¿Si el sistema educativo no se ha reformado en más de dos siglos, qué les hace pensar que lo hará ahora?

“Seriamos peor de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida”.
Mario Vargas Llosa

Desde la época victoriana, con motivo de la transición de una economía agraria a una mecanizada en la revolución industrial, Marx formuló postulados criticando el sistema educativo, puesto que la proliferación de máquinas produjo una alta demanda en la mano de obra y ello también desembocó en la limitación racional de los trabajadores.

Mucho se ha hablado sobre un modelo educativo diseñado para preparar profesionales que produzcan a bajos costo, y que no logren discernir con respecto a los problemas sociales. El tema ha sido muy tratado no sólo por Marx sino por un sinfín de filósofos que toman como sinónimo del sistema educativo el adoctrinamiento, como afirma Noam Chomksy. El lingüista y filósofo plantea “sacar adelante una inquietud por el conocimiento siguiendo el método que cada uno considere”.

De forma vertiginosa, la digitalización y la sociedad del consumo han creado plataformas que han modificado los sistemas tradicionales, en ámbitos económicos, culturales, artísticos, científicos e innovadores. La tecnología ha modificado cada aspecto del ser humano, pero la educación sigue incólume y se resiste a permutar a pesar de los cambios. Michel Foucault, habló acerca de “los cuerpos dóciles”. Una forma de vasallaje, un cuerpo que se educa, un cuerpo que obedece, un cuerpo al que se le da forma, un cuerpo dominado. Con un análisis exhaustivo del sistema educativo para reprimir, Foucault, expone la forma en la que se concibió la escuela en el siglo XVIII y su transición, desde el ignominioso espectáculo en plazas públicas para castigar, hasta la sumisión del cuerpo logrando una dominación total: la ideológica.

“Una anatomía política (…), que define como apresar el cuerpo de los demás, no para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las técnicas, según la rapidez y la eficacia.” (Foucault. Pág. 171. 1976)

Si educar a los niños es difícil lo es aún más reeducar a los padres, lograr que comprendan que su objetivo radica en alejar a los niños de una educación dogmática y tradicionalista y, contrario a eso, formarlos como seres autodidactas, que acuciados por el aprendizaje sean curiosos e imaginativos.

Autodidactismo

Leonardo Da Vinci, el gran erudito del renacimiento. Uno de los hombres más importantes en la historia. Realizó estudios en ciencias, geografía, cartografía, paleontología, mecánica, geometría, astronomía, anatomía, óptica, botánica, arquitectura, urbanismo y fue pintor, escultor, poeta y músico. ¿Cómo lo hizo si nunca pudo acceder a la educación por ser un hijo ilegitimo? Se basó en una simple filosofía, acuciada por la necesidad de saber: la disciplina. Su ética de trabajo se regía por la curiosidad, por una observación detallada y por su exigencia.

¿Cómo un hombre sin dinero, sin educación logró transgredir sus limitaciones sociales y crear obras que perduraran aproximadamente quinientos años luego de su muerte?

La vida del polímata sigue siendo para muchos objetos de estudio. Walter Isaacson director de la revista Time y escritor de obras biográficas como la de Albert Einstein y Steve Jobs, escribió en el 2017 un libro basado en la vida de Da Vinci: “Creo que Da Vinci fue el genio más creativo de todos los tiempos. Principalmente, porque fue curioso sobre todo y amaba cualquier tipo de temas. Quería saberlo todo sobre la creación, incluida la forma en la que encajamos en el mundo. Eso le permitió ver patrones en la naturaleza. Estudió los remolinos de aire, agua y cabello, y supo conectar los patrones de la ciencia y las matemáticas con su belleza”, explicó Isaacson a la revista Semana.

Cambiar todo el sistema tal vez es más complejo, pero ¿por qué no comenzar desde el hogar?

