Colombia vs Venezuela

Créditos: Revista Semana.

En días pasados se llevó a cabo la edición número 66 de Miss Universo. Entre las favoritas estaban las representantes latinoamericanas, Colombia y Venezuela. Como suele ser común en las redes sociales, durante el concurso empezaron a salir memes, comentarios y burlas, pero lo que más llamó mi atención fue que empezaron a formarse discusiones entre venezolanos (residentes y no residentes en Colombia) y colombianos. De parte y parte iban comentarios repetitivos, que los colombianos eran demasiado orgullosos, que los venezolanos venían a robar, que los colombianos eran narcos, que los venezolanos no tenían comida, etcétera. Tal vez en estos puntos es cuando uno mira que las personas pueden tomar cualquier tema y hacer de ello una lucha campal.

Hablar de la cantidad de venezolanos inmigrantes a Colombia puede parecer redundante, si bien los vemos a diario, en nuestros barrios, en los establecimientos comerciales o los más comunes: como vendedores informales que trabajan en TransMilenio. La situación ha llegado a niveles críticos; se han presentado problemas que van más allá de su trabajo en el servicio público, tales como la prostitución, los robos, el aumento de mano de obra venezolana con sueldos menores a los que se les paga a los colombianos y de manera ilegal, entre otros. Estos problemas muestran cómo Venezuela está en crisis, pero también habla de lo mal que ha estado Colombia para afrontarlo y ayudar. Podría decirse que Colombia está mucho mejor que Venezuela sí, a pesar de los problemas el país es capaz de aceptar a más de de 25.000 venezolanos diarios que entran a trabajar así sea por un tiempo limitado, pero la verdad es que nuestros problemas tienen casos realmente preocupantes como el hecho de que seguimos siendo el país con más desplazados internos en el mundo . Es triste ver este tipo de actitudes, de rencores y problemáticas que no sólo se ve en las redes sino que también sale a relucir en las calles. Es preocupante el ver actos xenófobos en pleno siglo XXI, teniendo en cuenta que primeramente somos países hermanos que comparten una larga historia común, aunque ahora se encuentre en una crisis en todos los ámbitos (político, social, económico), que no se puede juzgar a todos los venezolanos por los actos de unos pocos y que ellos juzguen también a un país que  a pesar de varias dificultades les ha abierto las puertas. Se debe buscar la manera de que no se sigan reproduciendo pensamientos pre-juiciosos entre naciones, que dejemos de ver a los venezolanos como enemigos, que en vez de dar la espalda tendamos la mano a quien lo necesite sea compatriota o no. No es sencillo para un país como el nuestro brindar ayuda a otro país, teniendo en cuenta la cantidad de problemas que tenemos, pero en estos tiempos de pos-conflicto agregar odios sólo se vuelve una piedra en el zapato para poder avanzar hacía ya la difícil misión de hacer de este un país un poco más tolerante.

 

MIGUEL ANGEL CUESTA

Miguel Ángel Cuesta

Estudiante de ingeniería de sistemas de la Universidad Nacional de Colombia. Apasionado por la literatura. Crítico de medio tiempo, quejumbroso y homosexual de tiempo completo.

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