Una comunidad en constante formación

En el sesquicentenario de la Universidad Nacional de Colombia, quienes hemos sido de una u otra manera partícipes de esta hermosa historia, nos sentimos conmovidos ante los logros de la nuestra alma mater. Día tras día, tanto la comunidad universitaria, como nosotros sus egresados, ocupamos espacios que en algún momento consideramos perdidos.

Los avances, la investigación y demás metas conseguidas, nos muestran una Universidad fortalecida, aunque siempre carente de recursos. Nuestra mayor cualidad sigue siendo la calidad académica y exigencia que se les pide a los estudiantes y futuros profesionales. Exigencia que suele acompañarnos a lo largo de nuestro desempeño profesional.

Pero fuera de lo anterior, quiero resaltar un ingrediente a esta fortaleza, la construcción de un concepto que hasta hace pocos años era un esfuerzo incipiente de pocos: La comunidad UN.

Poco a poco y con un gran esfuerzo institucional, se está buscando generar el concepto de colectividad. La colectividad más grande de egresados del país. Casi podría asegurar que son pocos, muy pocos los rincones habitados de nuestro país que no cuentan con la presencia de uno de nuestros compañeros egresados.

La vasta comunidad universitaria, dispersa y en casos agazapada, se intenta levantar y quienes orgullosamente la integramos con la frente alto, soñamos con el día que deje ser un leve choque de manos a un gigantesco abrazo colectivo que borre estigmas y exhiba con firmeza y rimbombancia el honor, el gusto y la alegría que significa ser UN.

Cada intento, aunque parezca pequeño es noble y valioso. Luzca una manilla, inscríbase en un curso vacacional, lea un artículo, compre un libro de la editorial, escuche la UN Radio, vaya a un concierto en el León o simplemente coloque por unos días una imagen en sus redes sociales que lo identifique como UN. Todo es válido.

Más que decirle al mundo que usted estuvo o está en la mejor universidad del país, es recordarle al cuerpo, al corazón o al alma -si cree que la tiene- el orgullo de ser uno de los pocos que disfrutó de vivir esa experiencia.

Los espacios existen. Aprópiese de ellos, vívalos. No se niegue, ni le niegue su presencia a la comunidad. Ser UN es sentir orgullo, es caminar erguido y sentir la responsabilidad de cuidar uno de los patrimonios más grandes que tiene el país.

La rica y abundante historia de la Universidad Nacional de Colombia, crecerá y vivirá aún más, si somos conscientes de su propia fragilidad y de la importancia de cobijarla y participar de esta comunidad que nunca será lo suficientemente grande.

Luis Fernando Vargas Fajardo @lfvargasf. Arquitecto UNAL. Esp. Gerencia de proyectos, financiera y Riesgos. Amante de la lectura, el dibujo y descubriendo el placer de la escritura.

Imagen tomada de https://goo.gl/hBuW2v

Luis Fernando Vargas Fajardo

Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia del año 2004. Especialista en Gerencia de Proyectos, Gerencia financiera y Gerencia en riesgos y seguridad en el trabajo. Amante de lectura, el dibujo libre y descubriendo el placer de la escritura.