Cada vez da más pereza ir a la Feria del Libro de Bogotá

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) cumple ya 30 años de fundada. En sus inicios fue parte de los procesos de desarrollo de la capital en la época de 1987, año del que se conocen los primeros datos de su creación, aunque también se afirma que fue el mismísimo Jorge Eliécer Gaitán en 1936, el que dio apertura a la primera Feria del Libro en la ciudad. De todas maneras, cierto o no, hubiera sido muy agradable que desde aquella época árida de lectores, se hubiera sembrado la fuente del conocimiento.

Siempre andamos diciendo que este tipo de eventos culturales que recorren ciudades por montones cada año son la vitrina para exhibir la “moda de leer” y de ufanarnos cuántos libros podemos comprar o tener en nuestra biblioteca. Al ver los índices de lectura de las poblaciones por donde pasan este tipo de eventos culturales, se nos alarga la cara por la vergüenza que sentimos.

El Centro Regional para el fomento del libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), declaraba en su informe de 2012, que “cerca de la mitad de la población cobijada por las encuestas, se declara no lectora de libros…” y ratifica un 44% de colombianos no lectores. La cifra empeoró más adelante, cuando el DANE en su Encuesta de Consumo Cultural 2014, advirtió que el promedio de libros leídos por persona era de 1,9. Situación todavía más triste, porque en escasos dos años no hubo la voluntad de leer y, por el contrario, en cambio bajó el porcentaje de lectores. En 2015 aparece Colombia en el ranking mundial, en el último puesto, lo que ratifica que la situación no ha estado mejorando. La gráfica que expone 10 libros en un año, permite ver una realidad intensamente comprometedora, que refleja cuán atrasado está nuestro nivel de lectura. Si Canadá, Suiza y Filipinas se divierten leyendo un promedio de 17 a 20 libros al año, debemos preguntarnos por qué en Colombia no prosperan las ideas y campañas que nacen de un lado y otro, pocas es cierto, pero las hay.

Si hablamos de Ferias del Libro que se realizan cada año en diferentes países del mundo, vemos como La Feria del Libro de Bogotá queda rezagada del pelotón. Sucede como en la mejor de las carreras ciclísticas, donde si no tienes un buen equipo y al mejor de los corredores, no vas a ganar la competencia, sino a participar y hacer acto de presencia. Eso, lastimosamente, hace Colombia cada año. Participa de un evento que se cumple como cualquier programa, pero donde se innova poco en invitados, eventos, diseños y atracción, para que se quede la idea en nuestra cabeza, de que tenemos que leer para culturizarnos más, para conocer otras cosas, para mejorar nuestro vocabulario y hasta para saber que existen nuevos escritores. Es hora de “pasar la página”, literalmente, y aplicarnos en el tema de la lectura. Ferias del Libro como la de Frankfurt, Estados Unidos (Book Expo América), París (Salón del libro de París), Londres, y más cercanas como las de Guadalajara y Buenos Aires, por nombrar solo algunas, se llevan los aplausos por el número de expositores, invitados, editoriales, escritores y todo lo relacionado con la industria del libro. Serán 30 años de conocidas Ferias del Libro en Colombia, pero nos preguntamos cuántas más faltarán para que comience a figurar en el espectro mundial como una de las mejores del mundo.

Por: Silvia Isabel Cárdenas Pinzón, comunicadora social de la UNAD y locutora.

Imagen tomada de: goo.gl/d9Ucjy

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