Libido y la escena Underground en Medellín

Resultan bastante sugestivos todos los comentarios que podemos observar en la imagen debajo de este párrafo: “donde la música se confunde con la gente que comparte”, “regocijo de la libertad eterna”, “esencia Underground”, “lugar alejado de los moralismos”, “donde se menguan ángeles y demonios para morderse entre ritmo, sudor y fabulosos beats”, etc. Libido es un bar, salón de eventos, escuela, cine club, discoteca, club nocturno, en fin, un espacio en el que tiene lugar una masiva convergencia cultural y que se reconoce, sobretodo, por la propuesta musical Underground que ofrece y la inevitable respuesta del público: baile inextinguible que continúa más allá de las luces reveladoras del amanecer, esas que exponen sin cuidado los inquietantes ojos que reposan sobre el nombre del bar (véase la portada de esta columna). Ubicado cerca del centro de la ciudad, podemos toparnos con un insondable espectro de géneros musicales que habitan el lugar cada fin de semana: Punk, Post-punk, Darkwave –y todos los waves que se derivan–, EBM, Italo, Deathrock, Jackbeat, Techno, y muchísimos más.esta

Carlos Mario Osorio, primordial alentador de la colectividad que representa Libido (porque, como él mismo nos contaba, no gusta del uso de los artículos posesivos en primera persona, “mi casa”, “mi hogar”, mejor, “la casa”, “nuestro hogar”), nos cuenta que desde antes de nacer ya se encontraba allí, como una suerte de albur, de predestinación. En tanto espacio, Libido es herencia familiar, pero, a su vez, el lugar hereda el colosal Amor y la vigorosa carga afectiva que imprimió la Abuela de Carlos (y, sin duda, también está la impronta de la muerte de su Padre, que, junto con su Abuela, son los impulsadores vitales de todo su trabajo). Al respecto, muy cómicamente, Carlos nos cuenta: “Libido nace para que nadie diga mérmele”.

Con una precaria grabadora, Libido se fue construyendo como una sobria y consciente proyección donde la música siempre fue la emperadora. Con el influjo directo de Nirvana, The Cure, Frankie ha Muerto hasta los mismísimos Leonardo Fabio y Piero; así, Carlos logró adquirir un muy gustoso y voluminoso paladeo musical, un deseo empedernido de vivir para y en la música (donde cabe resaltar que él fue un honesto receptor de la melomanía de su Madre, a la que le debe una descomunal gratitud, y que siempre está presente en sus palabras). Además de influencias musicales, Carlos también tuvo un rico empuje por escritores nadaístas como Julio Flórez y Gonzalo Arango, así como de los insurrectos poetas malditos como Rimbaud y Baudelaire. De esta forma la música, la poesía y el influjo secreto del Amor familiar constituyen el núcleo a partir del cual Libido aporta a la nocturnidad la tibia atmósfera de la fraternidad.

De igual manera, a causa de algunas amistades y de la difusión de algunos comentarios sobre lo que parecía un embrionario lugar para “rematar”, Libido empieza a emerger como un referente de ciudad ideal para culminar la noche. Casi que involuntariamente, Libido empezaba a perfilarse  –y, por qué no, a evocar–  los famosos bares subterráneos europeos, reconocidos lugares de concurrencia de la cultura Underground.

Otra influencia importante en la relación de Libido con la cultura la encontramos en la profesión de su fundador. Carlos es licenciado en Lengua Castellana, hecho que será una marca y un pilar radical e imprescindible para todo su devenir tanto en su rol como gestor de Libido como en el de docente. De esta manera, la docencia y su aliento pedagógico lo llevó no solo a las aulas de clase sino también a crear en el mismo Libido un programa de lectura para niños desplazados que, afortunadamente, perdura hasta la fecha. La docencia, inevitablemente, también fue un móvil significativo para convertirse en selector musical (y nótese lo de selector musical, matiz que hace Carlos porque él mismo no se considera como Dj ni mucho menos como artista: “No soy Dj ni mucho menos músico pero amo la música más que a mi propia vida”). Trauma, como mejor se conoce en el escenario –y nombre que deriva del impacto que provocó la muerte de su Padre- va germinando y consolidándose, siendo vocero visceral del Amor que sus Familiares fallecidos le invistieron. Y no es gratuito que ese Amor esté en mayúscula; si se habla con Carlos, esta palabra funciona a modo de estribillo para él, no como propaganda de discurso, sino como verdadera convicción y como genuina sensibilidad, porque –como dijimos arriba– siente, a más no poder, la matriz de su Madre.

