Máquinas dispensadoras ayudarían a financiar la infraestructura de la Universidad Nacional.

Cortesía de Victoria Franco Cortesía de Victoria Franco

La Dirección Administrativa y Financiera de la Universidad Nacional de Colombia y la empresa Autosnack S.A.S firmaron el pasado 10 de febrero de 2017 el contrato número 005 de 2017. Este contrato tuvo como fin el arrendamiento de 18 espacios físicos en 12 edificios de la universidad para instalar las máquinas dispensadoras de alimentos que hoy se encuentran dentro del campus.

Las ganancias que se perciban con las máquinas dispensadoras se invertirán en el fondo de infraestructura de la universidad”.

La instalación de las máquinas está enmarcada en el proyecto de “Infraestructura física y patrimonio: Apoyo indispensable para la academia”, de la institución y que hacen parte del plan trienal 2016 – 2018 “Ciudad universitaria: un campus de excelencia al servicio de la paz”. Según fuentes vinculadas a Bienestar Universitario «las ganancias que se perciban con las máquinas dispensadoras se invertirán en el fondo de infraestructura de la universidad». El fin de este proyecto, según el contrato 005, es generar condiciones de «confortabilidad, seguras y acordes con las necesidades de los miembros de la comunidad universitaria».

Las 18 máquinas, objeto del contrato, que fueron instaladas en 12 edificios «contaron con el aval y la aceptación de cada una de las facultades en donde se instalaron». El responsable del funcionamiento, mantenimiento y equipamiento de las máquinas es la empresa Autosnack S.A.S., quien debe garantizar el funcionamiento de, por lo menos, 10 de las 18 máquinas, además, las reparaciones se deben hacer en el plazo máximo de 1 día y el reemplazo de las máquinas que no puedan seguir operando se debe hacer en un lapso de 3 días, según las cláusulas segunda y séptima, respectivamente. De igual forma, el contrato contempla que la universidad no será responsable por actos de vandalismo, siniestros, pérdidas o atracos y, por el contrario, será el operador quien se haga responsable.

En lo que respecta al canon de arrendamiento, se determinó que cada una de las máquinas pagará a la universidad el 10% de sus ventas totales, siempre y cuando éstas superen un tope mínimo de un millón quinientos mil pesos ($1’500.000). De cumplirse esa meta, la universidad percibirá un total de $28’800.000 por año, según lo registrado en el contrato.

La polémica:

Estudiantes y trabajadores de las “chazas” (puestos de ventas informales) en la universidad han rechazado la medida de la institución, la cual perciben como parte de un proceso de privatización. Además, acusan a las directivas de querer sacar los puestos de venta informales y no ofrecer alternativas a los estudiantes que se financian trabajando en las mismas. Una fuente anónima vinculada a Bienestar Universitario aseguró que «las máquinas no van a reemplazar a las “chazas” y no tienen pensado sacarlas del campus».

Sin embargo, el proyecto de reforma al estatuto estudiantil, presentado por la universidad y que aún está siendo discutido para su aprobación, prevé en su artículo 24 que «vender, sin autorización, productos o servicios en los bienes o espacios de propiedad o uso (sic) la universidad o en el desarrollo de actividades institucionales»  se considera una conducta “autocompositiva”,  que quiere decir que los estudiantes que incurran en éstas conductas serán llamados a conciliación, antesala de un proceso disciplinario. En otras palabras, se prohibirían las chazas dentro del campus.

Hoy, en algunas de las “chazas” al interior de la universidad se leen letreros como “menos máquinas, más chazas” que defienden estos puestos como parte fundamental de la financiación académica de los estudiantes que trabajan en ellas y que no tienen otras formas de conseguir esos recursos, pues según ellos, Bienestar Universitario no los tiene en cuenta en sus programas de acompañamiento.

Foto cortesía de Victoria Franco.

Por: @leomunnoz

Leonardo Muñoz Guerrero

Politólogo de la Universidad Nacional. Redactor en Revista Ciudad Blanca. @leomunnoz

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