Memorias de un 24 de agosto en la UN. Entre la memoria del olvido y el recuerdo del despertar libertario

El 24 de agosto de 2017 se celebraba la iniciativa institucional Un día en la UN en el marco del sesquicentenario, convocatoria que consistía en la grabación de videos por parte de la comunidad universitaria y su posterior edición a cargo del director Rubén Mendoza, egresado de la “Nacho”. Seguramente por esa razón no se le permitió la entrada a las chazas, y las puertas del alma mater se abrieron como no se abrían hace mucho tiempo, mucho menos un jueves o un viernes en la tarde cuando los estudiantes, así como gente “externa” a la institución se disponen a transformar el espacio del saber en espacio de juerga. Como si la celebración y el carnaval fueran menos importantes, hemos visto cómo las directivas se han encargado de cerrar los espacios públicos de esparcimiento no institucionales, donde no solamente se consumen sustancias psicoactivas y se rinde culto a Dionisio, sino donde se comparten ideas a partir de diferentes lenguajes corporales, audiovisuales, emotivos donde las aulas se abren y las jerarquías se disipan.

Algunos grupos de estudiantes, Comuna Universitaria, la iniciativa CineFreud, La Direkta, Colectivo por la Memoria y la Defensa de los Derechos Humanos UN, Parcho en la Nacho con participación de los BaldeBoys y Tremendo Guajuco, entre otros, decidieron trabajar en red para recuperar los espacios nutriendo el alma gozosa y el pensamiento crítico dentro de nuestro campus. Estratégicamente escogieron esta fecha para realizar una reapropiación simbólica del “Che” y del Camilo Torres de uniforme y fusil. Ambas figuras fueron alteradas hace unas semanas, al “Che” le borraron la boca con pintura blanca y al “cura guerrillero” lo borraron por completo. En este escenario CineFreud presentó el documental ¡Gaitán Sí! de María Valencia Gaitán.

En el marco de las reivindicaciones se desatan los debates y del conflicto emanan interpretaciones. Para algunos estos hechos son inconexos, tal vez no haya intención manifiesta en estas acciones, lo cierto es que el momento vivido en este espacio tiempo puede ser una excusa para reflexionar. Si bien muchos como yo, consideramos que el fin del conflicto armado en Colombia es necesario, creemos también en el valor de la memoria como estrategia defensiva, desconfiamos de los intentos de lobotomización, interrupción de las conexiones sinápticas de una sociedad con el fin de crear una imagen de futuro – la construcción colectiva pacificada de Un Mundo Feliz que grite ¡Sí al Neoliberalismo, no a cualquier otra cosa! ¡Naturalización del lema paz = futuro neoliberal! Y no hay más alternativas-, si siguiéramos estas consignas, ¿quién se acordaría del conflicto social?

¡Gaitán Sí! La memoria silenciada

Al finalizar la proyección del documental se escuchó la voz de la directora, una mujer valiente fuera de los convencionalismos, atrevida para los muchos ‘machos’ que hay en este país. María Valencia Gaitán, la nieta de Jorge Eliécer Gaitán, prestigiosa arquitecta, productora e investigadora que recorrió el país recogiendo memorias e imágenes para su trilogía documental en memoria de su abuelo y de Colombia, de un sueño de justicia y unidad truncado por las balas de los buitres al servicio del dinero, del poder, de los privilegios del capital. Entre las voces de quienes ignoraban el sentido del evento, los murmullos y el grito de exaltación un poco fuera de contexto que invitaba al aquelarre, resonaban las palabras junto a las imágenes, los análisis, las memorias, pero sobre todo era en esos momentos cuando el ambiente se impregnaba por segundos de un aliento sacro, la poesía.

“Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!
Impedid, Señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.
Señor Presidente: nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!
Os decimos finalmente, Excelentísimo Señor: bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio.
¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”
Fragmentos de La Oración por la paz de Jorge Eliécer Gaitán.

Este gran hombre hijo de su época pero con espíritu libertario trascendido, reclamaba al entonces presidente Mariano Ospina Pérez que tomara acción en la situación que vivía el país, no sin advertir a propósito de la Marcha del silencio: “Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.” Al terminar el documental los organizadores invitaron a María Valencia Gaitán a conversar sobre su proyecto. Un poco molesta por la indiferencia de muchos, con su mirada y su voz entera y firme, desde las entrañas, nos recordó la complicidad y la indolencia de ésta nuestra Alma Mater, nuestro “grito de libertad” que no ha sido sólo testigo sino partícipe del silenciamiento sistemático del pensamiento gaitanista.

