“Es de miopes recortarle presupuesto a Colciencias” Eduardo Posada

“Para el público y la clase política la ciencia sigue siendo vista como un lujo o asociada a cosas como las bombas atómicas. Pero lo que no ven es que la ciencia está presente en nuestra vida cotidiana, especialmente en el panorama colombiano”, afirma Luis Eduardo Posada Flórez, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), fundador del Centro Internacional de Física, y quien durante más de 40 años de trayectoria académica se ha destacado por ser un impulsor de la políticas para ciencia, tecnología e innovación (CTI) en el país.

Según el último informe del Banco Mundial, realizado en 2015, la inversión más alta en este rubro es la de Israel y la República de Corea, ambas cercanas al 4,3 % de su PIB. El promedio mundial de inversión es del 2,2 %, sin embargo, el ámbito latinoamericano no llega a la mitad. Colombia invierte el 0.24 % y el líder de la región, de acuerdo con ese informe, es Brasil, con el 1,17 % (2014).

“Periódicamente ha habido recortes, que finalmente se logran recuperar parcialmente —explica Posada—. El problema es que en sus mejores momentos el presupuesto de Colciencias ha sido muy reducido, representando máximo un 10 % del total que se pone para ciencia e investigación. En general, en Colombia se invierte muy poco en actividades de investigación de ciencia y tecnología”. Agrega que actualmente algunos países de la región como Costa Rica y Chile han cambiado políticas logrando aumentar sus inversiones en CTI. El país centroamericano, dice, ya alcanzó un 2 % de su PIB en ese rubro.

mantillaTomado de la cuenta de Twitter de Ignacio Mantilla (@MantillaIgnacio), Rector de la Universidad Nacional de Colombia.

Aunque algunos grupos de investigadores han realizado esfuerzos de contención para este recorte, el problema de fondo es de mentalidad. Para el científico, llevar a cabo con éxito el proceso de posconflicto implica “meterle mucha ciencia”. Pone como ejemplo la mejora en la productividad agrícola a través de semillas y plantas más adaptadas al cambio climático “que ya se nos vino encima”.  Por esto, según Posada, es de miopes quitarle presupuesto a un sector tan estratégico.

Luis Eduardo Posada Flórez hace un llamado al sector industrial para que también inviertan en CTI, pues esto genera desarrollo para el país y evita la dependencia de otros. Desde la ciencia y la investigación se pueden dar soluciones a las necesidades que van surgiendo en las empresas colombianas.

Pero, ¿qué es Colciencias?

El Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) nació en 1968 como Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Fondo Colombiano de Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales “Francisco José de Caldas”, por el Decreto 2869 de ese mismo año.

Con la Ley 1286 de 2009 adquirió un rango similar al de un ministerio y, entre sus funciones, se establece el fortalecimiento de una cultura basada en el conocimiento y la investigación científica, el desarrollo tecnológico, la innovación y el aprendizaje. Además, definir las bases para un Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación; e Incorporar la ciencia, la tecnología y la innovación como ejes transversales de la política económica y social del país.

colciencias
Tomada de Colciencias http://www.colciencias.gov.co/quienes_somos/sobre_colciencias/historia

Mario Arias Zabala, profesor asociado de la Universidad Nacional, exvicerrector de la sede Medellín y actualmente director del grupo de investigación Biotecnología Industrial, explica que cuando Colciencias abre una convocatoria establece los requisitos para la financiación de un proyecto de investigación.

“Las propuestas se presentan y Colciencias define un monto máximo para financiar cada proyecto —explica Arias—. Después de esto se someten a un proceso de evaluación desconocido por el proponente realizado discretamente por pares”. De ese proceso seleccionan un grupo de proyectos: “No es que todos vayan a ser financiados, sino que quedan en una lista de elegibles y se les va asignando un presupuesto según los recursos de Colciencias hasta que se acaba el dinero”. Esto cubre equipos, insumos, desplazamientos, etc. “Anteriormente había becas para estudiantes de doctorado, ahora no, se debe buscar la financiación de estudiantes por otras vías”.

A los recortes sistemáticos que se vienen haciendo desde 2013 al presupuesto de Colciencias se suma el propósito de financiar las CTI a través de regalías ejecutadas por las administraciones locales para las que, según Arias, la ciencia no es una urgencia: “Paradójicamente se está volviendo a tres décadas atrás cuando la investigación en el país era incipiente”.

El desarrollo de las CTI se fue logrando a través de las universidades e institutos y, dice Arias, “se puede hablar de una época dorada dos décadas atrás donde, a pesar de la pobreza, a Colciencias se le dio otro carácter y tuvo la potestad para poner un techo a la investigación y a la ciencia del país, sin esa capacidad económica este departamento terminará siendo una secretaría que administra información”.

Con experiencia en investigación en Ciencias Sociales y Humanas en Brasil y Colombia, Raúl Osorio, periodista y docente de la Universidad de Antioquia, asegura que Colciencias ha tenido olvidadas estas disciplinas por darle mayor importancia a las llamadas ciencias duras: “Las ciencias sociales y humanas nos permiten una visión profunda del mundo y una postura crítica de lo que sucede. Garantizan ciudadanos bien educados que puedan hacer un análisis de la sociedad desde otra perspectiva, así trabajen en las ciencias exactas”.

Agrega que repercuten en la educación y en la mentalidad “en temas como la violencia, el maltrato y, como el periodismo, pueden ayudar a construir una verdadera democracia”. Osorio considera estas disciplinas fundamentales para el desarrollo de un país y le parece preocupante que el fenómeno de relegarlas se esté dando de manera global. “Por ejemplo en Japón se han eliminado asignaturas de estas áreas en el bachillerato por no considerarlas esenciales”.

Frente al recorte anunciado al presupuesto de Colciencias, dice que “las universidades deben movilizarse para reclamar y evitar que esto siga sucediendo. También los profesores y los investigadores deben entrar en una discusión profunda para ver de qué manera se va a seguir desarrollando investigación, sobre todo en ciencias sociales”.

Imagen tomada de: http://bit.ly/2zYrj55

Laura Herrera Ortega

Ingeniera biológica, periodista en formación. Amante de la música, la lectura, aprender cosas nuevas y una buena conversación.

¿Quieres leer un poco más?