“(…)la arquitectura es más que un discurso ensalzado en argumentos vagos sobre la estética, el romanticismo artístico o el recelo técnico; trasciende al estudio de factores que afectan a las personas desde las diferentes determinantes espaciales y normativas.”

Publicada en 1956, Aullido se forja como uno de los textos incendiarios del momento. Su escritura y su sentir reflejan la inconformidad de quienes no vieron en el American way of life un modo de vida ni un ideal a seguir. Refleja una dura y frenética crítica ante la sociedad acomodada pero demacrada por el consumismo, que no piensa y no reflexiona sino que se limita a la materialización económica de los valores -ya no personales-, sino los ofertados por el mercado en donde el fin último no es más sino obedecer al sistema mediante el logro de una credencial o de un status reconocido.

“Es cierto, quienes ahora hablamos no nos hemos visto en situación de escalar una valla o de esquivar balas de goma o golpes de policías. No obstante, rechazamos las jerarquizaciones de victimización y revictimización que suelen imponer, curiosamente, quienes no han sido migrantes o han olvidado que lo fueron alguna vez. Ser migrante no es una etiqueta, una identidad o un nuevo apellido”.

Lo que necesitamos con urgencia son partos humanizados. Como la OMS plantea, se requiere “más tiempo y menos presión”. Las madres tienen el derecho de decidir cómo quieren traer su bebé al mundo, deben sentirse seguras y acompañadas. No debemos olvidar que el parto es un acto natural, no es una enfermedad ni algo ajeno al ser humano, así que se debe tomar con la misma naturalidad.