El más grande de todos los tiempos

Mi apuesta era por el boxeo, es decir por Floyd Mayweather. Me guste o no –no me gusta- Floyd es el último mito del boxeo: cincuenta peleas sin perder, el mejor pagado y el único que hace que todo el mundo se interese por un deporte en franca decadencia. Conor McGregor, en cambio, representa un deporte de moda, él también es un mito; el del joven callejero de Dublín que ahora es dos veces campeón de la UFC.

Conor no es boxeador, es un artista marcial mixto, y desafiar al último campeón del deporte más grande de todos los tiempos, es sobre todo un muy buen negocio, prestigio y focos de cámara, perdiera o ganara, su cometido ya se había logrado. ¿Tenía Mayweather las mejores oportunidades? Sí, es su deporte, sus reglas y su estilo. Pero aún así podía perder, McGregor tiene coraje, pegada e inteligencia, es por eso que podía mandar a la lona al campeón, y era esa posibilidad precisamente lo que hacía de la pelea un espectáculo.

Esa era mi apuesta, no ver al último gran boxeador perdiendo en su disciplina contra un primerizo en el boxeo, me resulta insoportable. Podría ver caer a Money, pero no al boxeo, tenía que resistir, demostrar que se necesita algo más que patadas y piso; se necesita bailar, distraer, saltar, mantener las manos en alto, esquivar contra las cuerdas y demoler a golpes, que a pesar de su crisis el boxeo sigue siendo el deporte en el que luchó el hombre más hermoso de todos.

¿Qué pensaría usted sí el más grande campeón de ajedrez es vencido en una partida de ajedrez por un jugador de damas chinas?, ¿o si un Dream Team del fútbol pierde goleado, once contra once, jugando frente a un equipo venido del microfútbol o futsala? Sin importar el deporte, simplemente, sería un nocaut. Entonces, sí, yo aposte por Mayweather, no me gusta, me molesta, no es un gran boxeador, pero es boxeador, y en el cuadrilátero tenía que ganar.

Y ganó, sí, demostró que es mejor boxeador que McGregor, que no es boxeador. Eso es todo, McGregor sigue siendo dos veces campeón de la UFC, pero además sigue siendo un excelente luchador. Al principio del combate, creo que dominó, salió a golpear y lo hizo bien, pero peleaba contra Mayweather que es un experto en esperar y esquivar, en contra golpear y desesperar, por eso perdió, porque luchó en otra disciplina, pero sobre todo porque hizo lo que Maywaether quería que hiciera. Conor McGregor no paró; no hasta que su cuerpo se lo impidió, persiguió al Campeón que lo resistió hasta que se cansó.

Pero el retador boxeó sin complejos y sin técnica. Conor, sin ser boxeador, era el mejor contrincante para terminar con el invicto de Money, lo cual dice todo sobre las situación del boxeo. McGregor peleó lo mejor que pudo, pero se notaba que era invitado. Floyd sabía parar sus ráfagas con abrazos, McGregor nunca se protegía, Floyd estaba fresco en el décimo asalto, McGregor no podía levantar los brazos; ya no se podía defender, ni el doble campeón de la UFC está acostumbrado a peleas tan largas en pie, ni a tirar pullos y mantener la guardia alta, o a perseguir por media hora a sus oponentes, entonces pasó lo que todos esperaban, Floyd aguantó y luego con su contrincante cansado lo molió a golpes.

Pero McGregor es mejor luchador. Y no sólo porque su disciplina puede ser más eficaz, sino porque en los últimos asaltos sonaba la campana y salía sin miedo, a tirar los últimos golpes que le quedaban, porque nunca se dejó caer y para hacer lo que hizo: enfrentarse a un campeón invicto de otra disciplina, se necesita valor, porque se vio perdido pero no se rindió, siguió bailando con pasos torpes y puños desviados.

Sí, durante los últimos asaltos, en la supremacía de Floyd, yo iba por McGregor; porque él era el real boxeador, y sí, sufrí por las envestidas fanfarronas de Money, deseaba sobre todo que Conor no fuera noqueado, porque no lo merecía, y sí, yo también hubiera terminado la pelea, aunque ya no había nada que ver. Mcweather que esquiva y contra ataca, que sobre todo sabe escoger sus contrincantes para mantener los números, ganó y McGregor que nunca retrocede, que llora cuando pierde porque ama lo que hace, que combate contra todos los que lo pueden vencer, perdió, pero lo hizo de una forma hermosa: como boxeador.

El boxeo es el deporte de los desprovistos, de los arriesgados, de los corajudos y los desterrados. Hoy lo sigue siendo, pero también es un gran negocio, uno mucho más rentable que el de las artes marciales mixtas, el pugilismo hoy tiene que ver mucho con los números, los cálculos y las cuentas, es huir y escoger, esta es la era de Mayweather; nadie hace dinero mejor que él. Yo iba por el boxeo, por todo, por el bueno y el malo, y ganó. Por una hora el cuadrilátero fue el centro del mundo –para muchos-, porque vi lo que mi generación recordará como una gran pelea y sobre todo, porque vi a un boxeador como los que me cuentan mi papá y mi abuelo, uno que es digno de ser parte del deporte más hermoso de todos los tiempos.

Imagen tomada de: http://bit.ly/2wfBNvn

Juan Pablo Parra

Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro de la revista Ciudad Blanca.

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