía nacional que no cuenta con los suficientes hombres para cumplir con sus funciones de protección y garantía de derechos a los capitalinos.

En noviembre del año pasado, hacia las 6 p.m. en la estación de Transmilenio de la Av. Jiménez con Caracas, me sacaron el celular del bolsillo en medio de un mar de gente intentando entrar a los buses. Después de unos minutos, me dirigí al CAI de policía más cercano para contar lo sucedido, a lo cual la agente sin prestar mucha atención me respondió (y la cito textualmente): “Debe hacer la denuncia virtual”.

Al escuchar esto, me fui decepcionado a mi casa, pensando en los pagos pendientes del celular . Ya llegando a mi casa, el conductor del bus en el que viajaba cerró a un motociclista con el que ya iba discutiendo metros atrás y poniéndose uno frente a otro comenzaron una riña entre los dos, con lo cual se generó pánico y preocupación en la gente que iba adentro del bus. De un momento a otro el motociclista saca alcohol del bolsillo y lo rocía en la cara al conductor del bus, el cual quedó visiblemente afectado mientras que a toda velocidad el motociclista huía del lugar al que llegó la policía 20 minutos después.

Ahora bien, ¿Cada cuánto se repiten estos casos? ¿qué tanto pueden cumplir los policías con sus funciones de seguridad y protección? ¿por qué la inseguridad en Bogotá esta disparada (literalmente)? ¿impensable llegar a una convivencia pacífica?

Estudios de la Organización de Naciones Unidas (ONU) calculan que cada ciudad debe tener un mínimo de 320 policías por cada 100.000 habitantes de las ciudades, pero Bogotá, peligrosamente esta muy por debajo de este umbral. El panorama es preocupante en la medida en que se cuenta con un promedio de 240 policías por cada 100.000 habitantes, pero aun peor es que la cifra disminuya con los policías en puestos fijos como embajadas, edificios públicos, escoltas, ministerios, etc. A estos debemos sumarles -o restarles- los agentes con alguna novedad médica, familiar o vacacional y los que se requieren para eventos de gran envergadura como conciertos y partidos de fútbol. Esto hace materialmente imposible que este cuerpo armado pueda cubrir una demanda general de garantía de seguridad, respuesta oportuna y buen servicio que de por si se está viendo muy afectado por la falta de credibilidad de la institución, ayudado por el recuerdo de hechos tan graves como el asesinato de Nicolás Neira en la marcha del día del trabajo en el 2005 y la muerte en extrañas circunstancias del grafitero Diego Felipe Becerra.

La otra parte, aún más compleja, se encuentra en el gobierno territorial, donde en muchas ocasiones no se tienen en cuenta la cantidad de habitantes de las localidades, las fronteras invisibles entre pandillas o la facilidad con la que algunos personajes efectúan sus robos. Esto es lo que nos hace pensar en una ciudad sin ley, en la que las condiciones necesarias para el ejercicio de derechos y libertades públicas se ven vulnerados todos los días por delincuentes con las facilidades necesarias para sus actos ante la falta sustancial de policías y el sistema judicial y penitenciario laxo que los deja libres el mismo día de su captura.

Aún más temor se siente que gran parte de nuestra “seguridad” está en manos de los policías bachilleres en plena pubertad, que más allá del uniforme no ofrecen las garantías suficientes de autoridad, control y seguridad que demanda una ciudad como está, que necesita policías con un buen entrenamiento, preparados para casos de emergencia y con una cercanía amistosa a la gente que cuidan todos los días.

Tal como lo vimos en mi caso, hay una incapacidad material gigantesca de la policía para el cumplimiento de sus funciones de garantía del ejercicio de derechos y convivencia, protección y   prevención de la comisión de delitos, los cuales han aumentado a los ojos del gobierno local y la fuerza pública.  La prioridad principal para mejorar las condiciones de en Bogotá es el arribo de más policías, los cuales reconozcan y trabajen para hacer frente a las grandes necesidades que la ciudad necesita, todo esto complementado con políticas locales que apoyen sus labores y a largo plazo un sistema judicial y penal suficientemente efectivo para penalizar y castigar a los principales responsables de estos robos.

Leading:  “Estudios de la Organización de Naciones Unidas (ONU), calculan que cada ciudad debe tener un mínimo de 320 policías por cada 100.000 habitantes de las ciudades, pero Bogotá, peligrosamente esta muy por debajo de este umbral. El panorama es preocupante en la medida en que se cuenta con un promedio de 240 policías por cada 100.000 habitantes.”

Referencia:

http://www.semana.com/nacion/articulo/daniel-mejia-a-bogota-le-faltan-policias/497854

 

Imagen tomada de:  goo.gl/Pn7NNH

 

Sergio Alejandro Gómez Velásquez

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, me gusta mucho la literatura latinoamericana, los viajesy el ajedrez.

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