San Junípero

“Francisco durará en Colombia menos de una semana, y aunque el sueño dure poco y lo que hoy se rescata sea transitorio (…) lo cierto es que este peregrinaje papal fue la fiel muestra de que algo está cambiando en uno de los países más azotados por la violencia”.

El tema de moda que por estos días parece inevitable que retumbe entre pasillos de clase, mesas de cafetería y salas de oficina es la llegada a Colombia del máximo representante de la iglesia católica. Y es que se hace complicado ignorar la albergadura que tuvo el Papa en su periplo de cinco días por cuatro de las ciudades del país. Miles de creyentes y no creyentes (me consta) conglomerados en parques, calles y aeropuertos para escuchar las palabras del viejo erudito traído exclusivamente desde el Vaticano.

El motivo de la visita era más que prudente: dejar un mensaje de reconciliación en la transición que experimenta el país con el sonado tratado de paz que ha calado en todos los rincones del mundo político. Algunos miraban la llegada del sumo pontífice con ojos de incredulidad y escepticismo por la cortina de humo que pudiera armarse con ella. Y es que no nos digamos mentiras: el mundo diplomático de hoy nos tiene acostumbrados a eso; mucha actuación de etiqueta, mucho discursito inocuo y poco de aquello que importa por ir al grano.

Una parte de la población crítica, esperaba -y con mucha razón- que aquella visita religiosa fuera tan solo el cumplimiento de una agenda internacional de la que debía hacerse cargo el Papa antes de terminar el año. Otros menos críticos, pero más bulliciosos, se afanaban en tildar de hipócritas a comunistas, ateos y “promotores de políticas públicas en contra de la vida” por celebrar el optimismo que trajo consigo la llegada del Papa. Unos insufribles, pobrecitos. Pasó todo lo contrario. Y ante todo pronóstico, la visita papal nos ha tenido hablando toda la semana -para bien- de lo que sucedió desde el miércoles pasado en su arribo al aeropuerto militar de Catam en Bogotá.

Para nadie es un secreto que la iglesia cristiana en los últimos años parece que se esforzara en fortalecer un dogma excluyente y discriminatorio sin importar el espaldarazo popular que esto genere. El discurso moderno de la no exclusión ha puesto sobre la mesa varios acontecimientos que han revolucionado la forma en que se mira la cultura y de esta manera ha obligado a la iglesia a tomar una postura al respecto. Que si se debe avalar el matrimonio gay, que si debe aceptarse la adopción por parte de estos, que si debe aprobarse la ley que legitime la eutanasia o que si debe legalizarse el aborto por x o y motivo; además, en la última década salieron a la luz pública los desafortunados casos de pedofilia con sacerdotes como victimarios, arrinconando así la reputación de líderes eclesiásticos de todo el mundo.

Cada vez parece más justificable -o menos cuestionable- tener una posición alejada de una religión que pretendía casarse con las costumbres medievales. Sin embargo, Francisco trae consigo un aire nuevo. Carismático, cercano, incansable en su labor de demostrar lo que profesa desde los balcones. Bueno, y como muchos aseguran, ¿qué tal si existiese alguna estrategia comercial puesta en marcha para subir al poder a un representante popular que volviera las miradas sobre la iglesia cristiana? La verdad es que si fuera cierto y hubiera una teoría conspirativa detrás, al final esta pasaría a un segundo plano si el mensaje de reconciliación que trae el argentino es el que permanece con el tiempo.

Ya sé, estarán pensando que mi columna de hoy está sesgada por tanta transmisión de misa con mensaje bonito, tanta retahíla en vivo del padre Linero y tanto saludo desde el papamóvil. Vayamos a los números… A la fecha en que escribo esto (9 de septiembre), Bogotá ha registrado dos días enteros sin homicidios. Sí, sin un sólo muerto de manera violenta. Asimismo, a nivel nacional, la tasa de homicidios se redujo un 60%. Nada que reprochar. Parece que de la nada hubiera llegado al país un ejemplo abismal que nos impulsa a bajarle a las emociones violentas. Con decirles que hasta Bergoglio (apellido de nacimiento del líder católico) nos enseñó la mejor manera de lidiar con el ‘Gran Colombiano’, uno de los cánceres de este país y verdadero enemigo de la vida: ignorarlo.

Algo similar me recuerda a San Junípero, el pueblo ficticio de algún capítulo de la exitosa serie británica Black Mirror. En este, personas inconformes con su vida cotidiana, se conectan a un mundo virtual donde escapan así, por unas horas, de sus preocupaciones y limitaciones. Los personajes se transforman efímeramente en una versión menos contaminada de sí mismas hasta que alguien los despierta del profundo sueño. Francisco durará en Colombia menos de una semana. Aunque el sueño dure poco y lo que hoy se rescata sea transitorio y en unos días se retorne -o inmediatamente el lunes se regrese- a la escalofriante cifra de casi 33 asesinatos por día a la que estamos acostumbrados, lo cierto es que este peregrinaje papal fue la fiel muestra de que algo está cambiando en uno de los países más azotados por la violencia, y nos demostró que, hombre, sí se puede hacer las cosas un poquito mejor, aunque las iniciativas vengan por complacer el llamado de algún dios.

Imagen tomada de: https://goo.gl/f2jw4e

Bibliografía

Fundación Ideas para la Paz. (8 de Abril de 2017). Se desactiva la guerra, pero la violencia sigue en Colombia. Obtenido de www.elespectador.com: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/se-desactiva-la-guerra-pero-la-violencia-sigue-en-colombia-articulo-688480

Katherin Alfonso. (9 de Septiembre de 2017). Homicidios bajaron 60% con la llegada del Papa Francisco a Colombia. Obtenido de www.larepublica.co: https://www.larepublica.co/economia/homicidios-bajaron-60-con-la-llegada-del-papa-francisco-a-colombia-2546561

Redacción Bogotá. (8 de Septiembre de 2017). Bogotá sumó dos días sin homicidios durante visita del papa. Obtenido de www.elespectador.com: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/bogota-sumo-dos-dias-sin-homicidios-durante-visita-del-papa-articulo-712264

Diego Alejandro Gómez Gutiérrez

"Escribir es Resistir" M.M.
UN como Alma Mater. Economista en formación.

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