Carlos asevera que la Imaginación es el sustrato principal que utiliza para realizar la selección musical de cada fiesta –y, claro, el contexto que implica cada una de ellas: Love Party, Sonidos franceses, Retro Party 80´s y 90´s, entre otros– en donde nos menciona que para poder llevarla a cabo debe de haber una previa investigación de las implicaciones de cada temática, combinada con una lectura etnográfica in situ, e indudablemente, la emoción que lo atraviesa en ese Instante. Los que han tenido la oportunidad de verlo saben que Carlos combina en sus presentaciones performances, imagen y variadas disposiciones anímicas haciendo de las transiciones entre canciones momentos para expresar desgarradamente mensajes que lo perturban y quieren ser exteriorizados: “En la transición entre un tema y otro soy yo. El silencio es ensordecedor”.

Por otro lado, Libido ha sido fuerte animador de Dj´s emergentes a nivel local y nacional. Funciona a modo de trampolín para que los artistas se den a conocer. Igualmente, empieza a mover fichas para que bandas internacionales vengan al país y así poder amplificar en Medellín toda esta música que casi siempre ha pulsado y vibrado furtivamente. Por ejemplo, el 30 de diciembre, se llevó a cabo el último evento del año que tenía como invitado especial a Tempers, dúo americano que combina el Dark-Electro, el Synth Pop y el Post-Punk.

Tempers

Y ni hablar de este 2018 que apenas comienza: el 3 de Marzo estará como invitada especial Antiflvx, banda de Coldwave y Darkwave bogotana que inició actividades en el 2016, y a pesar de ello, está expandiendo rápidamente sus sonidos gélidos, oscuros y potentes, incluso, a nivel internacional. E insistiendo en el hecho de que Libido es promotor principal del circuito y la escena Underground de Medellín, el 21 de abril se ofrecerá el “Transmission Fest” en donde convergerán una multiplicidad de sonidos y géneros musicales (Post Punk, Dark Wave, Minimal Synth, Cold Wave, Minimal Wave, Goth, Punk, New Wave; sin dejar de lado, claro está, los sonidos electrónicos y experimentales) y nos toparemos con bandas no sólo locales sino también nacionales (Los Malkavian y Tumbas, por citar algunas de ellas).

Libido no sólo es música y baile, también –y queremos enfatizar profusamente esto– es cine club, es teatro, es escuela, es lugar de impensables encuentros. Seguramente, falte más infraestructura y logística para que todos estos proyectos culturales se mantengan sólidamente en el tiempo, y también, para insistir incansablemente en dar apertura a toda la escena Underground que, indudablemente, merece ser promulgada, escuchada y atendida (todo esto con un cover inclusivo y asequible, que puede oscilar entre $10.000 y $20.000).

Sin más, y sin ningún proselitismo, estos párrafos sólo tienen la intención de ser un modesto portavoz de un lugar que lleva veinte años de existencia, un lugar que está brindando un escenario para la confluencia de un sinnúmero de personalidades, que no se deja agotar en la música y el baile, sino que se expande como propuesta cultural y entorno hospitalario para la juventud, el deseo y el Amor.

PD:

Fotocolumna

“Amor ni como pasado ni como presente, siempre será futuro”.
“La felicidad es efímera, la tristeza es eterna”.
“Se trata de besar el alma de las personas”.
“Abolición de la tolerancia, el Amor debe de ser liviano”.
                                                                                                   C.M.O

Imágenes propias.

Realizado por: Antoine Feghali, Nicolás Gracia y Julián Ramírez.

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