Cuando una persona tiene la posibilidad de reconocerse como responsable directo y primario de su conocimiento será totalmente libre y autónomo. La libertad no planteada desde el cuerpo físico, sino la libertad mental. La configuración de la personalidad creada a través de su percepción social, de su capacidad sensorial, de su expansión intelectual. Un conocimiento que nace de la búsqueda primitiva de la curiosidad por aprender, por saber. Spinoza basaba su filosofía de libertad a través del conocimiento intelectual para la liberación. Personas que conciban el mundo a partir del análisis personal, en donde sólo intervienen externos para esclarecer dudas, pero no para plantar una idea que termina cayendo en un dogma. La gran ventaja de aquel que decide encaminarse por una educación fundada por sí mismo, atribuye su enseñanza a la disciplina y al valor del esfuerzo.

No se trata de formar a alguien para que sea autodidacta, es paradójico. Se trata de fundar cimientos, para que cuando el niño llegue a la etapa de los once años, momento en el que -según Piaget- ha adquirido un razonamiento lógico y logra conjeturar, alcance la autonomía suficiente para hacer de sí mismo un instrumento de aprendizaje. Hay que fomentar el autodidactismo para que las personas aprendan desde ese amor latente que hay en ellos.

Querer una educación de calidad, implica principalmente reconocer que como ser autárquico, cada uno debe formarse desde la disciplina y la dedicación; ocupando el tiempo libre en actividades propicias que fortalezcan las habilidades y permitan el desarrollo de nuevas capacidades. El sistema educativo no cambiará nacionalmente de forma instantánea, requiere un cambio paulatino, que se dé gradualmente y los padres son grandes responsables de la forma en que transmiten el amor por el conocimiento a sus hijos, así como cada uno de tomar el control de su educación en una edad determinada.

La idea de que la educación se da netamente desde la academia ha sido un error en el que se tiende a caer. No es cierto, coexiste en todos los ámbitos de la vida, hasta en los aspectos más básicos. El deseo por saber, por comprender debe ser inculcado en los niños desde la infancia, es la única forma en la que cada persona desde su hogar puede cambiar el sistema, es el cambio que cada uno puede comenzar a hacer. Que la educación deje de ser obsoleta, mecánica repetitiva no sólo depende de la burocracia para que reforme por completo el sistema, también está supeditada a la obtención de conocimiento intelectual que cada uno busque o desee tener.

La mejor educación que un padre le pueda dar a su hijo es espolearlo hacia la  dubitación. Enseñarle a discernir, como desde hace mucho lo planteo Estanislao Zuleta. Cuando el niño pregunte por décima vez ¿por qué el cielo es azul?, no aniquile la pregunta por no responder algo que ha dicho en repetidas ocasiones, procure nunca responder un porque sí, invítelo más bien a ser argumentativo, a encontrar una razón justificada para cada una de las incógnitas ante las que él se encuentra, de forma que no limite sus ansias de saber.

La educación no se da solo de forma institucionalizada. En la educación confluyen todos los aspectos de la cotidianidad, desde los más nimios hasta los aprendizajes más complejos. No se debe encasillar a un niño en un aula de clase, él aprende en todos los espacios en cada hora del día, y el mejor aprendizaje es aquel que brinda la oportunidad de que una persona se haga responsable de su propio conocimiento, de aquel que no se imparte en un institución sino del que se busca de forma instintiva para responder a las incógnitas existenciales con las que cada ser humano carga y con las cuales busca, por lo menos, darle sentido a su mundo.

No se trata de tener una perspectiva pesimista con respecto a la coyuntura, pero, ¿si el sistema educativo no se ha reformado en más de dos siglos que les hace pensar que lo reformarán ahora? Es inútil esperar algo del sistema.

“El sistema no se derrumbará, como pensaba el camarada Lenin, desde arriba, porque alguien se tome el poder, organice leyes y nacionalice empresas. El sistema solo se derrumba desde abajo cuando los que allí están no puedan soportarlo”.
Estanislao Zuleta en Educación y democracia.

 

Imagen tomada por: Arturo Hernández @_elyunior_

Por: Manuela Granda Loaiza. Comunicadora social y periodista. @manuelagloaiza

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