Reconociéndose profundamente gaitanista, María nos recordó que la Universidad Nacional de Colombia es desde 2005 la encargada de gestionar la Casa-Museo Gaitán, fecha en que Álvaro Uribe Vélez expulsó a los gaitanistas del Instituto Gaitán y delegó su administración a esta institución académica, que contrario a lo que pensaríamos algunas almas optimistas no sólo no acogió las propuestas de la familia legítima heredera de la casa, sino que les vetó la entrada a la misma e incluso el culto sobre la tumba de su padre y abuelo revolucionario. Se me revuelven las tripas al pensar que este absurdo sea cierto. En su blog Gloria Gaitán narra los hechos y plantea la relación entre academia, gobiernos (Colombia- EEUU) e intereses privados y, citando a Lenin, escribe sobre la intención de los actos mencionados: convertir a Gaitán en un “icono inofensivo”.

“Por un tiempo me negué a hablar sobre el 9 de abril”, dice la directora del documental, refiriéndose al hastío que sentía frente a la memoria publicitada en la historia oficial acerca del lugar de Jorge Eliécer Gaitán, memoria que es además hegemónica en la conciencia de las mayorías. El “bogotazo” fue en realidad un “colombianazo”. ¿Qué pasó antes? Este líder innato, conocedor de la leyes y profundamente sensible al dolor de su gente logró unir lo que nadie había unido antes, liberales, conservadores, comunistas, “el pueblo”. ¿Qué pasó después? Los inicios de la cruenta guerra, conflicto social y armado en Colombia que no data de hace 50 años, data de hace casi 70 años cuando la impotencia y la rabia nutren la incipiente organización de la toma del poder por vía armada, hecho documentado que no es reconocido aún por parte de las FARC-EP.

 “Gaitán era un hombre que recogía el pensamiento universal a favor del pueblo, marxista o no marxista llamaba a la unión del pueblo, llamaba a la toma del poder, desgraciadamente por vía electoral y por eso murió, él ha debido tomar el poder porque tenía todo el pueblo a su favor.”
Eduardo Umaña Luna en entrevista en el documental ¡Gaitán Sí!

El despertar del pensamiento libertario

La memoria silenciada conviene a muchos pero no a las mayorías, conviene a los más poderosos y por eso el festín de la democracia, ese banquete privado donde se parte y reparte el territorio, los recursos, el trabajo de todos y todas en beneficio de las suculentas curules, juega a su favor. Eso que llamamos “democracia”, el gobierno del pueblo, es la demagogia hecha consenso, ¿acaso los políticos no apelan a la democracia para justificar las acciones más viles, para iniciar guerras, para aniquilar a los oponentes? Las dictaduras no cuentan con el consenso, tienen fuerza pero no gozan de legitimidad. Para mí este tipo de gobierno no se da solamente dentro de un país, muchas veces son países o incluso redes de mercado, de finanzas, de información las que dictan qué vida sirve y de cuál se hace necesario prescindir.

El pensamiento de Gaitán era y continúa siendo peligroso, lo han señalado de comunista y fascista, otros lo consideran socialista, para mí Gaitán clamaba por el despertar libertario, más allá de los partidos y las componendas. El asesinato de Gaitán y tantos otros líderes da prueba de que democracia no es sinónimo de justicia, la vía electoral está forjada sobre la base de los privilegios de una clase sobre todas las otras: la clase política. Mientras esto no cambie, ¿qué nos queda? Todo, nuestra energía inagotable se une para las pequeñas batallas, mientras nuestro pensamiento esté libre nuestras manos vigorosas seguirán creando alternativas en el presente, recogiendo el aliento del pasado para continuar gritando en el futuro “¡somos un grito de libertad!”

Imagen propia.

María Lucía Luna Borda

I am a Colombian female with a lot of interest in all types of creative ways of living. I like to enjoy academic work learning from the people, working with communities, social movements and sharing life stories. I studied Sociology in the National University of Colombia (UNAL), and now I am in process to complete my studies as Cultural Studies Magister in the same university. Also enjoy doing percussion, clown and juggling, having experience in pedagogy with kids and communities in this areas. I am currently part of the "Juegos Translúcidos" project of visual analogues live, andwriter in the "Ciudad Blanca" web magazine.

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