¿Cómo va la cosa tributaria?

Ya casi se cumplen los tres primeros trimestres del año, y las cifras arrojadas por la DIAN muestran que el renovado recaudo tributario ha cumplido con su tarea de abastecer las finanzas públicas del país. La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales reveló que, durante los primeros seis meses del año, se han recibido $74,1 billones en impuestos. Esto significa un crecimiento del 4,7% respecto a lo recogido en el mismo periodo del año anterior, es decir, un monto adicional de 3,4$ billones. Cifra nada despreciable. Los mayores responsables de este crecimiento en los ingresos son el impuesto de renta con un aporte de $12,5 billones (creciendo un 37,55% respecto a los $9,1 billones para el mismo periodo del año pasado) y, por otra parte el IVA, que ha presentando un aumento del 20,4% correspondiente a $2,7 billones adicionales.

Colombia hoy enfrenta dos coyunturas económicas importantes:

La primera gira en torno a la decisión de suplir los ingresos fiscales que se han dejado de percibir por parte de las exportaciones de petróleo; la segunda consta de conseguir la forma de recoger el monto necesario para abastecer el pos-conflicto. La parte operativa de la nueva tributación ha cumplido. Sin embargo, aún quedan dudas respecto a si la reforma cumplirá con el craso objetivo de satisfacer las necesidades que requiere la implementación de los acuerdos en un contexto de paz.

¿Por qué la reforma? Algunos se preguntarán por qué la necesidad de dar un giro de 180 grados sobre la manera en la que el gobierno recibe ingresos y, en vez de buscarle una alternativa a la flaqueza de las ventas de petróleo, se debería hallar la manera de manipular el precio internacional y volcarlo favorablemente hacia las arcas nacionales.

La producción petrolera, históricamente, ha participado en gran parte de los ingresos fiscales de la nación, y la reciente época de vacas flacas no ha logrado revertir esta situación. Para 2015 y 2016, el sector minero representó alrededor del 40,3% de las exportaciones totales del país, aportando solo el petróleo más de la mitad de esta participación con un 26% (8.060 millones USD). Sin embargo, Colombia tan sólo representa el 1,2% de las exportaciones de combustibles del mundo. Sumado a esto, sus reservas probadas de petróleo rondan los 1.598 millones de barriles (0,1% del monto mundial) frente a los 298.000 millones de nuestro país vecino Venezuela (17,9%). Una cantidad absurda e incomparable. Por esto es que Colombia, aunque localmente es un país petrolero, a nivel internacional no pesa lo suficiente para alterar por medio de ajustes en la oferta el precio internacional por barril.

Aquí es donde sale la reforma tributaria del 2016 como bombero de emergencia para apaciguar, en gran parte, este declive en los ingresos petroleros. No tenemos la forma de manipular el precio internacional, así que hagámonos del aporte tributario de la demanda interna –especialmente de las personas naturales- para financiar el gasto público que, entre otras cosas, no será nada despreciable para los próximos años. Esta fue la mentalidad que tuvo el gobierno, por ejemplo, al aumentar el IVA en tres puntos porcentuales de cara al panorama económico que se venía.

Y es que en Colombia se enfrentan dos puntos bravos en materia fiscal para los próximos años: primero, existe una herramienta conocida como “Regla Fiscal”, muy elegante y muy diplomática, que pretende resaltar la estabilidad económica colombiana a la luz de la economía mundial. Esta define que el déficit estructural del Gobierno Nacional Central no debe ser mayor al 1% del PIB para el 2022.  Ejercicio que, de seguirse gestando juiciosamente como se ha venido haciendo, haría que el objetivo se cumpla para el año pactado, ojo. Segundo, el gasto público como lo insinuaba en párrafos anteriores, en el corto y mediano plazo será transitoriamente mayor al promedio, esto por la plata que se necesitará para que el pos-conflicto sea implementado de buena manera en cada uno de los puntos pactados en La Habana.

Tenemos entonces dos contra-partes que se enfrentan en una coyuntura particular: una nos sugiere que debemos apretarnos el cinturón y la otra nos recuerda que se vienen épocas de gasto extraordinario. ¿A cuál hacerle caso? El Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) sale a decirnos, a modo de controversia, que no necesariamente habrá una disputa que nos lleve a inclinarnos por alguna de las dos opciones. Según el documento elaborado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público en colaboración con la DIAN, el DNP y la oficina del Alto Comisionado para la Paz, el pos-conflicto podrá abastecerse con recursos que no requieran de deuda. Estos son: el Presupuesto General de la Nación, el Sistema General de Regalías, el Sistema General de Participaciones, recursos propios de entidades territoriales, cooperación internacional y, finalmente, inversión privada.

El problema que le veo a estos fondos de financiación es la pérdida de atractivo que ha tenido y que seguirá teniendo la producción de combustibles fósiles –entre ellas el petróleo- a nivel mundial. El constante aumento en la popularidad de recursos energéticos amigables con el medio ambiente como la energía solar, eólica o geo-térmica, sumado a la política tributaria reciente, ocasionará que el monto de los rubros correspondientes a regalías mineras e inversión privada se vean reducidos. Así, pongo en entredicho que estos lleguen a equiparar parte de los casi $130 billones, que se dice, necesitará el pos-conflicto.

El MFMP sale a hacernos un llamado a la calma. Nos dice, un tanto demagógicamente, que la consistencia que hemos venido presentando últimamente en los niveles de endeudamiento no correrá peligro. Lo cierto es que la reforma tributaria que tuvo como intención recoger fondos justamente para que el Presupuesto General de la Nación tuviera la envergadura suficiente para suplir las necesidades de la paz, ha alterado de manera importante la forma en la que los agentes se están desenvolviendo dentro de la economía. Así y todo, la implementación de los acuerdos entre el gobierno y las FARC es una apuesta que seguramente nos dejará un saldo positivo en el largo plazo. La incógnita que queda es: ¿Hoy contamos con los fondos suficientes para respaldar esta inversión sin echar mano de la estabilidad fiscal que nos caracteriza?

Bibliografía

CNN Español. (3 de Febrero de 2016). CNN en Español. Obtenido de CNN en Español: http://cnnespanol.cnn.com/2016/02/03/venezuela-el-pais-con-la-mayor-reserva-de-petroleo-del-mundo-ahora-le-compra-crudo-a-estados-unidos/

Pedro Felipe. (21 de Febrero de 2017). Ecopetrol.com.co. Obtenido de Ecopetrol.com.co: http://www.ecopetrol.com.co/wps/portal/es/ecopetrol-web/nuestra-empresa/sala-de-prensa/boletines-de-prensa/boletines-2017/boletines-2017/reservas-robadas-2016

Redacción Economía y negocios. (10 de Julio de 2017). ElEspectador.com. Obtenido de ElEspectador.com: https://www.elespectador.com/economia/recaudo-en-el-primer-semestre-alcanzo-los-741-billones-articulo-702383

Diego Alejandro Gómez Gutiérrez

"Escribir es Resistir" M.M.
UN como Alma Mater. Economista en formación.

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