El legado de Sergio Urrego está en peligro

Querido Sergio,

Aunque no tuvimos la oportunidad de conocernos en persona, tu historia me ha conmovido enormemente debido a las similitudes que tiene con mi propia vida. Sí, yo también fui un jovencito inquieto por las problemáticas sociales, reactivo ante las injusticias, pero sobretodo, también sufrí en silencio por haber nacido con un corazón como el tuyo.

A tres años de tu trágica partida, decidí escribirle a tu memoria y a lo que ella representa para millones de jóvenes y adultos que sufren y quienes esperan que como mínimo, su dignidad humana tenga algún valor.

¿Sabes algo? Desde que te fuiste de este mundo, en Colombia se han dado algunos cambios positivos, que estoy seguro te habría gustado ver. Por ejemplo:

  1. Justo después de tu muerte, tu mamá se abanderó de tu causa y con el apoyo de algunas organizaciones que luchan por los Derechos Humanos, lograron condenar penalmente a una persona y actualmente se adelantan investigaciones contra las otras que, con su odio y discriminación, promovieron tu partida anticipada de este mundo.
  2. Desde el 2015, existe una fundación que lleva tu nombre y que representa tu legado. Las personas que trabajan ahí, diariamente ofrecen orientación a niños, niñas y adolescentes victimas del matoneo escolar para evitar que tu trágica historia se repita.
  3. En abril del 2016, se legalizó en Colombia el matrimonio igualitario, lo que significa que hoy, todas las parejas sin importar como estén conformadas, gozan de la misma protección y pueden casarse legalmente.
  4. El 10 de mayo de este año, archivaron en la Cámara de Representantes de Colombia, un cruel intento por convocar a un referendo de adopción discriminatorio que buscaba imponernos un modelo único de familia, limitando los derechos civiles de personas solteras, divorciadas, viudas y parejas diversas.
  5. Hoy en día, muchas personas que no se habían atrevido antes, han tenido el valor de desnudar sus corazones y compartir sus verdaderos sentimientos con sus amigos, familiares y colegas. Esto es muy importante pues debemos empezar por romper los estereotipos nosotros mismos. No podemos exigir que nuestros derechos humanos sean respetados, cuando a veces ni siquiera son sentimos orgullosos de lo que sentimos.

A pesar de todos esos avances mi querido Sergio, no todas las noticias son buenas. Desde que te fuiste, en este país se han ido consolidando algunos movimientos que buscan desinformar acerca del verdadero significado de la igualdad, de la tolerancia y del respeto. Estos grupos de personas, están utilizando la Fe sincera y las creencias religiosas del buen pueblo colombiano, con propósitos electorales muy malos.

Sergio, es extraño que te esté contando estas cosas pues nunca nos conocimos personalmente, pero por alguna razón, siento la confianza para confesarte que me siento angustiado y preocupado, tal vez igual o más de lo que tú estuviste. Sí, estoy realmente asustado por el rumbo que Colombia podría tomar el próximo año ¿Sabes por qué? Porque personas como las que con su odio y discriminación te empujaron al vacío, hoy están luchando incansablemente para que sus ideologías excluyentes se multipliquen en los órganos legislativos e incluso lleguen a la presidencia de nuestro país. Lo peor, es que la posibilidad no es tan remota. ¿Te imaginas lo que pasaría si una persona que piensa como esos que te acorralaron hasta causar tu muerte llegará a ser presidente de Colombia el próximo año? ….

A pesar de esta amenaza, sigo siendo optimista por tres razones:

Primero, estoy convencido que en Colombia, la gente buena es la mayoría. Son más los que pueden discernir entre lo que está bien y lo que está mal.

En segundo lugar, no puede ser correcto que alguien que en teoría está protegido por nuestras leyes y nuestra Constitución, pueda al mismo tiempo ser condenado religiosamente por otros. La mayoría de la gente reconoce que su relación con Dios es personal y privada. Pero también reconocen que es deber de nuestro Estado Social de Derecho, defendernos a todos nosotros, cualquiera que sean nuestras creencias, raza o corazón.

Tercero, grupos de defensores de los derechos humanos están trabajando muy duro para contrarrestar las fuerzas del odio y la discriminación que amenazan nuestra política. Debemos combatir la desigualdad en todas sus formas. Con mucho respeto, Sergio, espero que me permitas hablarte del grupo que hemos creado para luchar contra la desigualdad, promover la justicia social y neutralizar los prejuicios en todas sus formas. Se llama ¡Adelante Colombia!

Nuestra bandera son los derechos de todos, independientemente de sus circunstancias particulares. Me gustaría pensar que, si estuvieras vivo, te habrías unido a esta causa con entusiasmo. Nuestro nuevo movimiento estaría feliz de contar con tu carisma e ideas para defender a aquellos que no tienen voz y sufren en silencio.

Sergio, sé que nunca leerás esta carta que, con respeto y admiración, desde mi corazón te escribo. Pero tengo la esperanza de que a través de las plataformas digitales que hoy existen, muchos jóvenes y adultos con corazones como los nuestros, recibirán este mensaje, que bien puede ser un llamado a actuar y una invitación a respetuosamente levantar sus voces en contra de la injusticia, del matoneo y de los prejuicios.

Estoy seguro de que una Colombia unida, tolerante y optimista, alcanzará tu sueño de vernos a todos en la misma página – una en la que, con amor, respeto y justicia social, todos seamos incluidos.

 

Fernando Merchán Ramos

Abogado de Derechos Humanos

MBA Oxford Brookes University

Coordinador de la Campaña ‘Voces por la Justicia Social’

Director de Adelante Colombia! (www.adelantecolombia.com)

Imagen tomada de goo.gl/Erh8Vs

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