En defensa de todos los gustos

Hasta 2016 habían en el mundo aproximadamente 143,064,880 libros en el mundo, esto sin tener en cuenta datos de la UNESCO que dice cada año se publican aproximadamente 2.2 millones de títulos nuevos. Tantos libros que nunca alcanzaremos a leer ni siquiera un 1% de ellos. Pero en medio de todos estos libros, entre las personas sale a flote el tema de lo que es bueno, o malo, en la literatura. Sin ir muy lejos y quedándonos en una “fuente” cercana como lo es Facebook, podemos detallar los memes que atacan a escritores como Paulo Coelho o a los youtubers que han sacado libros. ¿Pero podemos decir realmente qué es bueno y qué es malo en la literatura? ¿No es lo bueno y lo malo algo subjetivo?

Sí, es cierto que la finalidad de los libros hechos por los youtubers son las ventas y no es para menos. Mencionando a algunos, como Sebastián Villalobos, quien tuvo una fila de aproximadamente mil personas para la firma de su libro (que no fue de pocos ejemplares), o el ejemplo del colapso que sufrió la Feria del libro en Bogotá en 2016 por la firma de libros de Germán Garmendia. Según un estudio realizado por el escritor James Chapman entre los libros más leídos del mundo se encuentra El Alquimista de Paulo Coelho. A este autor se le critica por su falta de profundidad o lo simple
de sus historias y a pesar de estas críticas sus libros han llegado a 150 millones de copias
vendidas. Realmente estos dos factores (el de vender o el de un contenido simple), ¿son suficientes para etiquetarlo como malo? ¿Acaso sólo porque algo no nos guste significa que sea malo? ¿No hemos disfrutado de algo que a los demás no les guste?

No importa cuántos libros hayamos  leído, los que consideramos buenos no lo consideramos así porque lo sean realmente, podremos dar razones del por qué nos gustan pero lo de ser buenos nunca podrá ser una verdad absoluta. Muchos también critican la falta de reflexión que producen este tipo de libros, que son libros que no te hacen pensar, pero esto genera más preguntas: ¿todos los libros tienen la obligación de hacernos pensar? ¿No pueden haber libros que sólo sean para perdernos en una historia por un rato? Las redes sociales han permitido hoy que cualquiera dé su opinión en cualquier campo, muchas de estas personas considerándose críticos y expertos (aunque no lo sean), esto ha hecho que la gente se sienta cohibida por sus gustos. Umberto Eco decía que “las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas” y cualquiera que se sienta superior a los demás por sus gustos debe ser un idiota.

¿Acaso todo lo que nos guste tiene que ser excelso? Hay miles de autores cuyo manejo del idioma es excepcional, otros tienen historias intrincadas que pueden quitarnos el sueño, otros que simplemente cuentan una historia o algo que pasaba por su mente, todos son diferentes, de todos se puede aprender algo así sea que ese libro o autor no nos gusta. Entonces no pensemos que todas las personas tienen que leer a los clásicos, que es menos el lector que lee a un youtuber del que lee a Borges, son diferentes tipos de  lectores, sobre todo diferentes personas y quién sabe si el que lee hoy a Dross mañana leerá toda la obra de Homero.

Imagen tomada de: http://bit.ly/2wSPbHI

Miguel Ángel Cuesta

Estudiante de ingeniería de sistemas de la Universidad Nacional de Colombia. Apasionado por la literatura. Crítico de medio tiempo, quejumbroso y homosexual de tiempo completo.

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